viernes, 27 de agosto de 2010

Locatel, el nuevo jugador del mercado que pone cerca del jaque mate a la farmacia privada e independiente




El ajedrez suele ser un deporte de caballeros. “El deporte de los reyes”, aseguran. Aunque muchas veces las partidas sean verdaderas “batallas sin cuartel”. El título mundial de 1972, entre el norteamericano Robert Fischer y el soviético Boris Spassky, es un buen ejemplo de esto, un partido que enfrentó a las dos potencias mundiales de esos días. En esas partidas lo amable escaseó. Si la llegada de la cadena Locatel fuera parte de una partida de ajedrez entre los principales jugadores del mundo farmacéutico, esta sería tan agresiva como esa, y cada movimiento podría cambiar la historia del sector. Si fuera una partida de ajedrez, la nueva franquicia estaría tomando la iniciativa, y la farmacia independiente estaría defendiendo sus piezas. Porque un inmortal jaque mate , hipotéticamente, se acerca.

a información que pudo recoger MIRADA PROFESIONAL asegura que la cadenera venezolana no viene sola, en realidad son la cara visible de un grupo inversor que viene a plantarse con 1500 farmacias en los lugares más “calientes” del país, es decir, las zonas de mayor facturación, para competirle de forma directo a Farmacity y a cualquiera. La idea es “franquiciar” un negocio millonario , tanto en Capital Federal como en provincia de Buenos Aires y el interior del país. Vienen a jugar fuerte.

Pero quién o qué es Locatel. La firma es un fideicomiso generado en el exterior, con un fondo de inversión detrás como pilar: Mark Ventures. Detrás de esta firma, si uno ve su directorio y composición societaria, está nada menos que un prestigioso y famoso laboratorio nacional de primera línea. Esta información, para los menos desprevenidos, confirma las sospechas que fuimos teniendo desde hace tiempo. Incluso ya están cerrando (mientras usted lee estas líneas) las negociaciones con las farmacias a las que le interesa sumar a su sistema de franquicia. Todo muy aceitado. Como una buena partida de ajedrez.

Así, vemos como el patrocinador de esta nueva amenaza para la farmacia es un viejo conocido del sector, que desde hace rato impone reglas que favorecen la concentración del mercado. Como ejemplo de esto es el importante porcentaje de venta directa que se hace a las farmacias concentradoras, una medida que perjudica a las droguerías tradicionales. En este sector la preocupación por esta noticia es grande: saben que tienen ya hoy un 20 por ciento de los medicamentos por fuera del canal droguería-farmacia, elegidos discrecionalmente por los laboratorios para mejorar su rentabilidad (para no hablar de los que directamente no se ofrecen en las farmacias, y salen de los laboratorios a las obras sociales o a droguerías "fantasmas" armadas para tal fin).

Ese modelo profundizará la concentración, que ahora con la chapa de Locatel buscará concentrar las 1500 farmacias más facturadotas de la Argentina. Cuando uno ve la fotografía del escenario del sector, una cadenera puede llegar a 1500 (lo damos por hecho porque está chequeado que las negociaciones empezaron, y están avanzadas), a las que se le suman la cadenas ya establecidas y las dedicadas a los mal llamados medicamentos genéricos, lo que queda es un cada vez más restringido mercado para el sector privado independiente.

Este tipo de farmacias -sobre todo las llamadas Economed -son un (mal) ejemplo de lo que sucede hoy con las distorsiones del mercado farmacéutico. Aquí, lo que se hace es plantearle al farmacéutico que quiere tener una farmacia un local con el stock ya instalado, y el profesional le entrega un porcentaje medido en medicamentos de la facturación diaria a la franquicia. Este modelo está proliferando en zonas periféricas, ya que compiten por un segmento B del mundo de los remedios. Un paso más en la pauperización de la profesión, que da lugar al “farmacéutico repositor” necesario para que la farmacia esté habilitada pero sin mayores atributos que la firma autorizada.

Lo que estamos narrando es una película tan actual como verídica, que sucede aquí y ahora. El nuevo desembarco traerá, además, no capitales novedosos que llegan al sector atraídos por la posibilidad de hacer negocios, sino un laboratorio de primerísima marca nacional. Que correrá con una ventaja adicional: no sólo tendrá en su oferta la familia de medicamentos que produce, sino que podrá cambiar las reglas de compra habitual de la farmacia argentina, a través de una posición de privilegio en el mercado.

Esto se dará en muchos frentes. Por ejemplo, cuando uno concentra la oferta y realiza compras a escala, tiene ventajas comparativas para discutir con las obras sociales las bonificaciones, o para establecer un precio costo de sus productos diferenciado para sus cadenas. Estos mostradores podrán pagar más bonificaciones porque manejar la diferencia a través de los costos de producción, empujando al resto de las farmacia a achicar sus márgenes o renunciar a atender determinadas prepagas y obras sociales, que terminarán en los mostradores concentrados. Por algo similar, el gobierno nacional impulsó la denominada Ley de Medios, buscando que el productos de contenidos (los canales de TV) no sea además dueños de los canales de distribución (los servicios de cable). Eso se llama, sin más, monopolio.

Estamos frente a un escenario viciado de nulidad. A esos colegas que aseguran que nuestro problema principal es que hay una ley que no deja expandir en número de farmacias a los nuevos profesionales, les preguntamos qué posibilidad económica puede tener ese nuevo farmacéutico si el mercado se reduce a dos o tres cadenas en cuestión. Si uno no piensa una estrategia inmediata, que detenga la destrucción de la farmacia privada independiente, la fuente de trabajo en la farmacia va a disminuir, y con ella la mano de obra profesional. Después discutiremos cuántos profesionales necesita una franquicia, si más o menos que las farmacia independientes, y cuál será su nivel de pago, teniendo en cuenta que pasaremos de tener una profesión “sobre demandada” a “sobre ofertada”, es decir, con menos demanda de puestos y más trabajadores disponibles.
Ampliar foto


La onda expansiva de este movimiento en el mercado farmacéutico comenzará en las grandes ciudades pero se extenderá, y va a llegar a todos los pueblos. El armagedón (disculpen en tremendismo del término) está acá, a la vuelta de la esquina. La pregunta es dónde está nuestra dirigencia, nuestras estructuras gremiales que hemos construido con esfuerzo y paciencia. Porque uno escucha por ahí que la farmacia argentina goza de muy buena salud, sólida en su base, y que esto que advertimos algunos es parte de algo que siempre existió. Que se está bien, aunque haya hechos -no percepciones, hechos concretos -que ameriten la preocupación. “Siempre hay alarmistas que llaman a los botes” dicen sonrientes. Pero la realidad nos miente. Y hoy nos enfrentamos no a una cadenera como Farmacity, que es capaz de generar un desequilibrio comercial importante en cada territorio donde se instala. Hoy hablamos de una cadenera con un poder de fuego varias veces superior, apoyado en la logística y distribución de uno de los principales laboratorios del mundo.

El mercado de las droguerías va a cambiar. Esto ya no es una cuestión de mostradores. Las primeras que sientan el cimbronazo de la llegada de esta nuevo actor, porque estas nuevas farmacias no van a proveerse de sus servicios, serán las droguerías justamente. Las que sobrevivan al primer golpe irán adelgazando su flujo hasta desaparecer. El mercado de las droguerías será, tal vez, el primer en sucumbir al nuevo escenario. Después caerán, siempre de manera hipotética, las farmacias medianas de los centros urbanos, después serán las pequeñas, ya que los costos de los medicamentos no siguen la inflación, y así sin parar. No es ficción. Es apenas un ejercicio de reflexión con los datos que nos ofrece la realidad.

Lo que decimos merece discusión y análisis. Merece una estrategia común para tener un diagnóstico concreto y empezar a PLANTARNOS frente a esta realidad. No vemos que en ninguno de los casos nuestras farmacias estén discutiendo este tema. Y nos avergonzamos cuando escuchamos que la principal discusión en el seno de la profesión gira en torno a 10 pesos más o 10 pesos menos en el valor de la matricula. Qué pasara en este nuevo escenario con la caja de jubilaciones, ejemplo de conquista gremial histórica en la provincia de Buenos Aires, que deberá afrontar la nueva realidad sin que nadie se preocupe al respecto. Eso tampoco se discute.

El paradigma es este. Los jugadores del otro lado del tablero están jugando. Movieron sus piezas, y esperan respuesta. Mientras, el reloj sigue marchando. Vemos algunos gérmenes de rebeldía, corren en los chat y foros de discusión, lejos de donde debería ser su ámbito natural: la estructura gremial. El germen está, el tema es donde esta la dirigencia -en todos sus niveles -donde esta discusión para frenar este y otros cambios que nos ponen jaque mate de cara al futuro. Yo no los veo, será mi presbicia y usted querido lector; los ve?

Néstor Caprov

viernes, 20 de agosto de 2010

Cambio en la comunicación entre farmacéuticos contra la apatía dirigencial




El fin de semana largo pasado, por esas cosas del azar y el ocio, pude ver por Canal Encuentro –un esfuerzo de producción destacable –uno de los capítulos que forman el programa “la revolución virtual”, una producción de la BBC de Londres que indaga sobre los cambios en la comunicación a partir de la popularización de Internet. El último capítulo estuvo dedicado al rol que juega este soporte ante los controles gubernamentales, y la posibilidad de esquivarlos. “Enemigos del Estado” repasó experiencias ocurridas en China y otras partes del mundo donde los sistemas de comunicación alternativos evaden los férreos controles estatales y establecen una forma más independiente de interactuar. Más anárquica, también, pero más independiente al fin. Y eso esta pasando aquí y ahora entre los farmacéuticos.

Esta renovado poder de la red y preocupa a los estados que temen perder representatividad ante la sociedad. Para evitarlo, además de los controles recurren a otras armas para desactivar este enorme dispositivo que si bien no democratiza todavía la comunicación (el acceso a banda ancha o incluso a una PC sigue siendo, en porcentaje, bajo en el mundo) le da un cariz renovado, cambiando el paradigma en materia de comunicación.

Algo de esto está pasando a los grados de representación que tienen, por ejemplo, los partidos políticos tradicionales o las estructuras concebidas hechas para representar a la gente. Y esto no pasa solamente por la falta de liderazgo de quienes detentan el poder de estas estructuras, sino más bien porque falta entender que la nuevas generaciones, que se adaptaron a vivir con una computadora como medio indispensable, se vuelcan a elementos de comunicación novedosos e incluso su representatividad más allá de los eslogans de laboratorio de las agencias , de los liderazgos inventados, las marcas registradas de lo político. Se comunican distinto, y por lo tanto, requieren otras formas de comunicarse.

Mientras veía esto, insisto, pensaba hacia adentro de la profesión farmacéutica. Cuando nosotros criticamos a la dirigencia (con o sin razón, esa es otra discusión) no es porque creemos que es sacrificable o no hace falta, todo lo contrario, lo que buscamos es fomentar que esta dirigencia levante las banderas de reivindicación gremial, y no las guarde debajo de la cama. Lo que vemos es que la gente, más allá de esta dirigencia, se comunica, interactúa, rompiendo las barreras políticas que se imponen desde una estructura. Busca nuevos instrumentos para levantar las reivindicaciones más allá del poder adormecedor de cierta dirigencia.

Cuando hablamos de la crisis de la profesional farmacéutica, hablamos del cambio de modelo, abandonar la idea de que la farmacia es un centro de salud, que tiene al frente un farmacéutico bien pago, que honre la profesión y que sea la última barrera para una solución farmacológica una patología determinada. Cuando decimos que la profesión necesita de la farmacia privada independiente que pueda actuar en el marco del sistema público de salud, hablamos de esas banderas que deben esgrimirse más que nunca.

El contramodelo, lo que el mercado nos devuelve, puede verse en Chile u otros países, donde la concentración está al orden del días. Y entonces aparecen las “farmacias supermercados” (la nueva amenaza, la cadena venezolana Locatel, tiene un sugestivo slogan: “automercado de salud”) que invaden una localidad o una provincia, pulverizando toda razón social que tienen los medicamentos, exterminando las fuentes de trabajo de farmacias, porque más cadeneras no significa más mano de obra farmacéutica. Prescinden de ellos, y si los contratan a cuentagotas, la calidad de trabajo del profesional que esta a cargo del lugar es peor que a un vendedor ambulante de ballenitas. Si es que todavía existen.

El cambio de modelo, que puede llevar un farmacéutico a trabajar como repositor en un supermercado, puede terminar con la profesión. Si nosotros, volviendo al tema comunicación, no podemos rescatar todos el potencial que generan los grupos de farmacéuticos que interactúan todos los días en las redes disponibles, no lo organizamos para plantearle a todo el mundo que el modelo “se va al carajo”, si nuestros dirigentes no sacuden la apatía y dicen basta a esta inminente pauperización del sector, si no frenamos este avance, habremos enterrado para siempre la profesión farmacéutica.

Ante este panorama apocalíptico, todavía vemos que hay gérmenes de tomar “el toro por las astas”, para PLANTARSE DE UNA VUENA VEZ FRENTE A LAS AGRESIONES QUE SUFRE NUESTRA PROFESIÓN. Se puede ver a simple vista, justamente en estas comunidades “alternativas”, en estos grupos que discuten, polemizan, argumentan, sintetizan, se apoyan y se agrupan con la orfandad de las estructuras de las organizaciones farmacéuticas gremiales; y piensan por fuera de los viejo lugares comunes de mucho dirigente eternizado en el poder.

Deberíamos reunirnos, organizarnos, para parar estas condiciones del mercado que se imponen cada día. Y atentos, que esto no es sólo una falla en la dirigencia. Cuando uno se encuentra con los escalones intermedios de la dirigencia farmacéutica que trabaja en los colegios de partidos; nos dan la fotografía de sus distritos a quemarropa. Y ahí nos encontramos con juicios iniciados a las municipalidades y pedidos masivos de clausura farmacias por el poder de un caudillo municipal. Nos encontramos también con dirigentes farmacéuticos de base tenaces peleando a brazo partido contra las bonificaciones vejatorias de las prepagas y obras sociales sindicales, por ejemplo.

Una batalla en soledad, que no trasciende, porque no tenemos una estructura central que reúna esas peleas y las unifique bajo una estrategia común. Son quijotescas, apoyadas en estas nuevas formas de comunicación.

Entendemos a MIRADA PROFESIONAL como uno de estos núcleos o redes que se van armando en torno a esta carencia. Ni el único ni el mejor, porque no escrituramos la exclusividad del esfuerzo. La idea es interactuar con los medios que respetamos, que hablan de la realidad farmacéutica, porque los gérmenes de esa rebeldía están vivos, y son cada vez más voces que se unen para decir basta a tanta mediocridad.

En estas redes se muestra otra realidad. Esa que dice que no es verdad que somos sumisos, timoratos, que vamos como ovejas al matadero, sin un liderazgo que nos represente y nos convoque. Hay dirigentes farmacéuticos de filiales que todos los días demuestran lo contrario y trabajan en conjunto con su gobierno distrital, para que la relación con las farmacias tengan armonía en el trato. Así, participan en eventos de la misma municipalidad, o en espacios de emprendimientos comunitarios, trabajando para crear mejores condiciones gremiales más tolerables todos los días.

Lo único que hay que hacer es juntar todas esas partes sueltas y encaminarlas, porque no sería más que el correlato de todo lo que hablamos con los colegas en los foros y espacios de discusión. Porque nadie que ejerza el poder central, el famoso “aparato”, puede controlar lo que sucede por abajo, punto por punto. Lo que debería pasar es que todas esas banderas que se levantan en cada distrito puedan ser levantadas a la vez de una buena y definitiva vez ( la redundancia es obligada), y así ponerlas a relieve, ser visibles. Decirle a los que nos mortifican con honorarios farmacéuticos miserables, con condiciones inviables para la farmacia privada independiente. ESTO SE VA A TERMINAR

Si no logramos esta unificación, será imposible parar la venta en góndolas, la futura venta en supermercados, será imposible parar a Hugo Moyano, a la cadenera Pegasus y su buque insignia Farmacity, y la más reciente amenaza: la cadenera de capitales venezolanos -o vaya a saber de quién -Locatel. La discusión no es si no existe el germen de rebeldía, y los farmacéuticos estamos a una jugada de jaque mate, lo que debemos separar es lo que hasta ahora nos frenó. Hablar “a calzón quitado“, discutir cómo cuándo y con quién, sobre todo con quién, vamos a empezar a plantarnos frente a este contexto; en definitiva, nuevas formas de articular la pelea de reivindicaciones que nunca debieron dejarse de enarbolar. Si miles de blogeros pudieron poner en jaque al gobierno chino, sin más recursos que su libertad y su convicción, no todo está perdido.

Néstor Caprov