viernes, 28 de mayo de 2010

Ley de Farmacias en la Prov. de Bs. As: La coyuntura, los problemas de fondo y el mito de Casandra




Según la cosmología de los antiguos griegos, se creía que los dioses tenían una visión completa del futuro. Veían todo el porvenir, hasta sus detalles más complejos. Los hombres eran considerados como víctimas del destino, prisioneros del momento y de sus emociones, incapaces de ver más allá de los peligros inmediatos. Aquellos héroes que como Ulises, eran capaces de ver el devenir y planear varios pasos por adelantado desafiando el destino, los dioses los amaban y les cantaban finales como para quedar en la historia. La idea griega viene al caso de una situación que se plantea cuanto menos problemática, y tiene que ver con la necesidad de abandonar la mirada doméstica para pensar más allá de la coyuntura.


Los temas de todos los días, la coyuntura, las necesarias decisiones cotidianas, hacen también que se demore el abordaje de los problemas de fondo que tienen estructuralmente la profesión farmacéutica. En la provincia de Buenos Aires, esta demora permite el arribo de capitales extranjeros, franquiciados, al amparo de la actual ley de farmacias 10.606. Un ejemplo de esto es la media sanción que le dio la cámara alta a la modificación del artículo 3 de la norma, que le otorgó a la “franquicia sindical” la posibilidad de ingresar de lleno a territorio bonaerense.

Que quede claro: no se trata de discutir si hay una farmacia sindical más o menos, sino el hecho que ante una contingencia exterior, la profesión -y sobre todo su Consejo Directivo provincial -se duermen y no reaccionan ante una medida que es netamente contraria a nuestros intereses de farmacias independientes. Al modelo sanitarista que defendemos.

El Consejo de farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires está muy metido en los problemas coyunturales profundos y soslaya el terrible impacto que vendría de la otra media sanción en la Cámara de Diputados provincial. O sea, ni más ni menos, el gran problema de fondo. La sangría de detener el arribo de capitales disfrazados de cualquier índole, como cadeneras más importantes del continente en suelo bonaerense. Dos hechos que para muchos de nosotros vienen de la mano con la media sanción que falta de la modificación a la Ley de Farmacias. Esa "sutileza" por la discusión sobre el artículo 3 de nuestra Ley 10.603.

Nadie pretende que los problemas de coyuntura, los temas que emprolijan el diario accionar de la farmacia, no sean atendidos. No, de hecho lo valoramos. Lo que decimos es que debería haber una diferenciación entre estos problemas y los que responden a cuestiones macro, que van más allá de la pelea "por el minuto a minuto". Cuando un sector no atiende estos problemas globales, un día se queda sin respuesta para todos los problemas, desde los pequeños detalles hasta las grandes batallas.

Gradualmente, la forma chilena de vender medicamentos se está instalando en la provincia. En tiempo real, presente. Notamos en estas páginas que las farmacias independientes están siendo compradas una a una sin mayor oposición. Si hasta las pintan del mismo color, las hacen “cuasi-franquicias” a la vista de todos, sin ningún tipo de obstáculo (fuera de Buenos Aires, el ejemplo puede ser Córdoba o Capital Federal y son clarísimos). Lo único que les falta a los "recién llegados" es conectarlas en lo formal. Porque en lo práctico ya funcionan unificadas, con una estructura común de compras y ventas, gerentes en conjunto y un departamento de marketing, en definitiva, una estructura que hace que por más ventajas que tenga la farmacia independiente individualmente hablando, ellos de todos modos corren con la mejores condiciones en todos los aspectos. Condiciones propicias para hacer desaparecer del mercado la mayoría de las farmacias profesionales.

Estamos hablando del tiempo presente, nada de futuro, cosas que pasan todos los días en territorio bonaerense. Falta la formalidad. Pero de hecho, la vulnerabilidad de la ley que hoy nos rige, está a la vista de todos. Entonces, si bien revindicamos la necesidad de mirar y atender los problemas diarios, pero si nos paramos todo este "abordaje", este ultraje al modelo sanitarista de farmacias en la provincia de Buenos Aires, mirando un poco más allá de hoy, sino vemos las amenazas que se ciernen en el horizonte con una visión trascendental, LA HIPERCONCENTRACIÓN DE LA VENTA DE MEDICAMENTOS ni más ni menos, el cielo se puede venir abajo.

Que la coyuntura no nos devore. Si solucionamos los temas del día a día, pero perdemos la batalla de fondo, si sumamos pequeñas victorias pero nos quedamos sin la viabilidad de la farmacia independiente, todo será en vano. Estaremos reviviendo el mito de Casandra, aquella a la que Apolo le otorgó el don de la profecía pero hizo que nadie le creyera. Entonces, ella simplemente sabía lo que iba a suceder pero nadie la tomaba en cuenta. Así, como este mito griego, nos sentimos algunos, que vemos esta invasión que está entre nosotros, pero nuestros dirigentes provinciales, jaqueados por la coyuntura, frente a esto; permanecen estáticos, casi mudos.

Néstor Caprov

martes, 11 de mayo de 2010

Esperanza: 1, escepticismo: 0



Aristóteles escribió hace mucho tiempo que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”. Y si bien es difícil mantener ese espíritu en épocas de “vacas flacas”, otra célebre frase dice que “la esperanza vieja es la más dura de perder”. Esa misma sensación surge luego de confirmar con distintas fuentes una noticia que entusiasma al sector farmacéutico independiente.


Luego de que tres presidentes de colegios distritales bonaerenses (Morón, Lomas de Zamora y Lanús) peticionáramos a las máximas autoridades del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires por la desfinanciación de la atención del PAMI, de los problemas que surgen a partir de la atención de los afiliados, parece que la estructura se movió, y el escepticismo dio paso a la mentada esperanza. Dos aclaraciones antes de ir a las buenas nuevas: una, la de siempre: consideramos a PAMI la mejor obra social de América, la defendemos, la queremos para nuestras farmacias; segunda, nos consta que muchos colegios del interior bonaerense hicieron cartas del mismo tenor, mostrando la preocupación que genera el tema.

Pero volvamos a las buenas noticias. Rumores cada vez más fuertes aseguran que luego de estos pedidos surgidos de ciudades como Lanús, Lomas de Zamora, Morón, hubo reuniones importantes entre esas máximas autoridades profesionales bonaerenses y representantes de la industria farmacéutica (Farmalink). De estas reuniones surgió como casi un hecho -aunque nunca hay que contar los goles antes de que entren al arco -que a partir de poco tiempo la NAF, la primera nota de crédito que paga la industria por las prestaciones mensuales del PAMI a las farmacias, saldría por un valor del 70 por ciento de la prestación, que en el caso de los medicamentos alcanzarían a cubrir su costo.

Esta buena noticia nos muestra que siempre hay lugar para la esperanza. No sé si la frase no esconde un sentimentalismo tanguero que no viene al caso o esa enfermedad racinguista que me aqueja desde pequeño, pero la noticia muestra que se lograría conservar en alguna parte del sistema, el funcionamiento de la estructura gremial. Las bases presionaron y la dirigencia, a su manera, respondió. Y no es menor que sea en un tema tan delicado como la financiación del PAMI, la que insistimos es la MEJOR obra social del continente. Sin dobles sentidos. Por eso la preocupación cuando algo anda mal, y la alegría cuando se rectifica.

Hay siempre críticas, cuestiones a modificar. Situaciones que se deberán resolver. Porque una obra social como el PAMI articula miles de necesidades y deberes, pero cuando tenemos que resaltar gestiones para la mejora general del sistema: desde estas páginas lo hacemos y de buen tino.

La vacunación antigripal del Instituto de los jubilados en la Argentina en el canal sanitario de las farmacias ha sido de un éxito sin precedentes. Tan importante es que las farmacias que forman la cadena de vacunación antigripal, piden a sus coordinadores y estos a sus representantes hasta llegar al mismo PAMI más vacunas porque han quedado todavía, abuelos si su correspondiente dosis.

En números concretos se han vacunado en las farmacias argentinas 346.000 abuelos, de ellos 232.887 son solo los jubilados que se atienden en la red de farmacias de la Confederación Farmacéutica Argentina o sea casi el 70% de todos los jubilados vacunados. Todavía hay en las farmacias argentinas (todo el país) 70.000 vacunas sin aplicar. Descontando las dosis que el PAMI destinó a los centros diabetológicos unas 15.000 y las destinadas a todas las UGL o sea a las unidades de gestión administrativas del propio instituto unas 50.000 vacunas. Estamos hablando de 481.000 dosis aplicadas en un tiempo eficazmente corto y todavía esperamos para fines de mayo las dosis que faltan de los laboratorios que se comprometieron en el pliego de licitación para esta campaña; en total unas 419.000 más, cumplimentando un total de 900.000 dosis.

Este es un ejemplo de cómo debe funcionar la estructura, algo que la profesión no debe perder nunca. Una estructura que cuando se hecha andar, empujada por el reclamo puntual de las partes, por el bien común, en definitiva por la salud en general y por remarcar el valor sanitario de la farmacias, da un ejemplo de cómo se puede articular políticas a favor de la profesión, de políticas para defender la sustentabilidad de las farmacias independientes argentinas. Porque se podrá tener los mejores cursos capacitación, los mejores controles sanitarios, los mejores asesores en farmacopea, pero si la profesión farmacéutica se queda sin farmacias independientes, que le pelean todos los días a los cuatro piolas que concentran la venta de medicamentos, se pierde todo. Y lo que queda es un modelo más parecido a una feria como la de la salada que a un sistema público de salud con gestión privada.

En resumen, en aquella carta que firmamos tres presidentes de partidos del conurbano bonaerense, lo que les pedimos a las autoridades gremiales farmacéuticas de la provincia de Buenos Aires -iniciativa a la que se sumaron muchos otros colegios del interior y de todo el país, no está de más recordarlo -y el aparente resultado no hace otra cosa que justificar todas estas acciones, incluso la existencia de un medio de difusión como es MIRADA PROFESIONAL.


Sin caer en exagerados entusiasmos, ni en fanatismos de borrachos nuevos, la noticia alegra y sirve para avanzar en temas más complejos y urgentes. Se sabe que muchas veces las buenas noticias son una excepción, y que si no hay cambios de fondo todo termina siendo un voluntarismo inútil. Pero puede ser que, finalmente, algo se haya movido para siempre. Y que las cosas sean realmente diferentes en un futuro no muy lejano. ¿Demasiado ingenuo? Puede ser, pero desde este espacio nos gustan aquellas palabras de un viejo escritor “amigo de la casa” como Chésterton que aseguran que, pese a las dudas, “lo más increíble de los milagros es que ocurren” a pesar del esfuerzo de algunos personajes del bando de los malos. Acotación mía por supuesto.

Néstor Caprov

lunes, 3 de mayo de 2010

Desde el Jardín


“Mientras no se hayan seccionado las raíces todo está bien y seguirá estando bien”. Con estas palabras, Chancey, aquel jardinero memorable interpretado por Peter Seller en la no menos notable “Being there” (Desde el jardín, como se conoció en nuestro país), inicia un diálogo con el millonario Ran que se convertirá en un clásico del cine. Allí, la película abre un debate metafórico sobre la comunicación y sus barreras, y en especial sobre cómo las palabras se vuelven relativas cuando el receptor está, paradójicamente, en otro canal. Mister Gardiner habla de flores, Ran, de política. Uno aconseja sobre tallos, el otro interpreta estrategias. En definitiva, hablan de otra cosa. Con el mismo idioma, las mismas palabras, pero en otra leguaje.



15:16 hrs | La figura de mister Gardiner, que se basa en una novela de Jerze Kisinski, sirvió con el tiempo para ejemplificar sobre los aspectos más problemáticos del análisis del discurso. Discursos que se nutren, entre otras cosas, de silencios. Que son tan significativos como las palabras. Silencio que notamos en estos días en las máximas autoridades farmacéuticas de la provincia de Buenos Aires, ante los problemas que se viven en el sector. Las palabras de todos dicen “franquicia, asimetrías, cadenas de farmacias”, pero en el jardín sólo hay silencio. Y mientras mister Gardiner cuida los almácigos, afuera la pelea se hace cada vez más desigual.

En el mundo farmacéutico, se van sucediendo una serie de problemas y de cuestiones a discutir que se amontonan en la columna del “debe”. Sin embargo, como sucede en algunos pasajes de “Desde el jardín”, lo que encontramos del otro lado se trasmite es un sospechoso silencio. Porque ante estos problemas -arto conocidos, como son la franquicias que se vienen, la defensa de la ley 10.606 de farmacias, las cadenas de farmacias SA, etc. -y la necesidad de una articulación conjunta, de una convocatoria para determinar una estrategia común, sin banderías de listas eleccionarias, la respuestas de mister Gardiner es (Oscar Ahumada ditix) “un silencio atroz”. Obsceno y sospechoso.

Cuando uno habla con nuestro amigo jardinero, cuando se le acercan colegas de Colegios de todas partes con la necesidad de sentarse a discutir como se frena la llegada de “mostradores calientes”, de franquicias que crecen al ampara incluso de esta ley que tanto defendemos (incluyendo los dueños de farmacias que quieren “autofranquiciarse”), cuando esto es elevado al colegio más importante de la Argentina, la respuesta es un silencio atronador. Siguiendo la línea de la película de Peter Seller, nos preguntamos si este silencio tiene que ver con una mala interpretación de las palabras, de un “ruido” en la comunicación, o con otra cosa, con la presencia de dos mundos distintos, con necesidades diferentes que nunca llegarán a coincidir.

Hagamos un paréntesis. Cuando con los referentes provinciales nos sentamos a discutir política farmacéutica, siempre aparece “el vivo de la cuadra” que se escuda en que la pelea que queremos dar se hace cuesta arriba, “y los indios vendrán en malón”. Y sin embargo, quien recorre la provincia se da cuenta, lo ve, lo siente, que los colegas están que arden con dos temas: primero, el negocio farmacéutico, la famosa “caja”, porque no pueden soportar más el sistema de financiamiento que se impone a la farmacia (como pasa en PAMI, la mejor obra social de América, que no queremos perder pero que en estos momentos tenemos que poner más plata para conservar el mismo negocio, o sea mas financiación por parte de las farmacias); segundo, el arribo a la provincia de Buenos Aires de un sinnúmero de franquicias. ¿Esa bronca, esas ganas de salir ya mismo de esta celada que nos pone el sistema; no es una forma de compromiso? O se necesita de una crisis para ver que la gente está dispuesta a dar la discusión. Las farmacias y los colegios de partido que la representan no encuentra los interlocutores válidos.

Volviendo a los silencios, la pregunta que nos hacemos es cuánta información caleinte nos brindan sobre estos temas, formal, por los medios oficiales, que dependen del Colegio Oficial provincial. Ninguna. Tampoco se ve capacidad para llamar, en la era de las comunicaciones, a un representante por cada zona -elegidos por el propio organismo provincial, si quieren por afinidades o arbitrariamente -para articular una misma estrategia, y comprobar que con esta ley, pese a todo el trabajo realizado para su defensa, están arribando franquicias de todos los colores que van a hacer de la provincia de Buenos Aires un ambiente irrespirable para el mostrador independiente.

Uno se pregunta si ante esta problemática quienes conducen tendrán la misma actitud de mister Gardiner, regando las plantas, cortando las raíces del bonsai y hablando de lo que cree es el mundo, mientras el resto espera una respuesta a su problemática diaria. Una anécdota por ahí sirve para magnificar el peligro de este silencio. El que escribe tiene algunos conocidos que trabajaron dentro del fallido gobierno de la Alianza, y conocieron el trabajo diario del ex presidente Fernando de la Rúa. Para ellos, el radical era una persona intelectualmente honesta, que solía pedir consejos de gobierno a jóvenes que lo acompañaban. Preguntaba cuando no sabía. Incluso, tenía varios equipos de diagnóstico y de estrategias que trabajaban en paralelo, a quienes consultaba repetidamente. Siempre escuchando, nunca opinando. Al principio, esto fue visto por estos conocidos como una enorme virtud, la de escuchar a todos y después tomar una decisión según su criterio. Nutrirse de varias opiniones, articular, y luego decidir. “Este fuma abajo del agua” decían estos amigos al principio. Bárbaro. Pero a los nueve meses, ese silencio del ex presidente comenzó a ser sospechoso, y se volvió sinónimo de la falta de carácter y decisión de De la Rúa. La historia, claro está, habla sola, y lo que vino sirve para entender a donde conducen esos silencios que hoy denunciamos.

En la profesión, estos silencios nos traen sospechas. Esto que estamos diciendo, que estamos pidiendo a viva voz o por estas refutables y seguro reprochables líneas, querido lector, para que los colegas puedan estar informados y se articule una estrategia en torno a los problemas, no parece despertar a los habitantes de nuestro jardín. Y nos asemeja de alguna manera a la experiencia de la Alianza, que vista en el tiempo pierde su carácter trágica (porque lo fue, fue una tragedia para el país) para volverse casi chistosa. El propio silencio nos llevará al desmadre por inacción, o es un silencio a propósito, tendencioso, digitado. No lo sabemos. De verdad no lo sabemos.

Por el momento, los colegios nos comunicamos. Hablamos entre partidos vecinos, con algunos que estamos alejados, algunos que casi no tenemos conocimiento de la cara del que está detrás del teléfono. Hablamos, y la pregunta surge casi instantáneamente: por qué tanto silencio. De buena leche, es un interrogante que no podemos debelar. Porque finalmente, esto va a hacer, más tarde o más temprano, que el mayor de nuestros miedos se haga cuerpo. Y mientras tanto, mister Gardiner sigue en el jardín. Hablando de rosas, hojas y brotes, sin percatarse lo que sucede a su alrededor. Cultiva sus plantas, ajeno al mundo que lo rodea. ¿Demasiadas similitudes con nuestra realidad diaria? Como aquel embajador le dijo, de manera sugestiva a nuestro jardinero: “esta fábula se podría aclarar aún más, pero no provoquemos a los gansos”.

Néstor Caprov