
No se por qué, pero después de escuchar el anuncio realizado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre el descuento en medicamentos para afiliados de PAMI, me acordé de la película de los hermanos Joel y Ethan Coen “No country for old men”, un film del 2007 que catapultó a la fama al español Javier Barden y que en nuestro país e tradujo como “Sin Lugar para los Débiles”, aunque una traducción más correcta sería “No es país para viejos”. No sé porque pensé en esta película cuando vi a la Presidenta y al titular del PAMI, anunciando esta medida. No sé.
Felicito al gobierno nacional por recordar que es un deber primordial cuidar a dos poblaciones vulnerables: los niños y los adultos mayores. En este caso, por suerte los jubilados van a tener más al alcance de sus bolsillos los medicamentos, que tanta incidencia tienen en la canasta básica de sus gastos. Desde hacia un tiempo que el PAMI venía incluyendo más productos en la resolución 337, la que otorga el descuento 100 por ciento, y esta medida profundiza esa política. Saludamos esta medida, porque por más aumentos que se den de las jubilaciones, siguen siendo magras si nos ponemos a hilar fino. Esta bien acordarse de los abuelos, una máxima que instalaron en algún momento los estadistas (no los políticos, está claro) de que hay que protegerlos.
Insisto, no lo sé por qué me vino a la mente esa película. No tiene mucho que ver. Ya me daré cuenta. Sobre la medida, este nuevo descuento inaugura una nueva concepción en el manejo de los medicamentos para los afiliados del PAMI. Recordemos que el acuerdo estipula un 80 por ciento el descuento en medicamentos de uso habitual, una medida que abarca a 13 drogas que hasta ahora tenían rebajas de entre 40 y 60 por ciento. Todavía no tenemos el impacto real de esta medida, porque es muy reciente, sólo sabemos que beneficia a 1,7 millones de afiliados, pero básicamente podemos concluir que el sistema de dispensa va a necesitar más financiación, es decir, “espaldas más anchas”, para soportar los tiempos de recobro de estas prestaciones. La cuestión que se abre ahora, queridos muchachos de la Industria que gerencian este convenio, es: ¿Cómo lo llevamos a la práctica?, ¿Cómo lo vamos a instrumentar?; porque tenemos (farmacias y droguerías) un problema escandaloso de financiación.
Esta es la primera paradoja que se da. Es como estar jugando al fútbol y de golpe nos tiren una pelota ovalada. No hay problema de cambiar de deportes, de pasar al rugby, pero cambian la cantidad de jugadores, las dimensiones de la cancha, los arcos. Es decir, cambiaron las reglas de juego, estamos jugando a otra cosa. Como el gobierno cambió las reglas (felizmente para los jubilados) debemos reconvertir todo el sistema de PAMI a las nuevas reglas. Porque si no, tenemos un problema básico de implementación. Los farmacéuticos estamos orgullos de poder poseer el convenio más popular de la Argentina en toda la red de farmacias del país. Hoy casi 12 mil farmacias en el país tienen 12 mil atenciones de PAMI. Estamos orgullosos de haber expandido a todo el país la oferta de prestación, evitando que cuatro vivos centralicen la cuestión. Pero estamos hablando de costos. Y como ahora aumentaron los costos, la pregunta es cómo hacemos para hacerlo. Mejor dicho: cómo nos solucionan los muchachos de la industria del medicamento este serio problema.
Sigo pensando en la película de los Coen, como si tuviera que ver con esto. Será porque quiero hablar de toda la secuencia PAMI. En principio, la Industria -que es la gerenciadora del convenio, pone los precios y demás -nos debería dar más plazos a las farmacias. Es decir, en ves de cobrar a 35 días, como nos pasa ahora, deberían achicar los tiempos de cobro, porque estamos financiando más volumen en porcentaje del sistema. Necesitamos que las notas de créditos se emitan rápido, al menos para una semana, con el valor del costo de los medicamentos o sea, lisa y llanamente el 70% del valor de los medicamentos atendidos. Y el restante porcentaje del valor, en los 30 días de pagos que corren. Con eso se soluciona el problema, y todos contentos. Porque el gobierno da un mayor beneficio, la Industria adelanta los cobros para cubrir ese beneficio, y la farmacia ya obtiene a la semana, los costos de los medicamentos cubiertos para poder renovar su stock de productos y pagarlos a las droguerías sin despeinarse, una vez que dispensa el medicamento, un nuevo convenio sin desfinanciación. Como el PAMI es un orgullo de la farmacias y de La Argentina, eje del modelo sanitarista que tanto defendemos, teniendo los costos cubiertos en la semana estaríamos amortiguando, alivianando, esto que “felizmente” se ha logrado.
Esto implica, hay que aclararlo, reconvertir todo el Convenio Pami, el sistema de cobros y pagos incluyendo a las droguerías, que deberían tener una semana más para poder pagar lo que ellos comprar a los laboratorios. Sería, de paso, una avance enorme para combatir el medicamento mal habido, una forma de aceitar el circuito laboratorio-droguería-farmacia, que cada vez que se rompe nos encontramos con más concentración en algunas farmacias y perdida de fuente de trabajo en el sector de las farmacias.
Esta renegociación haría que el sistema beneficie al más vulnerable, en términos que la cadena pueda tolerar el convenio de PAMI, a través del recobro de la prestación. Aclarando que esta es una de los mejores obras sociales de la Argentina. Lo decimos sin medias tintas, esquivando la crítica fácil, esa de señora de peluquería. Lo que necesitamos es esa implementación. Este adelanto de los pagos parece ser el más adecuado (el costo del 70 % en una nota de crédito a una semana, el resto dentro del mes, no más). Si hay que entregar los pagos semanales a las droguerías, se puede hacer, es cuestión de gimnasia, de práctica. Y si algún día hay un atraso, una Computadora o Sistema de Validación se rompe, un papel que se queda en el camino, que haya más tolerancia de parte de las droguerías que nos tienen como clientes, y que no por dos días de mora se corte los canales de entrega o se castigue a la farmacia bajándole la rentabilidad. Más tolerancia, para mayor servicio. Y esto lo tiene que poner en marcha la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Nuestra entidad rectora firmante del convenio de PAMI. No es tiempo para débiles sale una y otra vez de la memoria de esa película.
De no suceder esto, de no actuar en el aquí y en el ahora, se estará favoreciendo a la concentración. Porque como están dadas las cosas, este aumento de la financiación sólo los podrán soportar los mostradores híper concentrados, los que tiene más “poder de fuego”. La consecuencia es que la obra social más importante del país dejará de pasar por 12 mil farmacias para concentrase en, digamos, 500 tipos poderosos. Favorecidas estas por el propio Estado, que debería bregar por reglas de juego donde el “grande no se como al chico”.
Pero como las grandes películas, y “Sin lugar para los débiles” lo es, donde las historias pasan por varios ejes, esta cuestión de PAMI tiene otras aristas. Desde MIRADA PROFESIONAL venimos denunciando cuestiones difíciles de digerir contra la farmacia independiente. Y vemos como en día a día hay una acción directa contra la ley de prescripción por nombre científico, que es ilegal pero está casi popularizada. Hay un desapego de esa norma que asusta. Hasta que no se derogue, la ley hay que cumplirla, les guste o no. Lo venimos diciendo hace tiempo. También vemos una acción vertiginosa contra la ley sanitaria 10.606 de la provincia de Buenos Aires. A la sombra de esta ley, siguen pululando franquicias en todo el territorio bonaerense, con la letra chica de la norma como argumento. Cada vez más el medicamento se está convirtiendo en un negocio parecido al de la feria de la salada. Como triste ejemplo, podemos nombrar que es casi un hecho consumado la segunda Farmacity en la ciudad de Mar del Plata. Quiere instalar 80 más. Vaya a saber dónde aparecen.
Con la media sanción, entre gallos y medianoche, del proyecto de ley que permite la creación de la “franquicia sindical” (ver editorial “Bienvenidas las franquicias a la Provincia de Buenos Aires. Farmacias sindicales for export”, del 12 de diciembre de 2009) hecha tan solo para neutralizar regulaciones sanitarias de farmacia para que el grupo de Farmacity haga su negocito. Más que nunca los farmacéuticos tenemos que tomar partido, elaborando un proyecto, apoyando otro, que regule el número de franquicias.
Si los senadores en el Congreso nacional reconocieron que quieren farmacias y no supermercados de medicamentos y profesionales detrás de ellas, el medicamento como un bien social (así lo dijeron cuando aprobaron al Ley nacional que prohíbe la venta fuérame farmacias), nosotros queremos que se cumpla. Sencillamente. El caso chileno nos debe alertar, pero también servir de ejemplo. Cuando se acusó a las cadeneras de manejar a su antojo precios y existencias de medicamentos, por su posición dominante, el estado intervino y reguló la actividad, los obligó a actuar de acuerdo a las necesidades sanitarias del país, porque la salud es una obligación estatal y con la salvedad que esas cadenas son Sociedades Anónimas, con más derechos el estado debe y tiene que regular la franquicia de farmacias. Pedimos una regulación lisa y llana, que el gigante no se coma al chico, que no se rompa principios sanitaristas ejemplares que cuidan la salud de la gente, para que no falte un medicamento en cada hogar. Partidos políticos de origen popular gobiernan en la Argentina. Es inconcebible que se gobierne para los poderosos capitales que no se conocen ni las caras de sus dueños.
Pero hay más, como un giro más en el argumento de la película. Como denunciamos en la editoriales pasadas la aniquilación de la farmacia independiente viene marchando y los ejemplos abundan, vemos farmacia comprando más barato que las droguerías, ni siquiera al mismo precio que ellas, ni siquiera con el mismo plazo que les imponen los laboratorios a las droguerías, hasta vemos farmacias bonaerenses con vacunas de la campaña antigripal 2010, entregadas “a dedo” por los laboratorios incluso antes que a organismos oficiales o a toda la red de atención. Esto es comprobable, no es ficción. Con la demanda que habrá de vacunas, no puede pasar que algunos mostradores reciban dosis (en caso de haber) a cuenta gotas. Cómo puede pasar, es como tener la boleta ganadora del PRODE antes de que se juegue la fecha.
Esta es la película, donde está “dificultad” en el costeo del nuevo descuento de los medicamentos del PAMI es apenas una partecita. Esto para no hablar del atraso del precio de los medicamentos respecto a la inflación (real o estilo INDEC) o los puestos de trabajo que se perderán en las farmacias si esto avanza. ¿Los sindicatos que representan a los empleados de farmacias van a reaccionar ante esto, van a ser cómplices de esta concentración? Porque esto también les atañe, si de 12 mil farmacias nos quedamos con 500, con 1000, que van a hacer con esos miles que se quedan en la calle. Sin hablar del salario de los profesionales farmacéuticos, uno de los más bajos comparado con otros profesionales e incluso trabajadores de otros gremios. Hasta cuando vamos a soportar que estando a cargo de la salud de la gente, gane lo que hoy gana un farmacéutico en relación de dependencia.
Es todo parte de la misma película. De una película que termina casi con un rezo, al santo que cada uno le rece: compadecemos en algún punto a nuestros dirigentes. Porque este momento existe, de esta dirigencia profesional, no solamente hombres decididos, sino sobre todo dirigentes convencidos e inteligentes. Tendremos que hacer “tripa corazón” y confiamos en ellos, una vez más, porque esto nos afecta a todos, no importa el color de cara que tengan. Si ellos practican el “siga, siga” sencillamente estarán sepultando a la farmacia independiente pero tirándose tierra desde dentro del pozo. Nos estarán condenando al último epitafio. Esta es una pelea a fondo, que no admite tibiezas, porque vienen por todo. “Sin lugar para los débiles”. La pucha. Ahora si entiendo porque toda esta situación me trajo esa película a la cabeza.
Néstor Caprov