lunes, 8 de noviembre de 2010

Medicamentos “truchos”: un monstruo de tres cabezas




Una nueva banda de traficantes de medicamentos cayó esta semana. Una productora de asesinatos seriales que mata en silencio. Pero es también insoslayable el “gran el silencio de nuestra profesión”, la inacción de los funcionarios de la Superintendencia de Servicios de salud -SSS- y la falta de conciencia de los usuarios de medicamentos de las obras sociales. Estas son algunas reflexiones sobre el mundo real y el mundo virtual que vemos cada día.


Con la estridencia del caso, otra vez el mundo de los medicamentos saltó en los diarios y noticieros de las secciones de salud a las de policiales. La caída de otra mega banda que adulteraba y traficaba fármacos de alta complejidad (HIV, antihemofílicos, oncológicos y otros) ocupó un buen espacio de la agenda mediática.

No es para menos: 46 allanamientos, 14 detenciones, secuestro de miles de troqueles y envases “truchos”, toda una logística al servicio de este comercio mortal que pone en riesgo la vida de millones de argentinos. El monstruo silencioso, que mata más que varias enfermedades, volvió a mostrar su cara. Sus caras. Porque como vienen sucediendo, la noticia estuvo acompañada de tres ejes para discutir, tres facetas de una misma problemática: la falta de controles; la liviandad informativa y -tal vez la peor -el silencio de nuestra profesión, nuestro silencio gremial.

Cada vez que aparece una de estas noticias, que implica a sindicalistas, empresarios y hasta farmacéuticos inescrupulosos, se produce una especie de movimiento espasmódico. Hay alarma, preocupación, se habla de un sistema que no funciona, de corrupción, de negocios millonarios, de intoxicaciones, de muerte, etc. Se habla un par de días, hasta que otro nuevo desastre, otra nueva tragedia, ocupa su lugar.

No vamos a discutir las reglas mediáticas, no es nuestro tema Nos queda grande el sayo. Pero cuando “las luces de las cámaras se apagan”, estos sistemas de muerte que tanto asustan vuelven a funcionar. Es más, cuando la noticia se diluye, florecen al amparo de la falta de decisión de combatirlos. No se logra que, por ejemplo, la atención de las obras sociales vuelva a la farmacia. No se regulariza el sistema, y se entra en una doble realidad, una virtual y otra real.

Entonces, mientras que los medios denuncian estos negociados millonarios, en la práctica se siguen realizando sin que nadie asuma la responsabilidad de encauzar toda las obras sociales dentro de único lugar que ofrece seguridad a la vida de los consumidores: La Farmacia Comunitaria Profesional. La farmacia que todos tienen de confianza. Cerca de su casa. A la luz del día. Cuando esto no pasa, cuando esto es no tenido en cuenta por el funcionario de turno de la Superintendencia de Servicios de Salud y nuestros representantes farmacéuticos colegiados, lo soslayan; se hace más grande este circuito de atención de las obras sociales por fuera de las farmacias. Este mercado negro incontrolable.

Mucho hay de culpa en las instituciones del Estado por no logran resolver esto. La Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) es la que custodia los convenios de las obras sociales sindicales, y los que aseguran que se cumpla el Plan Médico Obligatorio y la dispensa correcta de medicamentos.

Nos consta que hubo normas que obligan a estas obras sociales a universalizar la prestación de los remedios, en toda la red de farmacias a lo largo y a lo ancho del país. Su no aplicación fue motivo de queja desde algunos colegios de farmacéuticos. Eso también nos consta. Pero, vale la aclaratoria personal, que se realizaron acciones (expedientes) de forma casi timorata. Testimonial. Se presentó una “queja” formal, que derivó en un número de trámite que hoy -previa circulación por todas las dependencias y subdependencias habidas y por haber- duerme el sueño de los justos, en algún escritorio de algún funcionario de dicha Superintendencia de salud.

Como correlato de esta negligencia oficial, nos encontramos con otra faceta de este monstruo que sigue matando. Y tiene que ver con un silencio ofensivo que hay de nuestra dirigencia gremial farmacéutica ante esta problemática. Muy pocas voces asumen la defensa de la farmacia como garante del medicamento seguro cuando estas noticias se conocen. Apenas somos parte del concierto de opiniones mediáticas, y muy pocas veces logramos hacer escuchar nuestra reivindicación sobre la necesidad de devolver todos los medicamentos al ámbito con más controles: a la farmacia comunitaria. La dirigencia profesional se limita a protestar formalmente, “para la tribuna”; abrir ese expediente que sabe no verá la luz, esperando que de forma casi mágica se de respuesta al reclamo. Pero eso no pasa.

En el país real, la burocracia se encarga de que cada día estemos un poquito más lejos de los medicamentos sólo en farmacias, lo que consolida esta turbia relación entre los empresarios y sindicatos.
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Se consolidan y se hacen más fuertes.

Entre la complicidad oficial y el silencio gremial, una nueva cara del monstruo revela su lado maldito. Porque la espectacularidad mediática, que en otros casos sirve para tomar medidas inmediatas -después discutiremos su efectividad -en el caso de los medicamentos es casi nula. Porque si una terrible salidera bancaria hizo trabajar a diputados de todos los partidos, a funcionarios y dirigentes, y en menos de 15 días se creó un paquete de medidas contra este tipo de delitos, por qué cada vez que aparece una de estas bandas de traficantes de medicamentos, no hay un solo legislador que se preocupe. Por qué si el mercado negro de medicamentos mata mucho más que las salideras a nadie conmueve su presencia, como para lanzar una serie de medidas.

No se trata de ponderar cuál delito es peor. Hoy en día la seguridad es un tema sensible a la sociedad y moviliza a las autoridades, se tomen medidas, se prometen “nunca más”. Algo que no sucede con el mercado negro de los medicamentos, que de forma menos visible y más lenta, mata mucho más que esos delitos que ocupan a funcionarios y periodistas. En definitiva, hay una enorme celeridad para cuidar a clientes de bancos, pero nula actividad para proteger a la gente -que son también esos clientes de bancos -del peligro de los medicamentos falsificados.

Tres cabezas de un monstruo que asusta, porque parece que puede matar impunemente en un país demasiado acostumbrado a la tragedia. Cabezas que no pueden ser cortadas a la vez. Una, debe ser extirpada por los funcionarios de salud, que tienen en sus manos parar la burocracia y hacer cumplir las normas. Otra, que debe terminar con el silencio cómplice desde la profesión farmacéutica, en especial en la estructura dirigencial, que debe usar como arma la aplicación de la resolución 468 de la SSS. La última, tomar conciencia de que las muertes por más que no se vean están, y que se debe trabajar todos los días más allá de la agenda mediática. No salir a destrozar este monstruo de tres cabezas, en momentos donde queda tan a la vista este irremediable circuito de muerte.

No perdamos cada oportunidad histórica de poner blanco sobre negro. No esperemos, en definitiva, una nueva tragedia para tomar conciencia de que este monstruo vive de estos fármacos y que se alimenta de nuestra indiferencia.


Néstor Caprov

domingo, 19 de septiembre de 2010

A veces, en algún lugar, nuestra profesión es bella


La noticia, que llega desde Barcelona, es una inyección de optimismo para sacar a la profesión farmacéutica argentina de su letargo, la posibilidad de que el estado Catalán asuma el pago de algunos servicios sanitarios se concretó esta semana en España. Un paso a imitar para escaparle al jaque perpetuo en que vivimos los farmacéuticos de la Argentina.

Si algo tiene de conmovedor la multipremiada “La vida es bella”, película dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, es esa risa optimista que Guido, ese italiano empujado a un campo de concentración con su padre y su hijo, que ante las peores circunstancias logra tener una mirada optimista. Una llama de esperanza en medio de la peor tragedia de la humanidad. Esa mirada que muchas veces perdemos, agobiados por las constantes presiones diarias. No es cuestión de hacer un discurso “esperancista”, del tipo de “nunca está más oscuro que justo antes de amanecer”. Es solamente ver, que incluso, cuando todo parece perdido o intentado en el marco de nuestra profesión; siempre hay algo por hacer. Por ir a más.

La profesión farmacéutica vive un momento complicado, en la Argentina y en el mundo. El modelo sanitarista de la farmacia privada independiente, que defendemos y revindicamos, está acorralada. La farmacia anglosajona avanza en todas las altitudes, de la mano de los grandes capitales que alborotados por la crisis financiera internacional buscan nichos donde poner a salvo su rentabilidad. En Europa y América las noticias son amenazas para esta forma de ver y ejercer esta profesión, y el horizonte se ensombrece cada vez más.

Pero no todo está perdido. Para nada. A veces, la realidad nos da un respiro, y al estilo de Guido y su juego en “La vida es bella”, sonreímos. Hace unos días, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, uno de los principales de España, firmó con la Departament de Salut (secretaría de Salud de Cataluña) un acuerdo para que las farmacias catalanas presten servicios “por la vía remunerada”. La idea es que algunas prestaciones sean asumidas por el Estado como “servicios sanitarios adicionales” y por lo tanto solventados por el mismo estado. De esta manera, se intenta dar oxígeno a la castigada rentabilidad de la farmacia española, acorralada por el plan de recorte del gasto farmacéutico lanzado hace unos meses por el gobierno español.

En medio de la noche del “ajuste”, la luz de esperanza de esta noticia ilumina al sector. Según explican en Barcelona, se incluirá en los servicios remunerados “todas aquellas actividades de prevención de la enfermedad, intervenciones para la mejora de la adherencia terapéutica, seguimiento farmacoterapéutico e intervenciones de cooperación con la Farmacia Hospitalaria” (El Global, 10 de Septiembre de 2010). Para esto, las partes (Colegio profesional y gobierno) formarán la denominada Comisión Mixta de Seguimiento, que tendrá la tarea de poner en marcha la idea, que se espera esté funcionando en breve.

La idea es una bocanada de aire fresco en la profesión, una idea que desde MIRADA PROFESIONAL no podemos hacer más que saludar. Según trascendió, para lograr esta cobertura, deberán someterse previamente a un proceso de acreditación. “Queremos que todas nuestras farmacias pueda ser partícipes de este histórico acuerdo, por lo que desde los colegios potenciaremos la formación necesaria para la consecución de la necesaria acreditación”, indicó un comunicado firmado por el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

Para ser claros, el hecho es celebrado en España como “histórico”, y puede marcar un antes y un después en el ejercicio de la farmacología. “La cartera de servicios remunerada ha dejado de ser un concepto hipotético, un viejo sueño de las oficinas de farmacia, para convertirse en realidad. Al menos en la comunidad autónoma de Cataluña, región que no es la primera vez que lidera un cambio en la profesión. A este respecto, cabe destacar que las farmacias catalanas tendrán el honor de haber traspasado por primera vez esta línea entre sueño y realidad”, asegura un editorial del portal especializado Correo Farmacéutico.

Entendemos que este tipo de noticias, de casi nula divulgación en el país, son la muestra de que una mejor profesión es posible. Además, demuestra la forma de actuar en tiempos de crisis. Así lo hicieron los catalanes. Se enfrentaron al peor escenario, con achique brutal de márgenes de ganancias y un recorte que se estima cerrará la puerta de miles de farmacias. Con perseverancia e imaginación, lograron un paso fundamental para mantener a sus mostradores en el sistema sanitario, y a la vez lograron el compromiso del gobierno de sostenerlo gracias a una política integral.

Muchas veces, cuando los problemas abruman, no es necesario realizar un gran cambio inmediato, revolucionario, para salir de la crisis. A veces es necesario un pequeño paso, un leve movimiento que muestre que no se está paralizado, anestesiado en una virtual parálisis imaginativa sobre el devenir de nuestra profesión; un abandono repentino del grado de inmovilidad en el que hemos caído con la promoción simple y zonza de “ nuestra profesión esta mejor que nunca”; un paso hacia delante para devolverle al cuerpo la idea de que caminar es posible. Un paso que nos aleje del borde de barranca donde hemos construido nuestra práctica profesional.

“Queremos un papel más relevante como profesionales sanitarios, seguro que podemos aportar más en lo relacionado al menejo de los medicamentos, promoción de la salud, salud pública”, señala el titular de los farmacéuticos de Barcelona, Jordi de Dalmases (La Vanguardia, 16 de septiembre de 2010). Ese debería ser nuestro horizonte, nuestro norte. Sacar a la farmacia del jaque perpetuo y posicionarla como parte de la salud de los argentinos. Es difícil, lo sabemos, pero si damos un primer paso podemos avanzar. Porque confiamos en nuestra fuerza. Porque hay muchos colegas que piensan así, y que seguro están dispuesto a trabajar por esto.


El ejemplo que rescatamos hoy, un simple respiro de aire fresco que plantea y lleva a cabo la dirigencia farmacéutica del Colegio de farmacéuticos de Barcelona es bastante aleccionador. No debemos dejarnos convencer por los que predican que todo esta como esta mandado, que esta todo bien, que no se puede hacer mucho más de los que ya se hizo. Debemos resistir ese falso canto de sirenas que nos invita a dejarnos de joder. A no interrumpirles la siesta pesada que duermen. Deberíamos empezar por no escucharlos más. Y como dice un escritor y analista político de la actualidad que lee la gente que escribe en Mirada Profesional; el mismo de “flores robadas en los jardines de Quilmes” sobre algún político conocido y vale para cualquier caso en nuestro gremio: Hay alguno al que se le interrumpió la cadena de frío y se le pudrió para siempre la credibilidad.

Néstor Caprov

viernes, 10 de septiembre de 2010

Los elefantes, la dirigencia y la nueva convocatoria farmacéutica a debatir sobre la profesión.


La convocatoria a debatir el presente y futuro de nuestra profesión el 25 de setiembre a las 14.30 Hs. en Hipolito de Yrigoyen 1940 Capital Federal y que naciera en los espacios de comunicación informales de la Internet como facebook, msn, myspace y otras redes sociales, esta siendo tomado con una muy buena expectativa por los farmacéuticos de base y con cierta perplejlidad en otros estamentos. Las preguntas que surgen frente al encuentro son variadas y alguna dirigencia farmacéutica descuenta que sea ésta, una reunión de “cumpleaños”. Van aquí algunas reflexiones vagas para contextualizar lo que esta sucediendo.


Hay una interesante fábula hindú que cambió un tanto la idea occidental de la verdad única. La misma, relata la idea de seis hindúes sabios, inclinados al estudio, que quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: “Ya veo, es como una pared”. El segundo, palpando el colmillo, gritó: “Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza”. El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: “¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente”. El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: “Está claro, el elefante, es como un árbol”. El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: “Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico”. El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: “El elefante es muy parecido a una soga”. Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos con diagnósticos imprecisos de qué era en verdad un elefante. Este relativismo cambió parte de la tradición del pensamiento, y hoy puede rastrearse en la forma en que se desarrollan las calidades de representación política en general y en particular a la dirigencia farmacéutica.

En este país, no es cuento en materia de organización colectiva lo que sucedió en la década del ‘70, con una dictadura sangrienta, y los 10 años de neoliberalismo menemista. La primera destruyendo los gérmenes de rebeldía de una generación que creía en las ideas como transformadoras de la realidad. Así lo testimonian los días del Mayo Francés, por ejemplo, donde se entendía que una idea era, en definitiva, el motor de cambio. Esa generación que no está, que fue exterminada por la criminal dictadura, es la que debería hoy estar ocupando los roles principales del manejo del Estado o las estructuras políticas. Una generación que la fuerza de la reacción hizo desaparecer.

Esta es una visión muy personal, permítame, una reflexión del que firma casi de café a la que se puede o no estar de acuerdo. Una idea de que una generación que no está (los cómo o los por qué exceden las modestas intenciones de estas líneas), que produjo los grandes movimientos sociales y obreros que sintetizaron la idea y la acción en un solo espacio. Del “cordobazo” para acá, hay muchos ejemplos de esto. La marca registrada de esta generación. Pero la dictadura militar cambió el paradigma respecto a las ideas y su poder organizador. Antes de Videla y compañía, las ideas eran aglutinadores de personas, que se juntaban alrededor de ellas para llevarlas a la práctica. Pero el régimen genocida inyectó en la sociedad una dosis mortal de miedo. Así, hizo desaparecer -no sólo físicamente -esa generación que llevó hasta las últimas consecuencias la solidaridad de las ideas. Y creó un nuevo paradigma, basado en el miedo, en una mirada “hacia el propio ombligo” que hizo del pensamiento o la reflexión una cosa “mal vista”, y de quien la realiza una persona peligrosa. Esta es una mirada personal antojadiza, fácil de refutar sin mucho esfuerzo si usted quiere querido lector.

Pasaron los años y llegaron los ‘90, y otra vez un cambio de paradigma violento renovó la sociedad. La banalización de la política y la entronización del consumo como máxima actividad social, más la llegada de las nuevas tecnologías, armaron un nuevo paradigma basado en el “sálvese quien pueda”, que ya no sólo ignora la suerte del otro sino que intenta torcerla negativamente, para sacar esa mínima ventaja que nos permita sacar la cabeza del rebaño. Esos 10 años de menemismo, de medios masivos que adormecieron el pensamiento crítico, el acceso a una licuadora por encima de la destrucción del sistema productivo nacional o la condena a la exclusión de millones de personas. Como sociedad, fuimos condenados al consumo zonzo, donde la mirada al otro dejó de existir.

Estos dos hechos culturales -la dictadura y la década del 90 -nos dejaron sin capacidad de ver los problemas con una mirada colectiva. Y condenaron al pensamiento crítico a los márgenes de la sociedad. Además, nos heredó una clase dirigente que al estimo de los ciegos de la fábula tiene una vista parcial de la realidad, que entiende a la representación política o gremial una forma de ascenso (social y económico), una forma de realización individual a través del acomodo.

Este análisis vale para cualquier actividad que uno tenga, sobre todo en la práctica de una profesión liberal como la farmacéutica (liberal no en lo político sino en cuanto a la práctica de la profesión). Cuando uno habla de que la dirigencia intermedia en las estructuras gremiales de farmacias deberían tener grandes procesos de formación, porque evidentemente 20 años de grandes dosis de ese paradigma heredado de la dictadura y los 90 hizo que no podamos discutir con el otro, sintetizando posturas en común. Esto no le pasa sólo al gremio farmacéutico, hoy la representación política está en crisis, sino basta ver la realidad de los partidos políticos, que se estructuran sobre la imagen de un dirigente antes que sobre ideas o programas de acción.

Entonces, uno que bucea diariamente en la información de la profesión farmacéutica, que busca saber qué pasa con la Industria, cómo se manejan las grande cadenas, que analiza los problemas, y además se junta con colegas para intercambiar ideas, lo que uno ve es algo similar a esa fábula hindú, con una dirigencia que está tocando una parte del elefante sin tener una visión general del problema, que exige tener hoy un puesto de dirigencia y representación.

Y lo que es peor, nos peleamos por la mejor definición de este elefante, pese a que es parcial y muy particular.

“Se van a juntar a festejar un cumpleaños”. “Esto es un nuevo movimiento político dentro de las estructuras establecidas”. Son dos de la preguntas (malintencionadas) que giran en torno de la convocatoria de farmacéuticos lanzada para el 25 de septiembre en el hotel Presidente Perón. Estas chicanas, la primera descalificando y la segunda sospechando que esto es una movida para beneficiar a un dirigente determinado, son producto de estos 20 años de falta de trabajo de la dirigencia -de la cual uno es parte, dan paso a la crítica como un verdadera autocrítica -de la discusión basada en los nombres y no en las ideas. Que no están, o peor, están desvirtuadas.

Esta convocatoria que nace de esos gérmenes que recorren el sistema y son parte de las contradicciones del propio sistema (una mirada cínica diría que las propias contradicciones del sistema son los que terminan por destruirlo), que circulan en esos medios alternativos de internet, para preguntarnos si no es la hora de juntarnos sin distinción de banderías políticas, sin distinción de territorios, y empezar a discutir qué nos pasa como farmacéuticos, ya sean propietarios o empleados. Discutir estos problemas que amenazan con llevarse de un solo golpe a la profesión.

Lamentablemente, vemos que es más noble una convocatoria a rediscutir toda la profesión, sintetizando todas las posturas con participación y coraje, que las reuniones con la dirigencias solamente, discutiendo lo mismo sin más futuro que el “siga siga” que nos proponen a menudo. Esta convocatoria que girará en torno a un hecho central: el salario farmacéutico y la rentabilidad de la farmacia privada. En el marco de la pluralidad que buscamos, intentaremos entre todos discutir cómo mejorar los ingresos de todos los profesionales, y de esta manera asegurar la dignidad de quienes nos comprometemos día a día con esta profesión, tan vinculada a la salud de las personas.

Somos hijos de la carencia generacional que dejó la dictadura. Somos hijos del pensamiento anestesiado de la década neoliberal. Somos fruto de ese miedo de pensar, de esa mirada individualista que nos separó del otro. Y la dirigencia también. Por eso la importancia de esta convocaría, respuesta nacida en los márgenes que busca comunicarse sin filtros de esta realidad adormecida con dosis altas de lexotanil. Una convocatoria que corona una serie de muy buenas intenciones, que dependerá de la capacidad y la inteligencia que tengamos para ir a ellas sin miedos, para decir nuestra verdad sin temor a equivocarse -porque el que escrituró la verdad a su favor es un chanta -de crear una discusión sin camiseta partidaria, sin la desacreditación asegurada de fábrica y sin argumentos. De lograrse, será una victoria en sí, y una exigencia de profundizar esta comunicación y de ir por esas banderas reivindicativas que hoy están guardadas debajo de la cama. Vaya el 25/9 a las 14.30 Hs. a Hipolito de Yrigoyen 1940 Capital Federal; colega, desprejuiciado y con ganas de respetar a todo el mundo y a usted mismo.


Néstor Caprov

viernes, 27 de agosto de 2010

Locatel, el nuevo jugador del mercado que pone cerca del jaque mate a la farmacia privada e independiente




El ajedrez suele ser un deporte de caballeros. “El deporte de los reyes”, aseguran. Aunque muchas veces las partidas sean verdaderas “batallas sin cuartel”. El título mundial de 1972, entre el norteamericano Robert Fischer y el soviético Boris Spassky, es un buen ejemplo de esto, un partido que enfrentó a las dos potencias mundiales de esos días. En esas partidas lo amable escaseó. Si la llegada de la cadena Locatel fuera parte de una partida de ajedrez entre los principales jugadores del mundo farmacéutico, esta sería tan agresiva como esa, y cada movimiento podría cambiar la historia del sector. Si fuera una partida de ajedrez, la nueva franquicia estaría tomando la iniciativa, y la farmacia independiente estaría defendiendo sus piezas. Porque un inmortal jaque mate , hipotéticamente, se acerca.

a información que pudo recoger MIRADA PROFESIONAL asegura que la cadenera venezolana no viene sola, en realidad son la cara visible de un grupo inversor que viene a plantarse con 1500 farmacias en los lugares más “calientes” del país, es decir, las zonas de mayor facturación, para competirle de forma directo a Farmacity y a cualquiera. La idea es “franquiciar” un negocio millonario , tanto en Capital Federal como en provincia de Buenos Aires y el interior del país. Vienen a jugar fuerte.

Pero quién o qué es Locatel. La firma es un fideicomiso generado en el exterior, con un fondo de inversión detrás como pilar: Mark Ventures. Detrás de esta firma, si uno ve su directorio y composición societaria, está nada menos que un prestigioso y famoso laboratorio nacional de primera línea. Esta información, para los menos desprevenidos, confirma las sospechas que fuimos teniendo desde hace tiempo. Incluso ya están cerrando (mientras usted lee estas líneas) las negociaciones con las farmacias a las que le interesa sumar a su sistema de franquicia. Todo muy aceitado. Como una buena partida de ajedrez.

Así, vemos como el patrocinador de esta nueva amenaza para la farmacia es un viejo conocido del sector, que desde hace rato impone reglas que favorecen la concentración del mercado. Como ejemplo de esto es el importante porcentaje de venta directa que se hace a las farmacias concentradoras, una medida que perjudica a las droguerías tradicionales. En este sector la preocupación por esta noticia es grande: saben que tienen ya hoy un 20 por ciento de los medicamentos por fuera del canal droguería-farmacia, elegidos discrecionalmente por los laboratorios para mejorar su rentabilidad (para no hablar de los que directamente no se ofrecen en las farmacias, y salen de los laboratorios a las obras sociales o a droguerías "fantasmas" armadas para tal fin).

Ese modelo profundizará la concentración, que ahora con la chapa de Locatel buscará concentrar las 1500 farmacias más facturadotas de la Argentina. Cuando uno ve la fotografía del escenario del sector, una cadenera puede llegar a 1500 (lo damos por hecho porque está chequeado que las negociaciones empezaron, y están avanzadas), a las que se le suman la cadenas ya establecidas y las dedicadas a los mal llamados medicamentos genéricos, lo que queda es un cada vez más restringido mercado para el sector privado independiente.

Este tipo de farmacias -sobre todo las llamadas Economed -son un (mal) ejemplo de lo que sucede hoy con las distorsiones del mercado farmacéutico. Aquí, lo que se hace es plantearle al farmacéutico que quiere tener una farmacia un local con el stock ya instalado, y el profesional le entrega un porcentaje medido en medicamentos de la facturación diaria a la franquicia. Este modelo está proliferando en zonas periféricas, ya que compiten por un segmento B del mundo de los remedios. Un paso más en la pauperización de la profesión, que da lugar al “farmacéutico repositor” necesario para que la farmacia esté habilitada pero sin mayores atributos que la firma autorizada.

Lo que estamos narrando es una película tan actual como verídica, que sucede aquí y ahora. El nuevo desembarco traerá, además, no capitales novedosos que llegan al sector atraídos por la posibilidad de hacer negocios, sino un laboratorio de primerísima marca nacional. Que correrá con una ventaja adicional: no sólo tendrá en su oferta la familia de medicamentos que produce, sino que podrá cambiar las reglas de compra habitual de la farmacia argentina, a través de una posición de privilegio en el mercado.

Esto se dará en muchos frentes. Por ejemplo, cuando uno concentra la oferta y realiza compras a escala, tiene ventajas comparativas para discutir con las obras sociales las bonificaciones, o para establecer un precio costo de sus productos diferenciado para sus cadenas. Estos mostradores podrán pagar más bonificaciones porque manejar la diferencia a través de los costos de producción, empujando al resto de las farmacia a achicar sus márgenes o renunciar a atender determinadas prepagas y obras sociales, que terminarán en los mostradores concentrados. Por algo similar, el gobierno nacional impulsó la denominada Ley de Medios, buscando que el productos de contenidos (los canales de TV) no sea además dueños de los canales de distribución (los servicios de cable). Eso se llama, sin más, monopolio.

Estamos frente a un escenario viciado de nulidad. A esos colegas que aseguran que nuestro problema principal es que hay una ley que no deja expandir en número de farmacias a los nuevos profesionales, les preguntamos qué posibilidad económica puede tener ese nuevo farmacéutico si el mercado se reduce a dos o tres cadenas en cuestión. Si uno no piensa una estrategia inmediata, que detenga la destrucción de la farmacia privada independiente, la fuente de trabajo en la farmacia va a disminuir, y con ella la mano de obra profesional. Después discutiremos cuántos profesionales necesita una franquicia, si más o menos que las farmacia independientes, y cuál será su nivel de pago, teniendo en cuenta que pasaremos de tener una profesión “sobre demandada” a “sobre ofertada”, es decir, con menos demanda de puestos y más trabajadores disponibles.
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La onda expansiva de este movimiento en el mercado farmacéutico comenzará en las grandes ciudades pero se extenderá, y va a llegar a todos los pueblos. El armagedón (disculpen en tremendismo del término) está acá, a la vuelta de la esquina. La pregunta es dónde está nuestra dirigencia, nuestras estructuras gremiales que hemos construido con esfuerzo y paciencia. Porque uno escucha por ahí que la farmacia argentina goza de muy buena salud, sólida en su base, y que esto que advertimos algunos es parte de algo que siempre existió. Que se está bien, aunque haya hechos -no percepciones, hechos concretos -que ameriten la preocupación. “Siempre hay alarmistas que llaman a los botes” dicen sonrientes. Pero la realidad nos miente. Y hoy nos enfrentamos no a una cadenera como Farmacity, que es capaz de generar un desequilibrio comercial importante en cada territorio donde se instala. Hoy hablamos de una cadenera con un poder de fuego varias veces superior, apoyado en la logística y distribución de uno de los principales laboratorios del mundo.

El mercado de las droguerías va a cambiar. Esto ya no es una cuestión de mostradores. Las primeras que sientan el cimbronazo de la llegada de esta nuevo actor, porque estas nuevas farmacias no van a proveerse de sus servicios, serán las droguerías justamente. Las que sobrevivan al primer golpe irán adelgazando su flujo hasta desaparecer. El mercado de las droguerías será, tal vez, el primer en sucumbir al nuevo escenario. Después caerán, siempre de manera hipotética, las farmacias medianas de los centros urbanos, después serán las pequeñas, ya que los costos de los medicamentos no siguen la inflación, y así sin parar. No es ficción. Es apenas un ejercicio de reflexión con los datos que nos ofrece la realidad.

Lo que decimos merece discusión y análisis. Merece una estrategia común para tener un diagnóstico concreto y empezar a PLANTARNOS frente a esta realidad. No vemos que en ninguno de los casos nuestras farmacias estén discutiendo este tema. Y nos avergonzamos cuando escuchamos que la principal discusión en el seno de la profesión gira en torno a 10 pesos más o 10 pesos menos en el valor de la matricula. Qué pasara en este nuevo escenario con la caja de jubilaciones, ejemplo de conquista gremial histórica en la provincia de Buenos Aires, que deberá afrontar la nueva realidad sin que nadie se preocupe al respecto. Eso tampoco se discute.

El paradigma es este. Los jugadores del otro lado del tablero están jugando. Movieron sus piezas, y esperan respuesta. Mientras, el reloj sigue marchando. Vemos algunos gérmenes de rebeldía, corren en los chat y foros de discusión, lejos de donde debería ser su ámbito natural: la estructura gremial. El germen está, el tema es donde esta la dirigencia -en todos sus niveles -donde esta discusión para frenar este y otros cambios que nos ponen jaque mate de cara al futuro. Yo no los veo, será mi presbicia y usted querido lector; los ve?

Néstor Caprov

viernes, 20 de agosto de 2010

Cambio en la comunicación entre farmacéuticos contra la apatía dirigencial




El fin de semana largo pasado, por esas cosas del azar y el ocio, pude ver por Canal Encuentro –un esfuerzo de producción destacable –uno de los capítulos que forman el programa “la revolución virtual”, una producción de la BBC de Londres que indaga sobre los cambios en la comunicación a partir de la popularización de Internet. El último capítulo estuvo dedicado al rol que juega este soporte ante los controles gubernamentales, y la posibilidad de esquivarlos. “Enemigos del Estado” repasó experiencias ocurridas en China y otras partes del mundo donde los sistemas de comunicación alternativos evaden los férreos controles estatales y establecen una forma más independiente de interactuar. Más anárquica, también, pero más independiente al fin. Y eso esta pasando aquí y ahora entre los farmacéuticos.

Esta renovado poder de la red y preocupa a los estados que temen perder representatividad ante la sociedad. Para evitarlo, además de los controles recurren a otras armas para desactivar este enorme dispositivo que si bien no democratiza todavía la comunicación (el acceso a banda ancha o incluso a una PC sigue siendo, en porcentaje, bajo en el mundo) le da un cariz renovado, cambiando el paradigma en materia de comunicación.

Algo de esto está pasando a los grados de representación que tienen, por ejemplo, los partidos políticos tradicionales o las estructuras concebidas hechas para representar a la gente. Y esto no pasa solamente por la falta de liderazgo de quienes detentan el poder de estas estructuras, sino más bien porque falta entender que la nuevas generaciones, que se adaptaron a vivir con una computadora como medio indispensable, se vuelcan a elementos de comunicación novedosos e incluso su representatividad más allá de los eslogans de laboratorio de las agencias , de los liderazgos inventados, las marcas registradas de lo político. Se comunican distinto, y por lo tanto, requieren otras formas de comunicarse.

Mientras veía esto, insisto, pensaba hacia adentro de la profesión farmacéutica. Cuando nosotros criticamos a la dirigencia (con o sin razón, esa es otra discusión) no es porque creemos que es sacrificable o no hace falta, todo lo contrario, lo que buscamos es fomentar que esta dirigencia levante las banderas de reivindicación gremial, y no las guarde debajo de la cama. Lo que vemos es que la gente, más allá de esta dirigencia, se comunica, interactúa, rompiendo las barreras políticas que se imponen desde una estructura. Busca nuevos instrumentos para levantar las reivindicaciones más allá del poder adormecedor de cierta dirigencia.

Cuando hablamos de la crisis de la profesional farmacéutica, hablamos del cambio de modelo, abandonar la idea de que la farmacia es un centro de salud, que tiene al frente un farmacéutico bien pago, que honre la profesión y que sea la última barrera para una solución farmacológica una patología determinada. Cuando decimos que la profesión necesita de la farmacia privada independiente que pueda actuar en el marco del sistema público de salud, hablamos de esas banderas que deben esgrimirse más que nunca.

El contramodelo, lo que el mercado nos devuelve, puede verse en Chile u otros países, donde la concentración está al orden del días. Y entonces aparecen las “farmacias supermercados” (la nueva amenaza, la cadena venezolana Locatel, tiene un sugestivo slogan: “automercado de salud”) que invaden una localidad o una provincia, pulverizando toda razón social que tienen los medicamentos, exterminando las fuentes de trabajo de farmacias, porque más cadeneras no significa más mano de obra farmacéutica. Prescinden de ellos, y si los contratan a cuentagotas, la calidad de trabajo del profesional que esta a cargo del lugar es peor que a un vendedor ambulante de ballenitas. Si es que todavía existen.

El cambio de modelo, que puede llevar un farmacéutico a trabajar como repositor en un supermercado, puede terminar con la profesión. Si nosotros, volviendo al tema comunicación, no podemos rescatar todos el potencial que generan los grupos de farmacéuticos que interactúan todos los días en las redes disponibles, no lo organizamos para plantearle a todo el mundo que el modelo “se va al carajo”, si nuestros dirigentes no sacuden la apatía y dicen basta a esta inminente pauperización del sector, si no frenamos este avance, habremos enterrado para siempre la profesión farmacéutica.

Ante este panorama apocalíptico, todavía vemos que hay gérmenes de tomar “el toro por las astas”, para PLANTARSE DE UNA VUENA VEZ FRENTE A LAS AGRESIONES QUE SUFRE NUESTRA PROFESIÓN. Se puede ver a simple vista, justamente en estas comunidades “alternativas”, en estos grupos que discuten, polemizan, argumentan, sintetizan, se apoyan y se agrupan con la orfandad de las estructuras de las organizaciones farmacéuticas gremiales; y piensan por fuera de los viejo lugares comunes de mucho dirigente eternizado en el poder.

Deberíamos reunirnos, organizarnos, para parar estas condiciones del mercado que se imponen cada día. Y atentos, que esto no es sólo una falla en la dirigencia. Cuando uno se encuentra con los escalones intermedios de la dirigencia farmacéutica que trabaja en los colegios de partidos; nos dan la fotografía de sus distritos a quemarropa. Y ahí nos encontramos con juicios iniciados a las municipalidades y pedidos masivos de clausura farmacias por el poder de un caudillo municipal. Nos encontramos también con dirigentes farmacéuticos de base tenaces peleando a brazo partido contra las bonificaciones vejatorias de las prepagas y obras sociales sindicales, por ejemplo.

Una batalla en soledad, que no trasciende, porque no tenemos una estructura central que reúna esas peleas y las unifique bajo una estrategia común. Son quijotescas, apoyadas en estas nuevas formas de comunicación.

Entendemos a MIRADA PROFESIONAL como uno de estos núcleos o redes que se van armando en torno a esta carencia. Ni el único ni el mejor, porque no escrituramos la exclusividad del esfuerzo. La idea es interactuar con los medios que respetamos, que hablan de la realidad farmacéutica, porque los gérmenes de esa rebeldía están vivos, y son cada vez más voces que se unen para decir basta a tanta mediocridad.

En estas redes se muestra otra realidad. Esa que dice que no es verdad que somos sumisos, timoratos, que vamos como ovejas al matadero, sin un liderazgo que nos represente y nos convoque. Hay dirigentes farmacéuticos de filiales que todos los días demuestran lo contrario y trabajan en conjunto con su gobierno distrital, para que la relación con las farmacias tengan armonía en el trato. Así, participan en eventos de la misma municipalidad, o en espacios de emprendimientos comunitarios, trabajando para crear mejores condiciones gremiales más tolerables todos los días.

Lo único que hay que hacer es juntar todas esas partes sueltas y encaminarlas, porque no sería más que el correlato de todo lo que hablamos con los colegas en los foros y espacios de discusión. Porque nadie que ejerza el poder central, el famoso “aparato”, puede controlar lo que sucede por abajo, punto por punto. Lo que debería pasar es que todas esas banderas que se levantan en cada distrito puedan ser levantadas a la vez de una buena y definitiva vez ( la redundancia es obligada), y así ponerlas a relieve, ser visibles. Decirle a los que nos mortifican con honorarios farmacéuticos miserables, con condiciones inviables para la farmacia privada independiente. ESTO SE VA A TERMINAR

Si no logramos esta unificación, será imposible parar la venta en góndolas, la futura venta en supermercados, será imposible parar a Hugo Moyano, a la cadenera Pegasus y su buque insignia Farmacity, y la más reciente amenaza: la cadenera de capitales venezolanos -o vaya a saber de quién -Locatel. La discusión no es si no existe el germen de rebeldía, y los farmacéuticos estamos a una jugada de jaque mate, lo que debemos separar es lo que hasta ahora nos frenó. Hablar “a calzón quitado“, discutir cómo cuándo y con quién, sobre todo con quién, vamos a empezar a plantarnos frente a este contexto; en definitiva, nuevas formas de articular la pelea de reivindicaciones que nunca debieron dejarse de enarbolar. Si miles de blogeros pudieron poner en jaque al gobierno chino, sin más recursos que su libertad y su convicción, no todo está perdido.

Néstor Caprov

viernes, 28 de mayo de 2010

Ley de Farmacias en la Prov. de Bs. As: La coyuntura, los problemas de fondo y el mito de Casandra




Según la cosmología de los antiguos griegos, se creía que los dioses tenían una visión completa del futuro. Veían todo el porvenir, hasta sus detalles más complejos. Los hombres eran considerados como víctimas del destino, prisioneros del momento y de sus emociones, incapaces de ver más allá de los peligros inmediatos. Aquellos héroes que como Ulises, eran capaces de ver el devenir y planear varios pasos por adelantado desafiando el destino, los dioses los amaban y les cantaban finales como para quedar en la historia. La idea griega viene al caso de una situación que se plantea cuanto menos problemática, y tiene que ver con la necesidad de abandonar la mirada doméstica para pensar más allá de la coyuntura.


Los temas de todos los días, la coyuntura, las necesarias decisiones cotidianas, hacen también que se demore el abordaje de los problemas de fondo que tienen estructuralmente la profesión farmacéutica. En la provincia de Buenos Aires, esta demora permite el arribo de capitales extranjeros, franquiciados, al amparo de la actual ley de farmacias 10.606. Un ejemplo de esto es la media sanción que le dio la cámara alta a la modificación del artículo 3 de la norma, que le otorgó a la “franquicia sindical” la posibilidad de ingresar de lleno a territorio bonaerense.

Que quede claro: no se trata de discutir si hay una farmacia sindical más o menos, sino el hecho que ante una contingencia exterior, la profesión -y sobre todo su Consejo Directivo provincial -se duermen y no reaccionan ante una medida que es netamente contraria a nuestros intereses de farmacias independientes. Al modelo sanitarista que defendemos.

El Consejo de farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires está muy metido en los problemas coyunturales profundos y soslaya el terrible impacto que vendría de la otra media sanción en la Cámara de Diputados provincial. O sea, ni más ni menos, el gran problema de fondo. La sangría de detener el arribo de capitales disfrazados de cualquier índole, como cadeneras más importantes del continente en suelo bonaerense. Dos hechos que para muchos de nosotros vienen de la mano con la media sanción que falta de la modificación a la Ley de Farmacias. Esa "sutileza" por la discusión sobre el artículo 3 de nuestra Ley 10.603.

Nadie pretende que los problemas de coyuntura, los temas que emprolijan el diario accionar de la farmacia, no sean atendidos. No, de hecho lo valoramos. Lo que decimos es que debería haber una diferenciación entre estos problemas y los que responden a cuestiones macro, que van más allá de la pelea "por el minuto a minuto". Cuando un sector no atiende estos problemas globales, un día se queda sin respuesta para todos los problemas, desde los pequeños detalles hasta las grandes batallas.

Gradualmente, la forma chilena de vender medicamentos se está instalando en la provincia. En tiempo real, presente. Notamos en estas páginas que las farmacias independientes están siendo compradas una a una sin mayor oposición. Si hasta las pintan del mismo color, las hacen “cuasi-franquicias” a la vista de todos, sin ningún tipo de obstáculo (fuera de Buenos Aires, el ejemplo puede ser Córdoba o Capital Federal y son clarísimos). Lo único que les falta a los "recién llegados" es conectarlas en lo formal. Porque en lo práctico ya funcionan unificadas, con una estructura común de compras y ventas, gerentes en conjunto y un departamento de marketing, en definitiva, una estructura que hace que por más ventajas que tenga la farmacia independiente individualmente hablando, ellos de todos modos corren con la mejores condiciones en todos los aspectos. Condiciones propicias para hacer desaparecer del mercado la mayoría de las farmacias profesionales.

Estamos hablando del tiempo presente, nada de futuro, cosas que pasan todos los días en territorio bonaerense. Falta la formalidad. Pero de hecho, la vulnerabilidad de la ley que hoy nos rige, está a la vista de todos. Entonces, si bien revindicamos la necesidad de mirar y atender los problemas diarios, pero si nos paramos todo este "abordaje", este ultraje al modelo sanitarista de farmacias en la provincia de Buenos Aires, mirando un poco más allá de hoy, sino vemos las amenazas que se ciernen en el horizonte con una visión trascendental, LA HIPERCONCENTRACIÓN DE LA VENTA DE MEDICAMENTOS ni más ni menos, el cielo se puede venir abajo.

Que la coyuntura no nos devore. Si solucionamos los temas del día a día, pero perdemos la batalla de fondo, si sumamos pequeñas victorias pero nos quedamos sin la viabilidad de la farmacia independiente, todo será en vano. Estaremos reviviendo el mito de Casandra, aquella a la que Apolo le otorgó el don de la profecía pero hizo que nadie le creyera. Entonces, ella simplemente sabía lo que iba a suceder pero nadie la tomaba en cuenta. Así, como este mito griego, nos sentimos algunos, que vemos esta invasión que está entre nosotros, pero nuestros dirigentes provinciales, jaqueados por la coyuntura, frente a esto; permanecen estáticos, casi mudos.

Néstor Caprov

martes, 11 de mayo de 2010

Esperanza: 1, escepticismo: 0



Aristóteles escribió hace mucho tiempo que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”. Y si bien es difícil mantener ese espíritu en épocas de “vacas flacas”, otra célebre frase dice que “la esperanza vieja es la más dura de perder”. Esa misma sensación surge luego de confirmar con distintas fuentes una noticia que entusiasma al sector farmacéutico independiente.


Luego de que tres presidentes de colegios distritales bonaerenses (Morón, Lomas de Zamora y Lanús) peticionáramos a las máximas autoridades del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires por la desfinanciación de la atención del PAMI, de los problemas que surgen a partir de la atención de los afiliados, parece que la estructura se movió, y el escepticismo dio paso a la mentada esperanza. Dos aclaraciones antes de ir a las buenas nuevas: una, la de siempre: consideramos a PAMI la mejor obra social de América, la defendemos, la queremos para nuestras farmacias; segunda, nos consta que muchos colegios del interior bonaerense hicieron cartas del mismo tenor, mostrando la preocupación que genera el tema.

Pero volvamos a las buenas noticias. Rumores cada vez más fuertes aseguran que luego de estos pedidos surgidos de ciudades como Lanús, Lomas de Zamora, Morón, hubo reuniones importantes entre esas máximas autoridades profesionales bonaerenses y representantes de la industria farmacéutica (Farmalink). De estas reuniones surgió como casi un hecho -aunque nunca hay que contar los goles antes de que entren al arco -que a partir de poco tiempo la NAF, la primera nota de crédito que paga la industria por las prestaciones mensuales del PAMI a las farmacias, saldría por un valor del 70 por ciento de la prestación, que en el caso de los medicamentos alcanzarían a cubrir su costo.

Esta buena noticia nos muestra que siempre hay lugar para la esperanza. No sé si la frase no esconde un sentimentalismo tanguero que no viene al caso o esa enfermedad racinguista que me aqueja desde pequeño, pero la noticia muestra que se lograría conservar en alguna parte del sistema, el funcionamiento de la estructura gremial. Las bases presionaron y la dirigencia, a su manera, respondió. Y no es menor que sea en un tema tan delicado como la financiación del PAMI, la que insistimos es la MEJOR obra social del continente. Sin dobles sentidos. Por eso la preocupación cuando algo anda mal, y la alegría cuando se rectifica.

Hay siempre críticas, cuestiones a modificar. Situaciones que se deberán resolver. Porque una obra social como el PAMI articula miles de necesidades y deberes, pero cuando tenemos que resaltar gestiones para la mejora general del sistema: desde estas páginas lo hacemos y de buen tino.

La vacunación antigripal del Instituto de los jubilados en la Argentina en el canal sanitario de las farmacias ha sido de un éxito sin precedentes. Tan importante es que las farmacias que forman la cadena de vacunación antigripal, piden a sus coordinadores y estos a sus representantes hasta llegar al mismo PAMI más vacunas porque han quedado todavía, abuelos si su correspondiente dosis.

En números concretos se han vacunado en las farmacias argentinas 346.000 abuelos, de ellos 232.887 son solo los jubilados que se atienden en la red de farmacias de la Confederación Farmacéutica Argentina o sea casi el 70% de todos los jubilados vacunados. Todavía hay en las farmacias argentinas (todo el país) 70.000 vacunas sin aplicar. Descontando las dosis que el PAMI destinó a los centros diabetológicos unas 15.000 y las destinadas a todas las UGL o sea a las unidades de gestión administrativas del propio instituto unas 50.000 vacunas. Estamos hablando de 481.000 dosis aplicadas en un tiempo eficazmente corto y todavía esperamos para fines de mayo las dosis que faltan de los laboratorios que se comprometieron en el pliego de licitación para esta campaña; en total unas 419.000 más, cumplimentando un total de 900.000 dosis.

Este es un ejemplo de cómo debe funcionar la estructura, algo que la profesión no debe perder nunca. Una estructura que cuando se hecha andar, empujada por el reclamo puntual de las partes, por el bien común, en definitiva por la salud en general y por remarcar el valor sanitario de la farmacias, da un ejemplo de cómo se puede articular políticas a favor de la profesión, de políticas para defender la sustentabilidad de las farmacias independientes argentinas. Porque se podrá tener los mejores cursos capacitación, los mejores controles sanitarios, los mejores asesores en farmacopea, pero si la profesión farmacéutica se queda sin farmacias independientes, que le pelean todos los días a los cuatro piolas que concentran la venta de medicamentos, se pierde todo. Y lo que queda es un modelo más parecido a una feria como la de la salada que a un sistema público de salud con gestión privada.

En resumen, en aquella carta que firmamos tres presidentes de partidos del conurbano bonaerense, lo que les pedimos a las autoridades gremiales farmacéuticas de la provincia de Buenos Aires -iniciativa a la que se sumaron muchos otros colegios del interior y de todo el país, no está de más recordarlo -y el aparente resultado no hace otra cosa que justificar todas estas acciones, incluso la existencia de un medio de difusión como es MIRADA PROFESIONAL.


Sin caer en exagerados entusiasmos, ni en fanatismos de borrachos nuevos, la noticia alegra y sirve para avanzar en temas más complejos y urgentes. Se sabe que muchas veces las buenas noticias son una excepción, y que si no hay cambios de fondo todo termina siendo un voluntarismo inútil. Pero puede ser que, finalmente, algo se haya movido para siempre. Y que las cosas sean realmente diferentes en un futuro no muy lejano. ¿Demasiado ingenuo? Puede ser, pero desde este espacio nos gustan aquellas palabras de un viejo escritor “amigo de la casa” como Chésterton que aseguran que, pese a las dudas, “lo más increíble de los milagros es que ocurren” a pesar del esfuerzo de algunos personajes del bando de los malos. Acotación mía por supuesto.

Néstor Caprov

lunes, 3 de mayo de 2010

Desde el Jardín


“Mientras no se hayan seccionado las raíces todo está bien y seguirá estando bien”. Con estas palabras, Chancey, aquel jardinero memorable interpretado por Peter Seller en la no menos notable “Being there” (Desde el jardín, como se conoció en nuestro país), inicia un diálogo con el millonario Ran que se convertirá en un clásico del cine. Allí, la película abre un debate metafórico sobre la comunicación y sus barreras, y en especial sobre cómo las palabras se vuelven relativas cuando el receptor está, paradójicamente, en otro canal. Mister Gardiner habla de flores, Ran, de política. Uno aconseja sobre tallos, el otro interpreta estrategias. En definitiva, hablan de otra cosa. Con el mismo idioma, las mismas palabras, pero en otra leguaje.



15:16 hrs | La figura de mister Gardiner, que se basa en una novela de Jerze Kisinski, sirvió con el tiempo para ejemplificar sobre los aspectos más problemáticos del análisis del discurso. Discursos que se nutren, entre otras cosas, de silencios. Que son tan significativos como las palabras. Silencio que notamos en estos días en las máximas autoridades farmacéuticas de la provincia de Buenos Aires, ante los problemas que se viven en el sector. Las palabras de todos dicen “franquicia, asimetrías, cadenas de farmacias”, pero en el jardín sólo hay silencio. Y mientras mister Gardiner cuida los almácigos, afuera la pelea se hace cada vez más desigual.

En el mundo farmacéutico, se van sucediendo una serie de problemas y de cuestiones a discutir que se amontonan en la columna del “debe”. Sin embargo, como sucede en algunos pasajes de “Desde el jardín”, lo que encontramos del otro lado se trasmite es un sospechoso silencio. Porque ante estos problemas -arto conocidos, como son la franquicias que se vienen, la defensa de la ley 10.606 de farmacias, las cadenas de farmacias SA, etc. -y la necesidad de una articulación conjunta, de una convocatoria para determinar una estrategia común, sin banderías de listas eleccionarias, la respuestas de mister Gardiner es (Oscar Ahumada ditix) “un silencio atroz”. Obsceno y sospechoso.

Cuando uno habla con nuestro amigo jardinero, cuando se le acercan colegas de Colegios de todas partes con la necesidad de sentarse a discutir como se frena la llegada de “mostradores calientes”, de franquicias que crecen al ampara incluso de esta ley que tanto defendemos (incluyendo los dueños de farmacias que quieren “autofranquiciarse”), cuando esto es elevado al colegio más importante de la Argentina, la respuesta es un silencio atronador. Siguiendo la línea de la película de Peter Seller, nos preguntamos si este silencio tiene que ver con una mala interpretación de las palabras, de un “ruido” en la comunicación, o con otra cosa, con la presencia de dos mundos distintos, con necesidades diferentes que nunca llegarán a coincidir.

Hagamos un paréntesis. Cuando con los referentes provinciales nos sentamos a discutir política farmacéutica, siempre aparece “el vivo de la cuadra” que se escuda en que la pelea que queremos dar se hace cuesta arriba, “y los indios vendrán en malón”. Y sin embargo, quien recorre la provincia se da cuenta, lo ve, lo siente, que los colegas están que arden con dos temas: primero, el negocio farmacéutico, la famosa “caja”, porque no pueden soportar más el sistema de financiamiento que se impone a la farmacia (como pasa en PAMI, la mejor obra social de América, que no queremos perder pero que en estos momentos tenemos que poner más plata para conservar el mismo negocio, o sea mas financiación por parte de las farmacias); segundo, el arribo a la provincia de Buenos Aires de un sinnúmero de franquicias. ¿Esa bronca, esas ganas de salir ya mismo de esta celada que nos pone el sistema; no es una forma de compromiso? O se necesita de una crisis para ver que la gente está dispuesta a dar la discusión. Las farmacias y los colegios de partido que la representan no encuentra los interlocutores válidos.

Volviendo a los silencios, la pregunta que nos hacemos es cuánta información caleinte nos brindan sobre estos temas, formal, por los medios oficiales, que dependen del Colegio Oficial provincial. Ninguna. Tampoco se ve capacidad para llamar, en la era de las comunicaciones, a un representante por cada zona -elegidos por el propio organismo provincial, si quieren por afinidades o arbitrariamente -para articular una misma estrategia, y comprobar que con esta ley, pese a todo el trabajo realizado para su defensa, están arribando franquicias de todos los colores que van a hacer de la provincia de Buenos Aires un ambiente irrespirable para el mostrador independiente.

Uno se pregunta si ante esta problemática quienes conducen tendrán la misma actitud de mister Gardiner, regando las plantas, cortando las raíces del bonsai y hablando de lo que cree es el mundo, mientras el resto espera una respuesta a su problemática diaria. Una anécdota por ahí sirve para magnificar el peligro de este silencio. El que escribe tiene algunos conocidos que trabajaron dentro del fallido gobierno de la Alianza, y conocieron el trabajo diario del ex presidente Fernando de la Rúa. Para ellos, el radical era una persona intelectualmente honesta, que solía pedir consejos de gobierno a jóvenes que lo acompañaban. Preguntaba cuando no sabía. Incluso, tenía varios equipos de diagnóstico y de estrategias que trabajaban en paralelo, a quienes consultaba repetidamente. Siempre escuchando, nunca opinando. Al principio, esto fue visto por estos conocidos como una enorme virtud, la de escuchar a todos y después tomar una decisión según su criterio. Nutrirse de varias opiniones, articular, y luego decidir. “Este fuma abajo del agua” decían estos amigos al principio. Bárbaro. Pero a los nueve meses, ese silencio del ex presidente comenzó a ser sospechoso, y se volvió sinónimo de la falta de carácter y decisión de De la Rúa. La historia, claro está, habla sola, y lo que vino sirve para entender a donde conducen esos silencios que hoy denunciamos.

En la profesión, estos silencios nos traen sospechas. Esto que estamos diciendo, que estamos pidiendo a viva voz o por estas refutables y seguro reprochables líneas, querido lector, para que los colegas puedan estar informados y se articule una estrategia en torno a los problemas, no parece despertar a los habitantes de nuestro jardín. Y nos asemeja de alguna manera a la experiencia de la Alianza, que vista en el tiempo pierde su carácter trágica (porque lo fue, fue una tragedia para el país) para volverse casi chistosa. El propio silencio nos llevará al desmadre por inacción, o es un silencio a propósito, tendencioso, digitado. No lo sabemos. De verdad no lo sabemos.

Por el momento, los colegios nos comunicamos. Hablamos entre partidos vecinos, con algunos que estamos alejados, algunos que casi no tenemos conocimiento de la cara del que está detrás del teléfono. Hablamos, y la pregunta surge casi instantáneamente: por qué tanto silencio. De buena leche, es un interrogante que no podemos debelar. Porque finalmente, esto va a hacer, más tarde o más temprano, que el mayor de nuestros miedos se haga cuerpo. Y mientras tanto, mister Gardiner sigue en el jardín. Hablando de rosas, hojas y brotes, sin percatarse lo que sucede a su alrededor. Cultiva sus plantas, ajeno al mundo que lo rodea. ¿Demasiadas similitudes con nuestra realidad diaria? Como aquel embajador le dijo, de manera sugestiva a nuestro jardinero: “esta fábula se podría aclarar aún más, pero no provoquemos a los gansos”.

Néstor Caprov

viernes, 2 de abril de 2010

Sin lugar para los débiles


No se por qué, pero después de escuchar el anuncio realizado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre el descuento en medicamentos para afiliados de PAMI, me acordé de la película de los hermanos Joel y Ethan Coen “No country for old men”, un film del 2007 que catapultó a la fama al español Javier Barden y que en nuestro país e tradujo como “Sin Lugar para los Débiles”, aunque una traducción más correcta sería “No es país para viejos”. No sé porque pensé en esta película cuando vi a la Presidenta y al titular del PAMI, anunciando esta medida. No sé.

Felicito al gobierno nacional por recordar que es un deber primordial cuidar a dos poblaciones vulnerables: los niños y los adultos mayores. En este caso, por suerte los jubilados van a tener más al alcance de sus bolsillos los medicamentos, que tanta incidencia tienen en la canasta básica de sus gastos. Desde hacia un tiempo que el PAMI venía incluyendo más productos en la resolución 337, la que otorga el descuento 100 por ciento, y esta medida profundiza esa política. Saludamos esta medida, porque por más aumentos que se den de las jubilaciones, siguen siendo magras si nos ponemos a hilar fino. Esta bien acordarse de los abuelos, una máxima que instalaron en algún momento los estadistas (no los políticos, está claro) de que hay que protegerlos.

Insisto, no lo sé por qué me vino a la mente esa película. No tiene mucho que ver. Ya me daré cuenta. Sobre la medida, este nuevo descuento inaugura una nueva concepción en el manejo de los medicamentos para los afiliados del PAMI. Recordemos que el acuerdo estipula un 80 por ciento el descuento en medicamentos de uso habitual, una medida que abarca a 13 drogas que hasta ahora tenían rebajas de entre 40 y 60 por ciento. Todavía no tenemos el impacto real de esta medida, porque es muy reciente, sólo sabemos que beneficia a 1,7 millones de afiliados, pero básicamente podemos concluir que el sistema de dispensa va a necesitar más financiación, es decir, “espaldas más anchas”, para soportar los tiempos de recobro de estas prestaciones. La cuestión que se abre ahora, queridos muchachos de la Industria que gerencian este convenio, es: ¿Cómo lo llevamos a la práctica?, ¿Cómo lo vamos a instrumentar?; porque tenemos (farmacias y droguerías) un problema escandaloso de financiación.

Esta es la primera paradoja que se da. Es como estar jugando al fútbol y de golpe nos tiren una pelota ovalada. No hay problema de cambiar de deportes, de pasar al rugby, pero cambian la cantidad de jugadores, las dimensiones de la cancha, los arcos. Es decir, cambiaron las reglas de juego, estamos jugando a otra cosa. Como el gobierno cambió las reglas (felizmente para los jubilados) debemos reconvertir todo el sistema de PAMI a las nuevas reglas. Porque si no, tenemos un problema básico de implementación. Los farmacéuticos estamos orgullos de poder poseer el convenio más popular de la Argentina en toda la red de farmacias del país. Hoy casi 12 mil farmacias en el país tienen 12 mil atenciones de PAMI. Estamos orgullosos de haber expandido a todo el país la oferta de prestación, evitando que cuatro vivos centralicen la cuestión. Pero estamos hablando de costos. Y como ahora aumentaron los costos, la pregunta es cómo hacemos para hacerlo. Mejor dicho: cómo nos solucionan los muchachos de la industria del medicamento este serio problema.

Sigo pensando en la película de los Coen, como si tuviera que ver con esto. Será porque quiero hablar de toda la secuencia PAMI. En principio, la Industria -que es la gerenciadora del convenio, pone los precios y demás -nos debería dar más plazos a las farmacias. Es decir, en ves de cobrar a 35 días, como nos pasa ahora, deberían achicar los tiempos de cobro, porque estamos financiando más volumen en porcentaje del sistema. Necesitamos que las notas de créditos se emitan rápido, al menos para una semana, con el valor del costo de los medicamentos o sea, lisa y llanamente el 70% del valor de los medicamentos atendidos. Y el restante porcentaje del valor, en los 30 días de pagos que corren. Con eso se soluciona el problema, y todos contentos. Porque el gobierno da un mayor beneficio, la Industria adelanta los cobros para cubrir ese beneficio, y la farmacia ya obtiene a la semana, los costos de los medicamentos cubiertos para poder renovar su stock de productos y pagarlos a las droguerías sin despeinarse, una vez que dispensa el medicamento, un nuevo convenio sin desfinanciación. Como el PAMI es un orgullo de la farmacias y de La Argentina, eje del modelo sanitarista que tanto defendemos, teniendo los costos cubiertos en la semana estaríamos amortiguando, alivianando, esto que “felizmente” se ha logrado.

Esto implica, hay que aclararlo, reconvertir todo el Convenio Pami, el sistema de cobros y pagos incluyendo a las droguerías, que deberían tener una semana más para poder pagar lo que ellos comprar a los laboratorios. Sería, de paso, una avance enorme para combatir el medicamento mal habido, una forma de aceitar el circuito laboratorio-droguería-farmacia, que cada vez que se rompe nos encontramos con más concentración en algunas farmacias y perdida de fuente de trabajo en el sector de las farmacias.

Esta renegociación haría que el sistema beneficie al más vulnerable, en términos que la cadena pueda tolerar el convenio de PAMI, a través del recobro de la prestación. Aclarando que esta es una de los mejores obras sociales de la Argentina. Lo decimos sin medias tintas, esquivando la crítica fácil, esa de señora de peluquería. Lo que necesitamos es esa implementación. Este adelanto de los pagos parece ser el más adecuado (el costo del 70 % en una nota de crédito a una semana, el resto dentro del mes, no más). Si hay que entregar los pagos semanales a las droguerías, se puede hacer, es cuestión de gimnasia, de práctica. Y si algún día hay un atraso, una Computadora o Sistema de Validación se rompe, un papel que se queda en el camino, que haya más tolerancia de parte de las droguerías que nos tienen como clientes, y que no por dos días de mora se corte los canales de entrega o se castigue a la farmacia bajándole la rentabilidad. Más tolerancia, para mayor servicio. Y esto lo tiene que poner en marcha la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Nuestra entidad rectora firmante del convenio de PAMI. No es tiempo para débiles sale una y otra vez de la memoria de esa película.

De no suceder esto, de no actuar en el aquí y en el ahora, se estará favoreciendo a la concentración. Porque como están dadas las cosas, este aumento de la financiación sólo los podrán soportar los mostradores híper concentrados, los que tiene más “poder de fuego”. La consecuencia es que la obra social más importante del país dejará de pasar por 12 mil farmacias para concentrase en, digamos, 500 tipos poderosos. Favorecidas estas por el propio Estado, que debería bregar por reglas de juego donde el “grande no se como al chico”.

Pero como las grandes películas, y “Sin lugar para los débiles” lo es, donde las historias pasan por varios ejes, esta cuestión de PAMI tiene otras aristas. Desde MIRADA PROFESIONAL venimos denunciando cuestiones difíciles de digerir contra la farmacia independiente. Y vemos como en día a día hay una acción directa contra la ley de prescripción por nombre científico, que es ilegal pero está casi popularizada. Hay un desapego de esa norma que asusta. Hasta que no se derogue, la ley hay que cumplirla, les guste o no. Lo venimos diciendo hace tiempo. También vemos una acción vertiginosa contra la ley sanitaria 10.606 de la provincia de Buenos Aires. A la sombra de esta ley, siguen pululando franquicias en todo el territorio bonaerense, con la letra chica de la norma como argumento. Cada vez más el medicamento se está convirtiendo en un negocio parecido al de la feria de la salada. Como triste ejemplo, podemos nombrar que es casi un hecho consumado la segunda Farmacity en la ciudad de Mar del Plata. Quiere instalar 80 más. Vaya a saber dónde aparecen.

Con la media sanción, entre gallos y medianoche, del proyecto de ley que permite la creación de la “franquicia sindical” (ver editorial “Bienvenidas las franquicias a la Provincia de Buenos Aires. Farmacias sindicales for export”, del 12 de diciembre de 2009) hecha tan solo para neutralizar regulaciones sanitarias de farmacia para que el grupo de Farmacity haga su negocito. Más que nunca los farmacéuticos tenemos que tomar partido, elaborando un proyecto, apoyando otro, que regule el número de franquicias.

Si los senadores en el Congreso nacional reconocieron que quieren farmacias y no supermercados de medicamentos y profesionales detrás de ellas, el medicamento como un bien social (así lo dijeron cuando aprobaron al Ley nacional que prohíbe la venta fuérame farmacias), nosotros queremos que se cumpla. Sencillamente. El caso chileno nos debe alertar, pero también servir de ejemplo. Cuando se acusó a las cadeneras de manejar a su antojo precios y existencias de medicamentos, por su posición dominante, el estado intervino y reguló la actividad, los obligó a actuar de acuerdo a las necesidades sanitarias del país, porque la salud es una obligación estatal y con la salvedad que esas cadenas son Sociedades Anónimas, con más derechos el estado debe y tiene que regular la franquicia de farmacias. Pedimos una regulación lisa y llana, que el gigante no se coma al chico, que no se rompa principios sanitaristas ejemplares que cuidan la salud de la gente, para que no falte un medicamento en cada hogar. Partidos políticos de origen popular gobiernan en la Argentina. Es inconcebible que se gobierne para los poderosos capitales que no se conocen ni las caras de sus dueños.

Pero hay más, como un giro más en el argumento de la película. Como denunciamos en la editoriales pasadas la aniquilación de la farmacia independiente viene marchando y los ejemplos abundan, vemos farmacia comprando más barato que las droguerías, ni siquiera al mismo precio que ellas, ni siquiera con el mismo plazo que les imponen los laboratorios a las droguerías, hasta vemos farmacias bonaerenses con vacunas de la campaña antigripal 2010, entregadas “a dedo” por los laboratorios incluso antes que a organismos oficiales o a toda la red de atención. Esto es comprobable, no es ficción. Con la demanda que habrá de vacunas, no puede pasar que algunos mostradores reciban dosis (en caso de haber) a cuenta gotas. Cómo puede pasar, es como tener la boleta ganadora del PRODE antes de que se juegue la fecha.

Esta es la película, donde está “dificultad” en el costeo del nuevo descuento de los medicamentos del PAMI es apenas una partecita. Esto para no hablar del atraso del precio de los medicamentos respecto a la inflación (real o estilo INDEC) o los puestos de trabajo que se perderán en las farmacias si esto avanza. ¿Los sindicatos que representan a los empleados de farmacias van a reaccionar ante esto, van a ser cómplices de esta concentración? Porque esto también les atañe, si de 12 mil farmacias nos quedamos con 500, con 1000, que van a hacer con esos miles que se quedan en la calle. Sin hablar del salario de los profesionales farmacéuticos, uno de los más bajos comparado con otros profesionales e incluso trabajadores de otros gremios. Hasta cuando vamos a soportar que estando a cargo de la salud de la gente, gane lo que hoy gana un farmacéutico en relación de dependencia.

Es todo parte de la misma película. De una película que termina casi con un rezo, al santo que cada uno le rece: compadecemos en algún punto a nuestros dirigentes. Porque este momento existe, de esta dirigencia profesional, no solamente hombres decididos, sino sobre todo dirigentes convencidos e inteligentes. Tendremos que hacer “tripa corazón” y confiamos en ellos, una vez más, porque esto nos afecta a todos, no importa el color de cara que tengan. Si ellos practican el “siga, siga” sencillamente estarán sepultando a la farmacia independiente pero tirándose tierra desde dentro del pozo. Nos estarán condenando al último epitafio. Esta es una pelea a fondo, que no admite tibiezas, porque vienen por todo. “Sin lugar para los débiles”. La pucha. Ahora si entiendo porque toda esta situación me trajo esa película a la cabeza.

Néstor Caprov

sábado, 27 de marzo de 2010

Atención del PAMI: llueve sobre mojado


Más allá de las bonificaciones que nos aquejan cada día –y de lo cual hemos hablado y bastante –el sistema implementado por el PAMI para la campaña de vacunación y la atención en general; venía desde la crisis de 2001 trabajando de forma correctamente en un esquema más o menos conocido. El convenio de medicamentos del PAMI lo gerencia la propia INDUSTRIA que los produce, para que lleve la atención adelante a todos los jubilados del país, que termina pagando a la farmacia con 30 o 35 días de atraso; pero que paga, y así se completa el círculo. Para esto, los laboratorios implementaron lo que se llama notas de créditos, especie de bonos con los que se pagan a las farmacias las prestaciones, y que sirve para comprar a las droguerías y así reponer los medicamentos y demás productos que se compran semanalmente. Un papel con los servicios prestados y que acredita (de ahí su nombre) al farmacéutico a reponer productos en el circuito formal.


Más allá de la discusión de cuánto se paga con notas de créditos y cuánto con dinero en efectivo (los farmacéuticos también vamos al supermercado, pagamos la educación de nuestros hijos y nuestra cobertura médica, pero ese es tema de una editorial futura), la notas de créditos aseguran ese flujo constante de medicamentos dos veces por día, en una droguería a elección de la farmacia. Y las droguerías compran con esa acreditación de la industria de los medicamentos, dándole forma a la cadena de pago –o a una de ellas -. Hasta acá todo bien (más allá de las ya nombradas bonificaciones asimétricas y que protestamos en nuestra anterior editorial). Pero desde la 1º quincena de enero de este año, algo comenzó a suceder. Muchos de los laboratorios productores de medicamentos de segundas marcas, los mal llamados “genéricos”, que están dentro del convenio de PAMI, en vez de mandar su liquidación en una nota de crédito general, donde se liquida todo lo que la farmacia atendió de la obra social, comenzaron a enviar sus propias notas de crédito, de forma individual, a parte del resto de los laboratorios.

Desde la 1º quincena de enero, las notas que reciben los farmacéuticos vienen discriminadas, y estos laboratorios de segundas marcas hacen las suyas propias aparte. El problema es que, a la hora de pagar en la droguería, estas no aceptan esas notas de créditos, porque a ellos la industria no se las acepta (las droguerías vienen sufriendo esta discriminación desde el año pasado). Así, permítanme la suspicacia, luego de varios años de aceitar un sistema de pago, que venía funcionando bien, se separan primeras de segundas marcas (es decir, marcas “híper conocidas” con gran cantidad de marketing en sus espaldas de las que actúan como alternativas) dejando a los segundos fuera del circuito, obligados a hacer su propia nota de crédito. Un papel sin valor de reposición. Candidato para cortarlo en cuadraditos y tirarlos cuando sale el equipo de nuestros amores a la cancha de futbol.

Alguno dirá, para nada: mejor hacer avioncitos o empaquetar los huevos. Porque a la hora de ir a la droguería las notas no son aceptadas. Y ahí empieza el tango. Estos laboratorios de segundas marcas nos dicen antes de metérnosla en cualquier lugar de nuestra anatomía; mejor abra una cuenta en nuestro laboratorio con un mínimo de compra de varias veces ese papelito o mejor le llenamos la estantería con ese único y tan solo único producto de segunda marca que usted utiliza para algunos pacientes de PAMI. Una trampa más escandalosa que el penal que le dieron a los alemanes cuando perdimos la final del mundial ´90-.

Esta nueva celada de la industria afecta a casi todos. Porque las droguerías no pueden aceptar estas notas fragmentadas porque los laboratorios no se la aceptan. Los únicos que se benefician con esta movida (encabezada por los laboratorios Northia, Fada, Fabra, Mar, Klonal, Saint Gall, Duncan, Ahimsa, Denver, Gen Med, Microsules, Rospaw, Francelab, Penn Pharmaceuticals, Richmond, Biosintex Ofar, Neuropharma,
Galien, Mertens, Maygal, Euroderm, Larco, Isa, BD, Buxton, para ponerle nombre a la cuestión) son las grandes farmacias concentradoras, que se pueden abarrotar de productos sin desfinanciarse o que en cinco minutos arreglan con esos laboratorios y las convierten en dinero. Una medida más a favor de los “concentradores”.

Están direccionando la oferta, a costa de esa especie en extinción llamada farmacia independiente. Porque la rentabilidad se ve otra vez afectada con estas medidas, ya que obligan a los mostradores a asumir una serie de gastos fuera de su alcance. Además, de esta forma se intenta romper con la Ley de Prescripción por Nombre Genérico. Aprobada en lo peor de la crisis argentina de 2001, la medida está siendo desde hace años bombardeada por grandes prepagas, que tendrán en esta medida un inesperado aliado. Así, las primeras marcas se “sacan de encima” a los genéricos, y lo hacen a través del convenio PAMI, uno de los mayores convenios de medicamentos de la Argentina y formador de precios de referencia en el mercado, diferenciando los pagos por laboratorio.

No discutimos la decisión de las droguerías de o tomar estos papelitos. A ellos no les aceptan esas notas, por lo que no deberían aceptarla. El problema se origina en esta doble pinza que se hace al sector: por un lado sobre la ley de prescripción por el nombre genérico, y segundo sobre el afiliado de PAMI, ya que el desdoblamiento hace que esos medicamentos más baratos y de igual acción terapéutica desaparezcan del mostrador. Por ello, tenga que pagar más de su bolsillo el jubilado. Y en el caso de que la prestación PAMI venga por la Resolución 337 donde el abuelo no paga nada, el costo, por decirlo en un español despojado: lo tiene que poner el farmacéutico, sí, una vez más “a joderse cabrón” que se nos convierte en vicio.

Esta situación se cierne sobre la obra social mejor gerenciada de los últimos años, un ejemplo de trabajo y dedicación, que queda presa de esta situación y puede sufrir las consecuencia de una atención deficitaria al abuelo de PAMI.

Miremos el problema con un ejemplo concreto. Hay medicamentos que se venden con un 50, 60 u 80 por ciento de descuento. El PAMI reconoce que algunos de sus afiliados no pueden afrontar este pago, y decide bonificarlos todo. La famosa resolución 337, que entrega a costo cero productos al jubilado, y que el farmacéutico recupera luego (menos obvia entrega de la odiosa bonificación). Como harán las farmacias para asumir el 100 por ciento del costo de estos productos, sabiendo que van a recibir una nota de crédito casi sin valor, porque no sólo no pueden pagar los gastos habituales sino que ni siquiera pueden recomprar esos medicamentos. La alternativa es “sobre stokearte” de estos productos, que podés comprar con las notas de crédito fragmentadas, pero que no son ni por asomo los productos que más salen, sino un complemento, necesario, pero complemento al fin.

La pregunta cae de maduro: de quién es el convenio. La respuesta es clara: del PAMI, que lo entrega a la industria del medicamento para que lo gerencie, haciendo convenios con las grandes asociaciones de farmacéuticos, como la Confederación Farmacéuticas Argentina (COFA). Cuando uno consulta a estas entidades, cuando empieza alertar de esto que sucede desde enero de este año y cada vez se complica más, aseguran que se enviaron cartas documentos “para tratar de solucionar esto”. Ya estamos casi en abril, y las solucione no aparecen. Para colmo, algunos farmacéuticos que están arriba en la escala de jerarquía, se compraron el discurso “anti- rentabilidad” que circula y aseguran que “muchos de esos medicamentos se comprar con mucha utilidad, se puede absorber un porcentaje”. Aquí permítanme una licencia (y van,,,) que un dirigente nacional conteste eso es para encomendarlo sin escala a la parte más arriba del barco, sí, ese logar incomodo de los barcos en que los españoles avistaron las costas de América: el mismísimo carajo.

Esto no quiere decir que estamos en contra de las primeras marcas. Queremos volver la situación “a foja cero”, antes de que se llegue a este problema. Porque además no podemos dejar pasar la importancia que tiene PAMI en el sistema sanitario, el segundo sector en cantidad de afiliados (el primero es el de las obras sociales que están en la Superintendencia) y una entidad formadora de precios de medicamentos. Así como está el sistema, se hace insostenible. La presión sobre los productos de segunda marca está a la vista, cada vez más desplazados por las primeras marcas. Qué vamos a hacer el resto de los integrantes de este sistema, hasta hace poco ejemplo de calidad. Vamos a decirle al abuelo que no se puede comprar esas segundas marcas, porque sin repago los productos están dentro del convenio “pero de pinta”, en una vidriera sólo para mirar. O vamos a reclamar reglas claras, que el Estado, el propio PAMI, para que establezca un freno a este desmadre. Porque empezamos teniendo problemas con un par de laboratorios, pero la cuestión avanzó. Hoy hay conversaciones, se está intentando resolver el problema. Pero los farmacéuticos seguimos atendiendo a los afiliados todos los días, entonces si seguimos dispensando estos medicamentos que posiblemente no tengan recobro seguiremos cargando sobre nuestras espaldas un sobre-costo más que se suma a la inflación, las bonificaciones y demás. De seguir así, dentro de poco los afiliados recibirán la triste realidad en las farmacias, verán como ese traje realizado a su medida, más barato y antes disponible ahora es sólo una pieza de museo. Todo por que “algunos muchachos se empecinan en dormir la siesta cuando las papas queman” . Advertimos una vez más que lloverán los reclamos, alertas meteorológicas de reclamos, y como la región metropolitana de Buenos Aires, la lluvia anegará los desagües.


Néstor Caprov

sábado, 20 de marzo de 2010

Gulliver en el país de los enanos


Cuenta Jonathan Swift en su increíble libro “Los viajes de Gulliver”, que cuando el “hombre montaña” llegó a Liliput, el rey de los enanos propone una serie de reglas para que pueda quedarse en esas tierras lejanas. Reglas, que le impedía muchas cosas, y lo obligaba a trabajar para el pueblo. No se sabe si el gigante las cuestionó, solo que las aceptó. Sin discutir. Pese a que parecía tener la ventaja por su altura y fortaleza. No discutir una injusticia puede ser una actitud peligrosa. Eso parece pasar en las farmacias del conurbano bonaerense y de Capital Federal, respecto a las bonificaciones que deben pagar cada vez que dispensan medicamentos a afiliados del PAMI.


Por porcentaje, las mismas son casi vejatorias, de tan altas se asemejan a peajes o tasas aduaneras. Y sin embargo parece que nadie las discute. Para muestra basta un botón: cuando quien escribe estas (indignadas) líneas, en una reunión con dirigentes de Colegios de todo el conurbano, le plantea al caso al presidente de todos los farmacéuticos de la Argentina con la presencia de algún dirigente provincial en esa misma mesa, ejemplificando la paupérrima distribución que existe hoy en nuestro país, los colegas miran con mala cara, se apartan, o dicen que “este no es el contexto...”, quedando más preguntas que respuestas flotando en el tenso aire.

Porque uno hace esa pregunta y esta convencido que el hilo se tiene que cortar por lo más grueso y no por lo más fino, como viene pasando. Y en estos momentos de la coyuntura económica, uno no entiende como estos descuentos no son tema prioritario de la agenda de la dirigencia farmacéutica, como no estamos discutiendo las bonificaciones en los convenios más importantes a nivel nacional, como PAMI o varias prepagas. No faltarán los agoreros de turnos que dirán, muy sueltos de cuerpo: “cada farmacia pone lo que quiere poner”, sostenidos en que en el interior se pone mucho menos en bonificaciones porque hay más unidad o decisión.

Ese mecanismo de simplificación en la dirigencia del sector existe (cuesta creerlo), gracias a la total falta de conocimiento de cómo es el mercado de las grandes ciudades, entonces un poco se dejan pasar esas voces, para no volverse reiterativo y cansador explicando a quienes ocupan lugar en la estructura de la dirigencia provincial y nacional de los farmacéuticos; cosas que son básicas para cada farmacia, que detrás de cada mostrador responde todos los días a un patrón de costos en crecimiento. Más si escucha de algún dirigente nacional: Hoy la farmacia se esta llenando de guita. No hay duda de que cuanto más alto llegas en la pirámide del poder más rápido se olvida del farmacéutico en su farmacia, incluso en cuestiones tan básicas como el salario del profesional.

¿Alguien imagina a un gremio cualquiera, incluso a la CGT, esté quien esté al frente, bajándose de la lucha por el salario, por la cobertura médica, por la formalidad del empleo? Por más diferencias política que haya con esta u otra conducción sindical, uno reconoce que hay dos, tres, varias banderas impostergables para cualquier dirigente que quiere representar trabajadores. Salario, fuentes laborales, obras sociales, elementos que son prioridad en cualquier gremio, sea cual sea su línea política. Esto, en la dirigencia farmacéutica, es una verdad de Perogrullo. Porque tendremos discusiones del mejor curso de perfeccionamiento profesional, certificaciones, fotos en olimpíadas farmacéuticas, distinciones por llegar a cumplir medio siglo como colega. Muy respetable todo. ¿ Y del salario farmacéutico y la rentabilidad de la farmacia para cuándo? La discusión y los argumentos sólidos para defender la economía, el negocio de la farmacia independiente en la Argentina hace años que no está en la agenda de ningún dirigente. Alguna vez en forma testimonial. Algunas conclusiones en Buenos Aires o en un hotel mardelplatense; ¿ Pero con las conclusiones avioncitos de papel?

Volviendo a los descuentos del PAMI, un lugar como la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que tiene una de las redes de farmacias más importantes del país, establece una escala que va desde menos de 10 puntos hasta los 17, sin importarle la calidad de farmacia que tenemos. Entonces, una farmacia en el conurbano, que atiende digamos 100 recetas, tiene que dejar arriba de los 16 puntos de bonificación, mientras que en Salta, un mostrador que atiende a dos terceras partes de los afiliados y 700 recetas, pone el 50 por ciento de la bonificación. Estas asimetrías ya no pueden existir. Hoy, ninguna farmacia debería soportar una bonificación por encima del 10 por ciento. En ningún convenio.

Algunos dirán que PAMI tiene una bonificación país de 13 puntos. No es excusa. Hay que homologar el sistema. Porque así, desparejo, nos perjudicamos incluso a la hora de negociar. Cómo se puede discutir con PAMI temas de costos si ellos establecen un descuento que las propia COFA obliga a subir. “El problema es entre ustedes”, te dicen en la mesa. En principio, la estructura de costo hoy (lo decimos en marzo 2010, a medida que nos acercamos a un año electoral) se basa en una inflación estimada de 25 por ciento (piso) al 35 por ciento (techo), pero para los costos, no para los precios, lo que hace que no se puede seguir sosteniendo este esquema. Y que un dirigente, de cualquier peso, soslaye esta discusión, que la deje de lado, no puede estar ocupando una silla de conducción nacional o provincial o en cualquier grado de responsabilidad. Así de claro.

Yendo a la estructura del negocio, es verdad que el mercado de las grandes ciudades tiene desviaciones por la cantidad y calidad de “jugadores” que interactúan en poblaciones de 200 mil, 500 mil, un millón de habitantes. Porque la oferta de medicamentos es mucho mayor, los descuentos son mayores, las ventas por fuera del circuito farmacéuticos, todos elementos que condicionan y desvían el precio relativo de los remedios. La primera pregunta a esos dirigentes que nos (mal) dirigen salta de madura, es si no conocen esta situación, y si no es una necesidad que ninguna farmacia tenga que entregar más de 10 puntos de su rentabilidad. Aquellos mostradores que están acostumbrados a pelear por el mercado haciendo beneficencia, concentrando la oferta de medicamentos y atacando la farmacia independiente, deberían ser inteligentes y entender que podríamos tener otra escala de bonificaciones, teniendo arriba de la pirámide al el número de recetas y no a la zona donde está ubicada. Hoy las bonificaciones son territoriales. “Si estas en Lanús, ponés el 16 por ciento, y en la Quiaca el 8”. Y como hasta ahora no hay farmacias móviles, con rueditas para trasladarla al lugar más conveniente, lo que hay que hacer es establecer un nuevo esquema basado en el volumen de recetas que se atienden. Evitando que cuatro vivos se queden con el negocio de la seguridad social mientras la farmacia independiente desaparece.

Cuando se plantea esto, no se hace desde una posición de mayor inteligencia. Ni siquiera desde una posición futbolera que apela al “aguante” de los profesionales. Lo hace desde la convicción de ver que dirigentes farmacéuticos, mandato tras mandato (y van décadas con ellos arriba) no ponen la discusión sobre la mesa. Muchachos que ya no se pueden esconder detrás de una botellita de una mineral con gas. Tenemos dirigente no sólo con práctica política vencida, sino con concepciones del mercado arcaicas. Esto no quiere decir que el farmacéutico de Carmen de Patagones, que hoy pone menos de 10 puntos de bonificación, tenga ahora que poner más. Eso no. No queremos que esa farmacia ponga más, pero no podemos soportar que nosotros, en el conurbano, seamos el “pato de la boda”. Porque esta desviación en las grandes ciudades hace insostenible el negocio, por lo que deberíamos marchar todos juntos a un convenio donde podamos discutir la prestación a la seguridad sociale con menores plazos de recobro y menos bonificaciones.

Así no se sostiene. No sólo esta parte del costo farmacéutico, sino mucho del andamiaje de la estructura en la que está sentada el negocio de la farmacia. Hoy, por ejemplo, hay una intención manifiesta de un sector de la industria de romper la ley de prescripción de medicamentos por nombre genérico. Así, el laboratorio se hará cargo del repago de la receta que se dispensa, que estará escrita con el nombre comercial. El costo esta a la vista: los laboratorios direccionarán la oferta de productos, a costos señalados con el dedo ( hacia los concentradores) y sobre todo violando sin más una ley. Una locura, si miramos cómo hacen los países del primer mundo, que no atacan al genérico. En Alemania, los fármacos tienen un porcentaje diferencial por cada banda, pero además el estado premia con un honorario al farmacéutico que orienta, realiza atención farmacéutica y sustituye con un medicamento por su genérico, que hace que baje el gasto en el sector y beneficia al bolsillo del paciente. Como se ve, en el primer mundo no atacan la ley, la incentivan, la cuidan, la premian.

La inflación de costos que tenemos hoy se da porque el colchón de precios que tiene algunos medicamentos hace que la inflación se note en la carne, en la verdulería, pero no supere el 5 por ciento de noviembre del año pasado a estos días en las farmacias (datos de manual farmacéutico, nada del INDEC). Gracias a ese cupo de exportaciones, a esa industria nacional que saludamos y festejamos.

En conclusión, queremos que la dirigencia trate los temas prioritarios, los urgentes. Porque tenemos un problema grave en la economía de las farmacias, de viabilidad, de sustentabilidad. Tenemos una pelea por las asimetrías con las bonificaciones, entre grandes ciudades y el resto del país, lo que hace entre otras cosas que farmacias puedan comprar más barato que incluso en las droguerías. Estamos ante una coyuntura de costos, una crisis de sustentabilidad, y una dirigencia farmacéutica que en vez de admitir el problema se limita a hacer el “siga siga” arbitral futbolero. Con esa única justificación siguen sentados a la cabeza de las grandes organizaciones. Es hora de pensar diferente, para que Gulliver no se vea tan grande. O nosotros dejemos de ser enanos.

Néstor Caprov