viernes, 20 de marzo de 2009

Uso indebido de la siesta en alguna dirigencia colegiada.


Muy a nuestro pesar, otra vez desde MIRADA PROFESIONAL sentimos que la maldición de Cassandra, quien tenía el don de ver el futuro pero la desgracia que nadie le creía. se cierne sobre el sector farmacéutico. Es que sentimos que algunas de las advertencias que hacemos en estas líneas caen en saco roto. El feroz desembarco de Farmacity en Mendoza, con la compra de 30 locales de la red Mitre/ Del Águila, es otra muestra de que hace rato no estamos pensando en cómo desarrollar los anticuerpos.



Los mismos que son necesarios para evitar, ya no el efecto Cassandra, sino más bien uno más devastador: la monopolización del mercado.

Si algo nos deja claro la nueva movida de la empresa propiedad del grupo Pegasus es que está dispuesto a patear el tablero y jugar fuerte en todo el país. La presencia de locales de la flamante compra -la primera de la historia de la cadena -en 11 departamentos mendocinos confirma que no sólo van en busca de los grandes centros urbanos. Su destino final, parece, es la expansión a gran escala. Según información de la propia empresa, el grupo piensa tener a fines de 2009 unos 260 locales abiertos en todo el territorio argentino. En la actualidad cuentan con 160, por lo cual se espera que en pocos meses vuelvan a la carga, ya no sobre el interior, sino que busquen la "última joya de la abuela" del sector: el gran Buenos Aires.

La buena noticia es que el esfuerzo de los farmacéuticos mendocinos tuvo una rápida respuesta del gobierno, que por decreto modificó la reglamentación de la ley que regula el sector. Ahora, una misma persona física o jurídica no podrá tener más de dos locales en Mendoza, y los medicamentos deberán ser vendidos en mostrador, y no en góndolas. Este es un punto intermedio saludable en la discusión y una forma de regular el mercado.

Más allá de las advertencias -hoy amenazas concretas -que se vienen haciendo, la compra en suelo mendocino cambió otra vez el panorama. Porque Farmacity en sí, su presencia a gran escala, cambia todas las reglas del juego. Y hablamos no sólo de su política "drugstore" en la dispensa de medicamentos. Nos referimos a la eliminación de la farmacia independiente del mapa sanitario, el monopolio en el sector de las droguerías, de la pauperización de las condiciones laborales de profesionales y empleados, de un cambio radical del modelo sanitario vinculado a los fármacos. Hablamos, en definitiva, de la liberalización del sector, de la apertura a una mirada mercantil a "quemarropa" de uno de los eslabones del sistema de salud nacional. Nada más, y nada menos.

No exageramos en el tono apocalíptico. Porque Farmacity no es, como sugiere el presidente de una conocida entidad farmacéutica, "una cadena más". Con la posibilidad de autoabastecerse a sí misma, Farmacity es el principio del fin de la farmacia como la entendemos hasta ahora. Es el comienzo de una nueva concepción, de una nueva etapa donde el medicamento se ofrece como una golosina.

Mientras tanto, el la provincia de Buenos Aires, la siesta parece más fuerte. La "mojada de oreja" de la apertura del local de Mar del Plata (de que otra manera se puede entender esa inauguración, en plena temporada y sin más reparos) no fue suficiente para la reacción. Tampoco parece que el caso Mendoza despierte las conciencias dormidas. Los órganos representativos deben estar en estado de deliberación, de "alerta y movilización", para usar una frase de peso en nuestra patria sindical. Si por reglamento un Colegio Profesional debe reunirse por lo menos, una vez por mes, entendemos desde estas líneas que los Colegios Provinciales y sobretodo, el bonaerense ,deberían estar sesionando en estado permanente, concentrados, dispuestos a una "lluvia de ideas" de cómo regular en este territorio las franquicias en el área de salud, y tan particular como las farmacéuticas. Hay que abandonar la platea, la cómoda expectación, la posición de observador privilegiado de "casos consumados" y asumir el compromiso. Participar e ir a fondo en esta cuestión o ver por TN la explicación coyuntural de algunos de nuestros dirigentes con un lugar común como: "nada podemos hacer" por el motivo que fuere, así de sencillo.

Ni siquiera se está debatiendo esta variante de regulación, inaugurada en Mendoza. Porque seguimos pensando que es imperioso que las franquicias no se propaguen más en la provincia de Buenos Aires. Pero antes que triunfe la posición del mercado como fin en sí mismo, una alternativa regulada como la mendocina puede servir para contener el impacto de la llegada del gigante.

Porque la pregunta que sobresale en todo esto es qué modelo de farmacia queremos, nosotros y la sociedad. En tiempos de definiciones a nivel político -con elecciones anticipadas y todo -sería bueno que en la provincia más importante del país los farmacéuticos les exigiéramos a la clase política, que asuma una posición pública a quienes pretenden representarnos. Uno por uno debería decirnos, de cara a la sociedad, qué modelo sanitario y qué tipo de farmacia están dispuestos a fomentar. Que se pronuncien públicamente y digan si para ellos -no importa el partido al que pertenezcan -es lo mismo un kiosco que una farmacia. Que lo digan sin medias tintas. Tratando de dejar de lado la tentación de apoyar, por la inminencia electoral, a quien asegura más votos.

No es una cuestión cuantitativa ni utópica. El medicamento es un factor determinante en la cadena sanitaria, y debe ser manipulado por profesionales capaces con sentido social. Si algo deja el caso Mendoza es que los proyectos de ley hechos a medias, incluso algunos sin aprobar en ambas Cámaras Legislativas son meros formalismos sin sentido. Una vez puesto un pie, el gigante no pregunta por cuestiones legales. Entra y se instala. Y caso cerrado. Más si del otro lado se encuentra una situación de somnolencia profesional generalizada.

Un gran cineasta alemán solía decir sobre su vida vertiginosa: "Ya dormiré cuando esté muerto". Y lo cumplió, cuando en Munich, un 10 de junio de 1982, lo encontraron en su cama sencillamente muerto. No queremos llegar a esa situación, y volvernos una voz tediosa con un destino inexorable. Queremos un sector activo, que acompañe y tome conciencia que si no se toman acciones rápidas, pronto se puede estar escuchando una glamorosa música, en la cubierta del Titanic.

MIRADA PROFESIONAL

jueves, 12 de marzo de 2009

Elecciones farmacéuticas bonaerense: una invitación para escuchar propuestas


En julio próximo, los farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires vamos a las urnas. Como sucede a nivel nacional, estos comicios dentro del colegio profesional no definen un cambio o no del gobierno de la Institución, pero es una gran oportunidad para marcar una tendencia de las ideas necesarias para encausar la situación del sector de la farmacia independiente y el farmacéutico bonaerense dentro de ella.



En estas elecciones se elegirán para la mesa de conducción Vicepresidente, Tesorero, tres Consejeros titulares y cuatro suplentes y todo el Tribunal de Disciplina. Para alzarse con el triunfo, una lista deberá superar el 30 por ciento del padrón como piso. Las listas, que se inscriben en esta contienda deberán cerrarse y presentarse formalmente en el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires en abril, todavía no están confirmadas, pero se estiman que se confeccionarán de un momento al otro.

Estos comicios pueden ser catalogados como “legislativos”, haciendo un paralelo a la elección de octubre en el país. El más arrollador de los triunfos de un sector no pone en juego la presidencia actual, aunque sí partiría el Consejo Directivo. El voto doble del presidente sigue teniendo una fuerte incidencia en esta situación hipotética.

Sin la urgencia de pelear por el gobierno, las elecciones sirven para empezar a introducir en el seno del máximo colegio de farmacéutico de la Argentina –por cantidad de profesionales y farmacias y por su peso en el sector –las ideas necesarias para reconstruir algunos puentes de diálogo, además de líneas concretas de acción para asumir la responsabilidad de mejorar la actual situación de la farmacia bonaerense.

Para los farmacéuticos, estas elecciones son muy importantes pero no definitorias. En primer lugar, porque estamos cansados de cómo se dan las elecciones, con integrantes de listas que se conocen a último momento, con nombres que suenan desconocidos, con la obligación de votar (quien no concurre al acto eleccionario recibe una multa), lo que fastidia a veces y hace del supremo acto democrático un verdadero peso. Una autocrítica: la primera razón de este estado general de nuestra profesión es justamente, este desconocimiento y la desidia personal de los farmacéuticos, que no nos involucramos y dejamos que las cuestiones se decidan entre cuatro paredes.

La gravedad de la crisis que vive la farmacia independiente, mucho más profunda que la vivida en 2001 porque hay algunas cuestiones que se profundizaron, es también una oportunidad de atacar los males a partir de las ideas. Las elecciones son esa oportunidad para empezar a mostrar capacidad de acción, formas nuevas de hacer las cosas necesarias para combatir los males, a esta altura endémicos, por el terreno que pierde el sector en los espacios de discusión.

Los farmacéuticos debemos reflexionar qué nos sucede en este momento. Por qué dejamos que la situación casi nos sobrepase. Sabemos que más concentración de farmacias cadeneras es sinónimo de más pauperización en las condiciones laborales, ( hoy mismo acaba de comprar Farmacity 30 farmacias de una red de boticas – FARMACIAS MITRE- de las más importantes de la provincia de Mendoza y va por más) no sólo para los farmacéuticos independientes y propietarios sino para aquellos que trabajan en relación de dependencia, sólo hay que recordar la situación que se vive en los locales de la cadena del GRUPO PEGASUS – Farmacity-, con protestas incluidas de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF), incluido los profesionales farmacéuticos.

Desde estas líneas, proponemos que quienes ganen las próximas elecciones introduzcan acciones concretas con dos ejes para ser discutidos y puestos en marcha a la brevedad. Uno, de política comercial/empresarial, donde se ponga en consideración cuestiones en materia económica que los farmacéuticos independientes necesitamos para sobrevivir en este mercado de medicamentos. El segundo, basado en lo profesional, que combata las situaciones que coartan la posibilidad de desarrollar todo el potencial de la profesión. Tener respuestas dentro de la Ley que nos regula para aquellos profesionales que se reciben y quieren empezar a ejercer sin restricciones en su propia botica y la defensa a ultranza de los farmacéuticos que no pudiendo ser propietarios luchan día a día por subsistir a esta realidad de orfandad que los deja sin defensa para con sus salarios y esas “sobre-responsabilidades” que les demanda las sociedades encomanditas.

Todas las discusiones son válidas, excepto aquellas que buscan ofender, dividirnos mucho más de lo que estamos. Sería un verdadero acto de “primitivismo”, a veces tan típico y tan de nuestras elecciones del Colegio Central de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, que las elecciones sean una nueva forma suicidio colectivo, y a partir de este comenzarán otra vez las campañas de emails anónimos, de discusiones personalistas que nada aportan (como en ese tema de Serrat, donde esos “tipos juegan a ver quién la tiene más grande”). La descalificación personal sin más, sólo demuestra la falta de proyectos de gestión sostenible para mejorar nuestra profesión.

Queremos expresar y desear la mejor de las suertes a quienes presentarán listas. El ganador, seguramente, le tocará la tarea más ingrata de recibir una serie de exigencias en un contexto desfavorable. Recibirán reclamos más allá de lo que permita hacer el contexto. El bonaerense es un colegio histórico, importante, y debe bregar por la unidad del sector. Si estamos irreconciliablemente peleados, si no hay predisposición para la unidad mínima profesional, gana el que siempre se beneficia con esto. El campeón del “chiquitaje” que con un esfuerzo mínimo se eleva ante un mar de tontos que mira. Participar, discutir y ejecutar UN PLAN, es una forma de cambiar la realidad.

MIRADA PROFESIONAL