
Cada vez que se inicia una negociación en el sector farmacéutico, que implica el tironeo de intereses entre distintos actores, la sensación inicial es que la farmacia independiente, de antemano, corre con desventaja. La razón, tan simple como inexplicable: la silla que le corresponde en esa mesa o está muy lejos del centro de la discusión o está afuera directamente. Por razones de falta de habilidad de los interlocutores o de entendimiento de estos, sobre el fondo de las cosas, hace que el sector de la farmacia este siendo sistemáticamente "sacrificado" por su falta de peso en las discusiones, lo que termina perjudicando a miles de farmacéuticos.
A esta situación se llegó luego de perder terreno ante sectores como la Industria Farmacéutica o con las autoridades sanitarias, como los hermanos del cuento Casa Tomada, de Julio Cortázar, que de a poco se fueron quedando sin nada frente al avance de unos fantasmales seres que, sin darse cuenta ellos, los fueron empujando afuera de la casa ante la pasiva actitud de los protagonistas.
Entonces, con una silla cada vez más chica en una mesa cada vez más grande, es muy difícil que se respeten los derechos de los locales independientes. Cómo se puede hacer una verdadera política a favor de las farmacias , de lo intereses del farmacéutico como profesional responsable en la salud pública si se tiene una mala o nula relación con las autoridades sanitarias, ya sea de la provincia de Buenos Aires o de la Nación.
Lo mismo sucede con organismos como el PAMI, Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) o el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), donde la comunicación con el sector se limita a un cuasi relación más bien formal que no aporta una verdadera discusión para las mejoras reclamadas en todos los puntos del país.
Ahora bien, ante esto, hay voces que justifican la inexistencia de diálogo con las otras partes de negocio farmacéutico porque, resumimos, se ha instalado un gobierno que no le interesa escuchar, y en su necedad no le importa cuanta historia rica hemos tenidos los farmacéuticos bonaerenses en la construcción de instituciones. Lo mismo, siguen argumentando esas voces, pasa con la industria del medicamento, ellos son los "enemigos" y siempre nos van a perjudicar. Algo así como la inexorable voracidad del más grande que se come al más chico. En resumidas cuentas acá todo se simplificaría según estos argumentadores lineales, en dos bandos los malos poderosos y los buenos indefensos. Una teoría de malos siempre malos y buenos siempre buenos. Ángeles y demonios.
No hay creemos desde estos humildes párrafos, explicaciones tan lineales, tan ligeras y fáciles de ninguna cosa y menos, de las desaventuras de nuestra clase política gremial convenciéndonos o al menos tratando, de estas simples justificaciones. Las explicaciones de buenos siempre buenos y malos siempre malos ya no convencen ni a mi hijo en las historias que le cuento antes de ir a dormir. Hoy hasta los niños piden que seamos más profundos y verosímiles a la hora de contar.
Si en el plano público la situación no es alentadora, con el sector privado, representado por el distintas cámaras que representan a las droguerías, la cosa no cambia demasiado. Muchos farmacéuticos se vienen preguntando cómo se hace política a favor de los intereses de la farmacia independiente, en contra de la concentración o el desembarco de las grande cadenas, si no hay relaciones de negocios fluidas con las otras partes del mercado de los medicamentos. Sean estos de venta libre, oncológicos, o como mas le guste querido lector.
Es muy complicado defender las necesidades del sector si se está tan lejos del centro de la discusión, o se asumen posiciones poco realistas para la situación que se vive. Ir de la intransigencia hacia el desinterés, del amague a la guerra total a la sumisión incondicional; todo esto nunca ayudó ni va a ayudar a mejorar esta falta de diálogo. La primera consecuencia es una deformación importante a la hora de diagnosticar la realidad del sector, una falta de conocimiento profundo de las necesidades que luego se traducen en desventajas a la hora de la negociación. Quizá acá hasta se podría decir sin muchas equivocaciones, que lo que realmente falta es POLÍTICA. Una verdadera política de gestión y recomposición de todo este berenjenal.
Como sucedió en el conflicto gobierno-campo, la falta de interlocutores válidos. aquí también terminó de desgastar las relaciones con la Industria, los organismos públicos o el sector privado. Esto terminó de alejar a los farmacéuticos de las decisiones importantes. La derogación de la resolución 468 que convertía a la farmacia argentina en prestador de servicios para la salud, tomada hace unas semanas por la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) es una muestra clara de esta posición pendular, que confunde y genera desconfianza.
"Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada". Así, de manera brillante, termina la Casa Tomada de Julio Cortázar. El cuento, uno de los más brillantes del escritor, deja una severa enseñanza sobre los lugares que no se ocupan. Cuando te corren los fantasmas, incluso en tu propia casa, uno termina en la vereda de enfrente casi sin darse cuenta. Y se sabe que desde afuera poco se puede hacer para mejorar las cosas.
MIRADA PROFESIONAL (de vacaciones)