lunes, 21 de diciembre de 2009

El año se termina con un golazo a favor y varios en contra.


Fin de año. Tiempo de balances. No porque sea una obligación del calendario, sino porque es una buena forma de recopilar lo hecho durante los 12 meses de trabajo. De ver lo que se hizo, y la repercusión que tuvo. Porque nadie trabaja para sí. Lo hace para sus pares, para mejorar un sector, para paliar una necesidad. Para evitar una injusticia. “Cuando venga la reflexión y se den cuenta cabal de lo que ha sucedido, ¿cómo haré para mitigarles la pena?”, decía Juan Salvo, el genial Eternauta, en el cierre de su primera historia en 1957. Esa es una de nuestras motivaciones en MIRADA PROFESIONAL, alertar y llamar a debatir sobre las amenazas que se ciernen sobre nuestra querida profesión.


Tuvimos de cal y de arenas este 2009, en cuanto a noticia destacadas en el sector farmacéutico. En rigor de verdad, el único hecho singular, a favor de los profesionales independientes, que realmente nos pone contentos y nos acerca a una legislación que convierte a la farmacia en una parte del sistema de salud; es la Ley Nacional 26.567 de Medicamentos, que prohíbe la venta por fuera de los mostradores y elimina la “gondolización”. No es poca cosa, y la saludamos con entusiasmo. Pero en todo lo demás, la profesión farmacéutica tuvo un año que dejó bastante que desear. Muchas deudas a saldar.

Pero fin de año también es tiempo de agradecimientos, y queremos aprovechar estas líneas para compartir con usted. Empecemos por la gente, el lector, que de a miles se acercan todos los días a MIRADA PROFESIONAL. Hoy podemos decir con orgullo, que tuvimos más de 2.500.000 de entradas en nuestra web durante el año. Sumados los linkeos nacionales e internacionales. “Una banda”, en lenguaje juvenil. Entonces nos sentimos obligados de agradecer, a esos amigos que llaman, mandan mails, se preocupan y nos aportan datos, temas, que nos piden que sigamos adelante. Esos que en los momentos donde “las papas queman” –expresión menos juvenil- , por cierto –nos apoyan en este arduo trabajo. Agradecemos también a los Colegios Profesionales que vieron con buenos ojos esta propuesta, y aportaron su mensaje de aliento, cuando los comentarios y las críticas buscaban soslayar y detener lo que desde Lanús buscábamos reflejar en nuestra web.

También saludamos a quienes pensando lo contrario que nosotros, han hecho un gran esfuerzo para impedir estas iniciativas, y que no hicieron más que ayudarnos a consolidar este proyecto. A veces uno elige de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado, una forma de definir cómo estos profetas del desánimo aportaron a apuntalar nuestro modesto proyecto. Críticas sin fundamentos, anónimos que mienten y ofenden, sus usos más comunes. Los saludamos porque a ellos también le debemos parte de los éxitos por lo que hoy estamos brindando. Esperamos que sigan ahí, de hecho no podemos evitar que estén, y saludamos su presencia inexorable.

También saludamos al lector que no viene del mundo farmacéutico, en especial al vecino de Lanús, que se empezó a interesar por las noticias de las farmacias, y que puso su mirada crítica en las informaciones que fuimos volcando del distrito, en especial en temas tan mentados como la salud, lo social y la política de seguridad. También vamos a brindar con quienes forman parte, farmacéuticos o no, del mercado de la farmacia. Porque si MIRADA PROFESIONAL es un portal de noticias dedicado casi con exclusividad a dar una mirada crítica de la realidad farmacéutica, está hecho también con la idea de generar debate, con la idea constructiva de llamar al debate y generar un punto de vista singular, que no tiene que ser ni el único ni el que más se parezca a la realidad de todos. Tenemos nuestra verdad, la pensamos y la decimos con toda fuerza, pero respetando la diversidad de pensamientos. Hace mucho tiempo decidimos no pelearnos con el que piensa diferente. Esta bueno la variedad de abordajes y por cierto la fuerza con que se defiende las propias convicciones. Por su puesto, cuando las hay.

Queremos saludar, ya que la copa está en alto, a aquellos que siempre promulgan que nuestro discurso está muy politizado. Ideologizado. Por esas voces, y gracias a ellas; la dirigencia farmacéutica actual parece escuchar con singular interés, y así tenemos hoy una profesión despolitizada, con falta de debate, organización, y lo peor, sin capacidad de sorprenderse ante las piedras que la realidad nos pone en el camino. Salud a la dirigencia actual, por despolitizar un gremio que miró sin reacción como se rompe la ley sanitaria 10.606, corriendo detrás de los acontecimiento, respetando y siendo fiel a ese reclamo de ser “apolíticos” .Nosotros, por nuestra parte, seguiremos politizando todo lo posible el sector, impulsando y estimulando el debate constructivo, con “ideologización” porque son justamente las ideas las que permiten establecer un camino al devenir, a la resolución de cada uno de los problemas y para que nuestro gremio termine por revindicar lo mejor que tenemos: nuestra profesión liberal (por lo independiente).

Además, queremos saludar a las organizaciones que aportan temas para la discusión y el debate, las gacetillas de prensa que nos informan de lo que pasa en todo el país, las novedades que nos comentan y que muchas veces son la usina que luego se transforma en una gran noticia. En definitiva, agradecemos a todos lo que hacen posible que MIRADA PROFESIONAL sigua existiendo y creciendo, y a aquellos que hacen todo lo contrario, preocupados por mandar inspecciones de AFIP, de Rentas, de Aduanas, de la División de Drogas Peligrosas y no se cuantas paparruchadas más; pero que refuerzan nuestra existencia y nuestra posición. A todos la más sincera y calurosa salutación. De verdad y de onda.

El 2010 será un año intenso, de eso no hay dudas. Como deseos, esperamos que esta profesión siga existiendo, que nuestras instituciones sigan existiendo, construidas por pro-hombres que miraron más allá de las contingencias y formaron las herramientas institucionales que hoy tenemos. La reforma de la ley sanitaria 10.606 de la provincia de Buenos Aires es un tema gravísimo que apenas nos vamos dando cuenta de las consecuencias que traerá a futuro. Debemos despertar y ver que este puede ser el principio del fin para la profesión tal y como la entendemos.

Nos quedan deudas pendientes, seguro que si. Además de la protección de la ley sanitaria, nos queda pendiente el tema de la concentración, la pérdida del convenio de IOMA y sus consecuencias actuales para rentabilidad de las farmacias y la red que ellas componen. Quedan pendiente un montón de cosas, que hoy están en el debe y nos gustaría que estén en haber. Pero si el 2010 nos va a tener aquí comentando y haciendo lo posible para que más farmacéuticos se sumen al debate y la discusión sobre qué profesión queremos, esperamos poder aumentar la columna de los hechos concretos realizados.

Por último, y en líneas con este deseo, aprovechamos para anunciar que este verano MIRADA PROFESIONAL inaugurará su foro de discusión. Un ámbito para analizar los temas que se desarrollan en nuestras páginas. Una sección que buscará la participación como principio de solución a nuestras problemáticas. Porque entendemos que esta es una tarea de todos, y necesitamos de ese aporte. Porque el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo. Por eso y mucho más, salud, y hasta el año que viene.



Néstor Caprov

sábado, 12 de diciembre de 2009

Bienvenidas las franquicias a la Provincia de Buenos Aires. Farmacias sindicales for export.



Cuando todavía no se habían agotado los festejos por la aprobación de la ley nacional de medicamentos, que prohíbe la venta por fuera de las farmacias, la provincia de Buenos Aires dio un paso en falso en materia de legislación del sector. Un verdadero salto al pasado. La aprobación de la excepción a la limitación geográfica y a la densidad de población para la instalación de farmacias cuando pertenezcan a entidades gremiales sacudió la alegría del sector. El proyecto fue presentado por el senador Armando Nieto y ya tiene media sanción del senado bonaerense. El mismo establece que las limitaciones para abrir nuevos mostradores (uno cada 3 mil habitantes y separadas por lo menos 300 metros) “no serán aplicables cuando se tratare de farmacias propiedad de entidades gremiales”.

El legislador explicó que las farmacias sindicales “tienen la finalidad de procurar a sus afiliados condiciones más ventajosas en cuestiones laborales y en asistencia médica” por lo que consideró “de vital importancia” eliminar las restricciones, en cuanto a que “afecta de manera directa a la salud de las personas” . De esta manera, sin aviso y sin que se enteraran de antemano los dirigentes farmacéuticos provinciales y con total impunidad, la provincia de Buenos Aires se encamina a crear una nueva manera de franquiciar farmacias. Farmacias sindicales for export.

La noticia fue un baldazo de agua fría. Es que la reforma, de ser ley, permitirá que las farmacias sindicales se comporten como franquicias, porque se puede ir a cualquier gremio y pedir la apertura de una farmacia con su nombre (UOM, SMATA, todos) e instalarse sin ningún tipo de regulación. El mismo senado que dio media sanción a la limitación de las farmacias bajo el mismo dueño (proyecto del senador Roberto Fernández aprobado el lunes) ahora le abre la puerta a una nueva forma de concentrar el sector. Inexplicable.

Así, todos los logros que se consiguieron a nivel nacional, el fin de la gondolización y el fin de la venta por fuera de las farmacias, quedaron opacados. Sin previo aviso, se desarma una ley modelo como la 10.606, un ejemplo de sanitarismo. De un plumazo, en la provincia de Buenos Aires retrocedimos al 2002, cuando se logró derogar estas excepciones. Lo peor del caso es que la noticia llega sin aviso. Apenas unas líneas en algunos diarios, como al pasar. Nada más. Demasiado poca información para un asunto tan crucial.

Ahora, las farmacias sindicales no tienen ningún condicionamiento para establecerse. Ninguno. Si uno entendiera que sólo atienden a sus afiliados, seria menos serio. Pero eso no pasa. Atienden a todo público, incluso con un ardil legal pueden intercambiar beneficios, y atender a OSDE, Swiss Medical, cualquier prepaga que no son obras sociales. Pueden atender absolutamente a todos.

La noticia llega sin mayores explicaciones. Ni internas a nivel del sector ni tampoco las que deberìan aparecer casi sin solicitarlas. Se aprobó. Adolfo Bioy Casares solía advertir que “las mujeres deseadas y los ideales, ay, se alcanzan”, como recordando que las metas más anheladas se vuelven, al otro día, un compromiso muy pesado. Que hay que sostener con trabajo. Lo más extraño es que la bomba llegó de un lugar inesperado. Del senado muchos esperaban, vanamente la limitación de las franquicias, no una apertura indiscriminada. Pero a alguien ´´se le escapó la tortuga¨. En Buenos Aires, el ojo viene puesto en la posible llegada de Farmacity. Lo venimos advirtiendo. Como venimos advirtiendo sobre la creciente concentración. Pero la pelea tenía un aliado inmejorable: la ley 10.606. Estamos convencidos de su valor. De su extraordinario valor sanitario, de su importancia para la salud pública de la Provincia. La ley, que regula la instalación de farmacias en territorio bonaerense, está a la altura de cualquier ley europea del rubro, incluso las más avanzadas. Hasta ahora. La reforma planteada será un golpe difícil de soportar.

De permitirse esta aberración, se profundizará un tema complejo, como la ruptura de los canales habituales de comercialización. Esto es, cuando un laboratorio le vende a las grandes farmacias concentradoras de forma directa, entregando precios que ni las droguerías otorgan a las farmacias independientes. Esta es su gran ventaja, la compra directa a los laboratorios. Hoy, casi de forma escandalosa, el 70 por ciento de las compras de la farmacias concentradoras se hace por esta vía directa, y sólo el 30 a través de droguerías. ¿Con la libertad para poner farmacias a discreción, alguien duda de que esta concentración se va a disparar?.

Entender la farmacia como un eslabón más en la cadena de atención primaria de la salud es, sobre todo, darle una legislación acorde a esa visión, y sostener esta idea a largo plazo. También es necesario defender el circuito laboratorio-droguería-farmacia, como eje de la comercialización de fármacos en el país. Entre otros beneficio, mantiene el triple control sobre los productos, un sistema que hace casi imposible la falsificación o adulteración tan visible en estos días.

Una política anticoncentración, donde el Estado debe jugar un rol importante, debe tener como principio rector que los laboratorios le vendan a las droguería, y estas a las farmacias. Es un escándalo mayúsculo enterarse que hay farmacias concentradoras que consiguen mejores precios que las propias droguerías (el canal mayorista) gracias a estas desviaciones del mercado, que están distorsionando la relación mayorista-minorista. Al punto que una farmacia podría ser proveedora de una droguería. Si, el mundo del revés acá nomás y a la vista de todos.

Pero el poder legislativo bonaerense no lo entiende así. Dijimos que abrir la ley 10.606 podía traer sorpresas (ver editorial 2010, Odisea en el mercado). Nunca pensamos que sería una apertura, casi como un agujero negro tan pero tan grande. Y desagradable. Entonces, cuando estamos avanzando en una ley sanitaria nacional que saca los medicamentos de la calle, los lleva a su lugar natural como la farmacia, cuando estamos trabajando para terminar la gondolización, cuando decimos que la ley 10.606 es de las mejores leyes sanitaria del país, los senadores provinciales hacen retroceder a Buenos Aires al pasado. Inician el camino inverso en materia de legislación farmacéutica. Inventan la nueva franquicia sindical. En vez de ir hacia el futuro retrocedemos sin escala. Al 2002. A la peor crisis de nuestro país. Hasta allí nos lleva esta reforma. Un viaje sin escalas a la vergüenza colectiva de toda la profesión en la provincia de Buenos Aires.

Néstor Caprov

jueves, 3 de diciembre de 2009

2010 Odisea en el mercado.


La buena noticia que significó la aprobación de la ley nacional de medicamentos parece haber puesto en marcha al sector para tratar de remediar algunas situaciones de injusticia, que con el tiempo se dejaron de cuestionar porque nuestra cultura de lo contingente lo impidió. Sabemos que desde hace un tiempo, alentados por esta nueva dinámica, farmacéuticos independientes de varios barrios de Capital federal, en especial Barracas y Almagro, sin más motivación que su malestar y su necesidad de sobrevivir en un territorio por demás hostil, están recorriendo despachos de legisladores de la Ciudad de Buenos Aires para que haya un compromiso para regular en ese territorio las franquicias farmacéuticas. El sacudón de ver al sector movilizado tal vez los animó. Lo cierto es que los colegas están saliendo a pedir por una regulación seria para el territorio porteño.

Los argumentos que exponen ante los legisladores son sencillos y muchas veces escuchados. Dicen que no basta como argumento a favor de estas franquicias (y en especial de una, Farmacity) la inversión que hacen para la ciudad. Ya casi todos saben que el desembarco no requiere de grandes capitales, sólo el alquiler de un suntuoso local. Con la mano de la industria, las primeras compras son financiadas a largo plazo, haciendo flujo de caja con ese “pedal” financiero que le da los laboratorios al “gran jugador”. Conocemos bien esta movida de los colegas capitalinos. Que va más allá de la estructura de su propio Colegio Profesional. A veces van solos, a veces son dos. Otras ocho y se les suman colegas diariamente. Pero se mueven, van “de a pié”, y buscan una solución en los despachos de los representantes del pueblo.

Están preocupados. Porque como a nosotros nos consta también, Farmacity está anunciada como la gran noticia comercial en el ámbito de la farmacia de la provincia de Buenos Aires para el 2010. La forma de su expansión no está clara. Si será por las Sociedades Anónimas, o por las franquicias. Aunque nos aventuramos a decir – pronóstico cojonudo si los hay - que no será por la segunda chance, porque eso implicaría una reestructuración de su negocio, y la firma no da señales de ir por ese lado. Será entonces por la primera vía. Pero los colegas porteños, como nosotros, saben que será. Y se mueven para tratar de evitarlo.

Esta movida trae al recuerdo de los bonaerenses de un proyecto de reforma de nuestra ley 10.606 que regula el sector. Presentada por el senador provincial Roberto Fernández, la misma busca cambiar el artículo 3º de la normativa, para limitar el número de locales bajo el mismo dueño, sean franquicias o similares, a tres. La reforma ya obtuvo el visto bueno de la comisión de Salud, y estaría próxima a pasar a su tratamiento en el recinto. El proyecto asume vital importancia en tiempos que los rumores aseguran que, como en Capital federal, en 2010, Farmacity buscará el postergado desembarco en tierras bonaerenses, una idea que pone en alerta al sector.

La reforma de Fernández aparenta ser una medida a favor del sentido sanitario de la ley actual de farmacias, porque de alguna manera la explotación comercial de quienes entienden el medicamento como una mercancía más e ingresan al sector con esa mirada mercantil queda limitada. La farmacia no sólo vende medicamentos, sino que además entrega información, trabaja día a día sobre atención primaria para la salud. No es necesario que lo digamos otra vez. Que enumeremos los principios sanitarios de cada mostrador. Los sabemos. Pero ahora, ante este nuevo desafío, queremos preguntar si realmente esta reforma protege la ley sanitaria 10.606 que rige hoy.

Tratemos de contestarnos. Hoy en día, gremialmente, no importa donde se ejerza la profesión farmacéutica, o las ideas políticas que se promulguen, hay una unanimidad de que la ley sanitaria de farmacias 10.606 no se debe tocar. No debemos adoptar el ejemplo nefasto de Capital Federal, donde desapareció lisa y llanamente la farmacia independiente, pequeña o mediana, a manos del gran concentrador Farmacity. La reforma cambiará el artículo 3 de la ley, por lo que de aprobarse, para poder instalar una farmacia se tendrá en cuenta, además de la distancia y la cantidad de habitantes, la propiedad de la misma, es decir, que en más de tres establecimientos no podrá haber la misma marca.

Para quienes quieren un futuro franquiciado en el sector, esta reforma los limita claramente. Porque la política de estos pulpos es poder poner cada vez, más locales con su marca. No crecer día a día en este mercado es morir. Así de simple. Y estos grupos concentrados que manejan este axioma a la perfección, van a tratar de evitarlo por cualquier medio.

Un peligro de esta reforma es que deja un precedente, que abre y cierra una norma que pensamos no debe tocarse nunca. Sabemos la responsabilidad que implica decir –y defender –esto. Porque no se puede prohibir la explotación comercial de ningún tipo. Para ser claros: no estamos en desacuerdo con que alguien “se franquicie” si así lo quiere, es mas de antemano le deseamos mucha suerte; en tanto que todos somos libres y soberanos en las decisiones comerciales que tomamos, pero las limitaciones que farmacia y farmacéutico sean una unidad deben ser tajantes. Una farmacia por cada farmacéutico. Porque ambos factores son indivisibles. No podemos entender que una farmacia se llame igual en cinco lugares, porque esto es lo que desarma, desarticula, a futuro, una ley sanitaria de farmacias. Lo que a su vez termina por sepultar la noción de que en cada local hay un profesional preocupado por la salud del paciente, convirtiendo el mostrador en una posta sanitaria de atención. Incluso en el caso donde el farmacéutico no es el dueño, pero si su responsable absoluto de las cuestiones técnicas.

Abrir la ley, ligeramente, es un riesgo. Porque si bien una mirada a favor de la reforma asegura que de aprobarse nos acerca un poco más a una ley sanitaria integral, también es cierto que dejamos un precedente abierto que con el tiempo, en la reglamentación, puede traer una sorpresa. Una desgraciada sorpresa. Porque se puede interpretar que la limitación es por localidad, y entonces en Lanús, por ejemplo, donde hay ocho localidades, nos da pié a 24 farmacias de la misma marca en el partido. Acá, el espacio para la interpretación (antojadiza) puede ser fatal para el futuro del sector.

En la actualidad, ya existen varias farmacias que se llaman igual, sin una regulación específica al respecto. Pero empezar a pensar en una norma que prohíba una denominación repetida despojando a la unidad Farmacia-farmacéutico es lo que venimos humildemente a plantear en estas líneas, querido lector. Cuando una persona elige una farmacia, lo hace a partir de una muy variada combinación de factores. No sólo influye la marca. Lo que uno pretende desde el punto de vista sanitario, es que se elija por la calidad del servicio que se despliega, y por la capacidad de articulación del farmacéutico con el público. La marca debería estar subordinada a lo que la ley manda: la farmacia para el farmacéutico. Esto es innegociable. La propiedad de la farmacia debe ser del farmacéutico y emparentada a su nombre y apellido y a su matrícula profesional. Sino, se esta hablando de cualquier cosa menos de una ley que respete el manejo responsable del medicamento. Me gustaría preguntarle a usted que esta leyendo, sí la presencia del profesional en todos los locales Farmacity esta verificada, sí es un hecho.

La reforma que impulsa el diputado de Tres Arroyos, nos consta, que nace de las mejores intenciones, busca evitar que pase con la farmacia lo que pasó con los locales independientes frente a los shoppings e hipermercados. Es un buen augurio, pero guarda, precaución, que en la reglamentación, con tanto en juego, haya chances de generar un “efecto rebote” indeseable.

La unión de todo el sector farmacéutico –colegios, cámaras, gremios –hace que hoy tengamos una ley nacional acorde a un país serio, ratificando las normas regionales que van por ese sentido. Juntos lo logramos. Debemos parecernos nuevamente a nosotros mismos, estar a al altura de la hora, para alcanzar un logro común como el de la flamante ley. Estar a la altura de este desafío que se nos presenta: la invasión sin cuartel de Farmacity. Con el precedente importantísimo de escuchar a senadores defender banderas que nos son propias. Farmacias como referentes sanitarios, y no un cambalache de productos que nos alejan de nuestra propia esencia. Llamamos a toda la dirigencia a cumplir la ley por la que trabajamos, y evitemos el “gondoleo”. Y que nuestro faro, nuestra guía en el camino, sea la ley 10.606 de la Provincia de Buenos Aires, sin duda una de las mejores leyes sanitarias de farmacias de la Argentina.

Néstor Caprov