
Causa una extraña sensación escuchar hoy en casi todos los medios declaraciones, reclamos, pedidos que desde hace muchos tiempo -quizás años -venimos haciendo en este espacio. Fue necesario que una verdadera mafia dedicada a adulterar medicamentos de alta complejidad (HIV, oncológicos, hemofílicos) saliera a la luz para que los funcionarios, legisladores y autoridades sanitarias asumieran el compromiso: basta de medicamentos fuera de la farmacia. Compromiso, debemos agregar, que todavía está en lo declarativo, y que sólo podrá ser real cuando sea realidad la Ley Nacional de Medicamentos solo en Farmacias con su debido control de trazabilidad.
El sacudón del escándalo movió toda la estructura del sector, y la crisis debe servir para revisar conceptos adormecidos y retomar un camino que hace un tiempo se abandonó. Nobleza obliga, los primeros pasos dados por las autoridades, en este caso las bonaerenses, parecen dar con el camino correcto. Acaso -mantenemos el potencial-, más que nada por decepciones pasadas. Pero al fin y al cabo, las últimas decisiones sobre nombramientos son a todas luces: Irreprochables.
Como en este espacio criticamos con dureza al ministro de Salud Claudio Zin y sus desgraciadas declaraciones sobre los medicamentos adulterados (ver editorial No hay peor enemigo que nuestra realidad), la noticia sobre el nombramiento del Farmacéutico Raúl Barreto como jefe del departamento de Farmacia provincial nos entusiasma.
Vemos con mucha satisfacción que se ponga a un profesional farmacéutico al frente de la política oficial del medicamento en el territorio provincial, el más importante del país. Es por formación y experiencia, el colega adecuado para manejar la política oficial en la materia, como se brega desde el sector desde siempre. Un primer paso importante, luego de varios años de falta de decisión al respecto. Entendemos que los medicamentos fuera de las farmacias es un peligro que debe terminar, y esta parece una oportunidad de lograr ese paso que venimos reclamando.
Lo que pedimos: -tampoco es nuevo - devolver a la farmacia un lugar protagónico en el sistema de atención sanitaria, articulando con las autoridades y la sociedad en general todas las medidas preventivas para combatir, por ejemplo, epidemias actuales como la gripe A o el dengue.
TODOS LOS MEDICAMENTOS DENTRO DE LA FARMACIA, incluyendo dentro de esta red independiente toda atención a la seguridad social en la República Argentina, para aprovechar la potencialidad de tener, en todos los barrios, una unidad sanitaria atendida siempre por un profesional las 24 horas del días.
El reclamo viene de la mano de otro no menos importante. Lograr que esta dependencia de Farmacia en el Ministerio de Salud – que ahora parece es un departamento, que alguna vez fue una dirección pero que debería ser una subsecretaría como mínimo –tenga una estructura ágil y dinámica que pueda motorizar políticas activas de control y gestión sanitaria, dejando de ser lo que hoy es: una triste dependencia miserable, abarrotada de papeles, con pocos recursos y sobre todo enfocada a un trabajo de inspección que fallaba hasta aquí, una y otra vez, en el diagnóstico de dónde se debía poner el ojo a la hora de detectar la venta ilegal de medicamentos en la provincia de Buenos Aires.
Sabemos que Barreto conoce como nadie el problema. Como farmacéutico y como estudioso de las leyes, sabe a que nos referimos. Por eso, aprovechando su vasta experiencia esperamos que su gestión sea el puntapié inicial para una nueva realidad, donde se plasme una verdadera política de control del medicamento capaz de desenmascarar a las Mafias en el ámbito de la Provincia. Esperemos que el Ministro y la Flamante subsecretaria de Control Sanitario lo apoyen y se comprometan en ir a fondo en estas cuestiones.
Detrás de toda crisis hay una oportunidad. Así como ocurrió en otras similares, en esta –que pone en juego la vida de las personas –los caminos que elijamos serán fundamentales. Al menos, la designación de Barreto parece intentar corregir el rumbo equivocado que había tomado hasta aquí el Ministerio de Salud provincial. Con qué armas dispondrá; será la clave para anticipar el éxito de su gestión. Es todo un cumplido. Un gesto de parte de las autoridades, que esperemos sea el definitivo para abrir un canal de diálogo que concluya en una verdadera política pública amplia que contenga a todos los organismos de contralor y busque, en definitiva, cuidar la salud de los que consumimos medicamentos en este querido país.
Néstor Caprov