
Cuando apareció en el mercado, a mediados de la década del 70, el juego Táctica y Estrategia de la Guerra fue un verdadero furor. El ahora tradicional TEG revolucionó los juegos didácticos y de mesa, y se metió en la memoria de toda una generación. Basado en el Risk (en inglés, riesgo) norteamericano, el TEG nos obligaba a invadir países y dominar competidores, requería de paciencia, mucha paciencia, y una importante cuota de suerte. El clásico “Argentina ataca Kamchatka” fue usado para publicidades y hasta una película, e hizo de la invasión un arte.
Menos nostálgica, en estos días en Lanús y alrededores vemos como en el mercado farmacéutico un ejército intenta adueñarse de cada vez más terreno, incluso fuera de las fronteras del distrito, a fuerza de una combinación pocas veces vista de efectivo, poder de lobbie y distracción ajena. Se trata de un ejército de ocupación, sediento de mostradores farmacéuticos, que bajo el nombre de lo que nació como una organización de defensa de los derechos de los trabajadores se está, lisa y llanamente, “comiendo el mercado”.
La mancha es voraz y abarca toda la cadena de comercialización del medicamento, pero tiene especial fuerza en el final, en el punto minorista. Este “mostrador caliente” de Lanús tiene el 35 por ciento del mercado local y avanza a zonas impensadas hasta hace un tiempo. Ya invadió Valentín Alsina, donde sus garras se apoderaron de una farmacia, que en seis meses a fuerzas de descuento compulsivo la hizo facturar tres veces más, dejando un derrotero de persianas muy mal heridas a su alrededor. Pero va para más, y busca más territorios indefensos, con muchos jugadores distraídos o confundidos por su estrategia. Cuando algunos ya sabemos que su tarjeta de objetivos dice claramente “ocupar el conurbano sur”.
Por si algún distraído todavía no entra en tema, estamos hablando de la escandalosa concentración que vive hoy el mercado minorista de Lanús y alrededores. De la capacidad de un jugador de hacer descuentos de 18 por ciento en todos los medicamentos y de un 40 en productos de laboratorios característicos, merced a su terrible dominio del circuito, que le impone condiciones a las distribuidoras y droguerías al punto que las hace jugar un juego que a largo plazo no les conviene a casi nadie. Sólo a este gran mostrador.
Con la actual situación del dólar en el país, la retracción del mercado internacional y la inestabilidad en las economías dominantes, los especialistas dicen que hoy es más fácil comprar activos productivos (comercios, inmuebles) que realizar inversiones financieras. Así, muchos de los dólares que salen de la especulación se vuelcan en la compra de farmacias, que entre la presión impositiva, la caída de las ventas en muchos segmentos y la falta de crédito local están cada vez más acorraladas. La ecuación que sigue es fácil: un jugador”ataca” a otro debilitado por el desgaste de la situación, y en un par de tiradas de dados se queda con todo.
En estos momentos, lo que se necesita en el sector el un alineamiento en función de la necesidad de emparejar el mercado, que está llegando a su tope en cuanto a costos. La discusión más importante hoy es la rentabilidad, la subsistencia más básica. Si a esto le agregamos que aparecen otros jugadores de envergadura que dejan esos tamaños descuentos, comprando farmacias, la cosa se agrava
Si algo nos enseño el modelo de concentración impuesto en Chile es que cuanto menos control hay de la concentración los actores más poderosos se van expandiendo en todo el circuito, dominando toda la escena. Cabe recordar que el país trasandino tal vez posea uno de los mercados farmacéuticos más concentrados del mundo, donde 4 grandes cadenas (SyB, Ahumada, Cabo Verde y Conosur) controlan más del 80 por ciento de la venta de medicamento. Los especialistas reconocen que por esto las grandes cadenas son ya un sector económico por sí mismo, como los supermercados o las tiendas por departamentos. “Esta situación no sólo ha implicado la desaparición del tradicional negocio de barrio sino la creación de un poder de compra que ha arrinconado a los productores más débiles y a los no tan débiles” (cita del periodista chileno Paul Walder. Para más información ver “Turismo en Santiago y algunas reflexiones sobre el mercado chileno de medicamentos”, 16-05-08). ¿Suena conocido no?
El cáncer se extiende como una mancha de tinta en un papel secante. La metástasis empezó. Ahora nuestro protagonista está jugando al TEG en partidos cercanos –y no tanto –ocupando territorios sin mayores resistencias. “Que se rompa pero que no se doble”, decía el radical Leandro N. Alem, dueño de una oratoria privilegiada y un iracundo carácter, que le terminó jugando en contra. Hoy, con la situación como la hemos descripto, con los extremos de la resistencia a punto de tocarse, la cosa se hace complicada. “resistiré” decimos al tono de la canción, pero lo cierto es que estamos un tanto solos y aislados. Pero algo esta pasando que es alentador. Algo por la que bregamos desde estas editoriales, algo, en definitiva para lo que fue creada MIRADA PROFESIONAL: Los mostradores farmacéuticos están entendiendo: que los que hay que hacer es alinearse. En eso estamos. Sepa comprender en estas pocas palabras lo descomunal de la tarea.
¿A quién le conviene este panorama de concentración? ¿A la farmacia independiente? No, porque va desapareciendo una tras otra. ¿ A la droguería de elección que provee circunstancialmente a este concentrador? Menos, porque cada vez tiene clientes más debilitados y los “mostradores calientes” tienen la facilidad de cambiar de comprador y desfasar financieramente a cualquiera e incluso, que esa misma droguería dependa solamente de esa única y solo única farmacia en cuestión. ¿A la distribuidora?, No, ya que los laboratorios dueños de esas estructuras van a terminar presos, como en el mercado productor chileno, como quedan frente a los supermercados, las empresas formadoras de precios. ¿ Se beneficiarán los sindicatos de empleados de farmacia?. Para nada. Nunca fue negocio para un sindicato la disminución del número de farmacias y empleados en forma crónica y definitiva. Parecería que juntar los mostradores chicos, los mostradores grandes, todos los intereses para hacer presión en un solo punto es el único contraseguro para poder seguir existiendo. Así de chiquito y de grande a la vez. EXISTIR. Para defender las fronteras del avance de este jugador y de cualquier otro con estas características devastadoras. Tirar todos juntos los dados y frenar su ingerencia. “Objetivo común: defender las farmacias independientes”, debería decir nuestra tarjeta de objetivos de nuestro recordado juego del TEG.
Néstor Caprov