
Esta sensación se tiene en el sector farmacéutico independiente en estos días luego de que varias versiones confirmarán una idea inquietante: se estaría moviendo las piezas para que en el cortísimo plazo se logre modificar la ley 10.606, conocida como “ley de farmacias”, para abrirle paso a una liberalización feroz del sector. Para el modelo sanitarista, esta idea genera el terror que al estadounidense medio genera Osama Bin Laden, para ser radicales en la expresión. Según supo MIRADA PROFESIONAL, ya hay presiones dentro de Justicialismo para abrir la discusión por la ley, y lograr entre otras cosas sacarle al farmacéutico la propiedad exclusiva de la farmacia, y así abrir la puerta a las Sociedades Anónimas y las franquicias a gran escala.
Fuentes irreprochables confirmaron la versión, que se presenta como el peor escenario para el futuro del sector. Según las mismas, todos los “cajeros” fueron habilitados para que empresarios del mundo de la farmacia rompan la Ley Sanitaria 10.606, y se abra para las sociedades anónimas o las cadenas. Esto es, sin más, el desembarco del modelo chileno en la provincia de Buenos Aires. Estamos significando -sin vueltas- la pérdida de la propiedad de la farmacia por parte del profesional, algo que no se hizo en ningún lado y que acá parece que puede pasar.
Las versiones dan escalofríos. Según afirman, ya hay incentivos “caminando” en la Cámara de Diputados y Senadores de la Provincia, además de en las altas esferas de decisiones políticas de suelo bonaerense. Las mismas fuentes aseguran que el tratamiento será en fecha posterior a las elecciones legislativas del 28 de junio, pero antes del 10 de diciembre, cuando se produce el recambio, para así asegurarse la mayoría que ostentan.
Para entender esto, hay que hablar bien de los modelos que se juegan. Esquemáticamente, la Provincia todavía mantiene una concepción sanitarista de la Farmacia Profesional; una aproximación al modelo español, basado en la atención de la salud pública. Si se reforma como se dice la ley, se llegaría a la implantación del “antimodelo” y tal desregulación, que rige por ejemplo en Chile, que está basado en el concepto de supermercadismo anglosajón.
Ambos modelos tuvieron estos días noticias que marcan cómo se comportan. Mientras el español fue ratificado por la Unión Europea, pese a las grandes presiones de los capitales financieros, por ahora, se mantiene en vigencia la idea de que la farmacia debe ser atendida por un profesional, que a la vez debe ser su dueño. Perdieron algunas batallas, como la incorporación de otros profesionales a la Dirección Técnica de los locales, pero mantienen la pelea por el modelo, y por ahora con buenos resultados.
Ante esta posibilidad, la pregunta se cae de maduro: ¿cuál es la contrapresión gremial que se estamos haciendo? La respuesta es escalofriante, cuando no misteriosa: no lo sabemos. Cuáles son los ejes de nuestros planes de comunicación hacia nuestros vecinos y pacientes para explicar lo que está pasando, qué movimiento de prensa estamos haciendo respecto a este escenario, tampoco.
Más que nunca hay que sacar este tema a la luz del día, porque cuando se juega en la oscuridad el más poderoso se come al más débil siempre. No sabemos si la estructura de las instituciones gremiales farmacéuticas, pueden soportar las presiones que se ponen a jugar cada vez que los grandes capitales se mueven. En Mendoza, por ejemplo, los farmacéuticos tienen la flamante ley a su favor, y ni así se pueden “dormir la siesta” porque parece que nada puede detener el poder que están ejerciendo en la sombra, tratando de arreglar por izquierda lo que no se pudo conquistar por derecha: sin más subterfugios, el destino final de la llegada de Farmacity a esa provincia.
Cuando los capitales ganan un mínimo de espacio no lo abandonan, no lo dejan. Asumen ese territorio como propio. La lucha contra esta “suma de todos los miedos”, es un trabajo gremial que tenemos que hacer sin banderías políticas, sin importar que hay una elección gremial en el miedo.
El eje de todos los ataques está centrado a la concepción de la profesión farmacéutica en la provincia. A la farmacia basada en la dispensación, en la orientación a los pacientes de cómo se deben tomar las medicaciones, al empleo de la atención farmacéutica centrada en los éxitos farmacológicos de los tratamientos. Es decir a contribuir a la idea de salud basado en un modelo sanitario concreto. Basada en la distribución de locales de farmacia en el terreno, con el farmacéutico como protagonista excluyente. Con farmacias a determinada distancia, y así evitar la concentración en los grandes centros urbanos y el abandono de las periferias.
Así esta articulado. Después está, podemos polemizar por las desviaciones que el propio sistema encierra. Las cadenas que compran locales, eso es discutible y remediable. Pero sacarle la propiedad al farmacéutico es muy distinto, darle paso a la Sociedad Anónima es implantar el antimodelo chileno en la Provincia.
El ejemplo español sirve para ver cómo están dadas las cosas. En una reciente visita al país, en conversación con nuestros dirigentes farmacéuticos provinciales, Antonio López Lafuente, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, explicaba la situación en su país. Decía el profesional que han retrocedido algunos pasos, en especial por las presiones que entregaron a algunas otras tecnicaturas la posibilidad de ser Director de Farmacia, y que cada día buscan acortar el área de la profesión, con fuerte injerencia en los planes de estudio. Pero mantienen fuerte la imposibilidad de que cadenas y sociedades anónimas sean propietarias. Así lo respaldo un reciente fallo.
La pelea de todos los días es desigual, pero la fuerza gremial de la entidad madrileña mantiene la puerta cerrada. Tendremos en la provincia de Buenos Aires la suficiente fuerza para imitarlos y mantener el modelo, o deberemos esperar a que, una mañana cualquiera, la peor de nuestras pesadillas nos encuentre despidiendo a la última generación de farmacéuticos independientes bonaerenses. En el escudo nacional de la hermana República de Chile reza una frase categórica: “Por la Razón o por la Fuerza”, frase que a la distancia no admite términos medios. Pues que sirva para alumbrarnos en este momento a los que todavía queremos y creemos en nuestras Instituciones.
Néstor Caprov