
Muy a nuestro pesar, otra vez desde MIRADA PROFESIONAL sentimos que la maldición de Cassandra, quien tenía el don de ver el futuro pero la desgracia que nadie le creía. se cierne sobre el sector farmacéutico. Es que sentimos que algunas de las advertencias que hacemos en estas líneas caen en saco roto. El feroz desembarco de Farmacity en Mendoza, con la compra de 30 locales de la red Mitre/ Del Águila, es otra muestra de que hace rato no estamos pensando en cómo desarrollar los anticuerpos.
Los mismos que son necesarios para evitar, ya no el efecto Cassandra, sino más bien uno más devastador: la monopolización del mercado.
Si algo nos deja claro la nueva movida de la empresa propiedad del grupo Pegasus es que está dispuesto a patear el tablero y jugar fuerte en todo el país. La presencia de locales de la flamante compra -la primera de la historia de la cadena -en 11 departamentos mendocinos confirma que no sólo van en busca de los grandes centros urbanos. Su destino final, parece, es la expansión a gran escala. Según información de la propia empresa, el grupo piensa tener a fines de 2009 unos 260 locales abiertos en todo el territorio argentino. En la actualidad cuentan con 160, por lo cual se espera que en pocos meses vuelvan a la carga, ya no sobre el interior, sino que busquen la "última joya de la abuela" del sector: el gran Buenos Aires.
La buena noticia es que el esfuerzo de los farmacéuticos mendocinos tuvo una rápida respuesta del gobierno, que por decreto modificó la reglamentación de la ley que regula el sector. Ahora, una misma persona física o jurídica no podrá tener más de dos locales en Mendoza, y los medicamentos deberán ser vendidos en mostrador, y no en góndolas. Este es un punto intermedio saludable en la discusión y una forma de regular el mercado.
Más allá de las advertencias -hoy amenazas concretas -que se vienen haciendo, la compra en suelo mendocino cambió otra vez el panorama. Porque Farmacity en sí, su presencia a gran escala, cambia todas las reglas del juego. Y hablamos no sólo de su política "drugstore" en la dispensa de medicamentos. Nos referimos a la eliminación de la farmacia independiente del mapa sanitario, el monopolio en el sector de las droguerías, de la pauperización de las condiciones laborales de profesionales y empleados, de un cambio radical del modelo sanitario vinculado a los fármacos. Hablamos, en definitiva, de la liberalización del sector, de la apertura a una mirada mercantil a "quemarropa" de uno de los eslabones del sistema de salud nacional. Nada más, y nada menos.
No exageramos en el tono apocalíptico. Porque Farmacity no es, como sugiere el presidente de una conocida entidad farmacéutica, "una cadena más". Con la posibilidad de autoabastecerse a sí misma, Farmacity es el principio del fin de la farmacia como la entendemos hasta ahora. Es el comienzo de una nueva concepción, de una nueva etapa donde el medicamento se ofrece como una golosina.
Mientras tanto, el la provincia de Buenos Aires, la siesta parece más fuerte. La "mojada de oreja" de la apertura del local de Mar del Plata (de que otra manera se puede entender esa inauguración, en plena temporada y sin más reparos) no fue suficiente para la reacción. Tampoco parece que el caso Mendoza despierte las conciencias dormidas. Los órganos representativos deben estar en estado de deliberación, de "alerta y movilización", para usar una frase de peso en nuestra patria sindical. Si por reglamento un Colegio Profesional debe reunirse por lo menos, una vez por mes, entendemos desde estas líneas que los Colegios Provinciales y sobretodo, el bonaerense ,deberían estar sesionando en estado permanente, concentrados, dispuestos a una "lluvia de ideas" de cómo regular en este territorio las franquicias en el área de salud, y tan particular como las farmacéuticas. Hay que abandonar la platea, la cómoda expectación, la posición de observador privilegiado de "casos consumados" y asumir el compromiso. Participar e ir a fondo en esta cuestión o ver por TN la explicación coyuntural de algunos de nuestros dirigentes con un lugar común como: "nada podemos hacer" por el motivo que fuere, así de sencillo.
Ni siquiera se está debatiendo esta variante de regulación, inaugurada en Mendoza. Porque seguimos pensando que es imperioso que las franquicias no se propaguen más en la provincia de Buenos Aires. Pero antes que triunfe la posición del mercado como fin en sí mismo, una alternativa regulada como la mendocina puede servir para contener el impacto de la llegada del gigante.
Porque la pregunta que sobresale en todo esto es qué modelo de farmacia queremos, nosotros y la sociedad. En tiempos de definiciones a nivel político -con elecciones anticipadas y todo -sería bueno que en la provincia más importante del país los farmacéuticos les exigiéramos a la clase política, que asuma una posición pública a quienes pretenden representarnos. Uno por uno debería decirnos, de cara a la sociedad, qué modelo sanitario y qué tipo de farmacia están dispuestos a fomentar. Que se pronuncien públicamente y digan si para ellos -no importa el partido al que pertenezcan -es lo mismo un kiosco que una farmacia. Que lo digan sin medias tintas. Tratando de dejar de lado la tentación de apoyar, por la inminencia electoral, a quien asegura más votos.
No es una cuestión cuantitativa ni utópica. El medicamento es un factor determinante en la cadena sanitaria, y debe ser manipulado por profesionales capaces con sentido social. Si algo deja el caso Mendoza es que los proyectos de ley hechos a medias, incluso algunos sin aprobar en ambas Cámaras Legislativas son meros formalismos sin sentido. Una vez puesto un pie, el gigante no pregunta por cuestiones legales. Entra y se instala. Y caso cerrado. Más si del otro lado se encuentra una situación de somnolencia profesional generalizada.
Un gran cineasta alemán solía decir sobre su vida vertiginosa: "Ya dormiré cuando esté muerto". Y lo cumplió, cuando en Munich, un 10 de junio de 1982, lo encontraron en su cama sencillamente muerto. No queremos llegar a esa situación, y volvernos una voz tediosa con un destino inexorable. Queremos un sector activo, que acompañe y tome conciencia que si no se toman acciones rápidas, pronto se puede estar escuchando una glamorosa música, en la cubierta del Titanic.
MIRADA PROFESIONAL