jueves, 12 de marzo de 2009

Elecciones farmacéuticas bonaerense: una invitación para escuchar propuestas


En julio próximo, los farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires vamos a las urnas. Como sucede a nivel nacional, estos comicios dentro del colegio profesional no definen un cambio o no del gobierno de la Institución, pero es una gran oportunidad para marcar una tendencia de las ideas necesarias para encausar la situación del sector de la farmacia independiente y el farmacéutico bonaerense dentro de ella.



En estas elecciones se elegirán para la mesa de conducción Vicepresidente, Tesorero, tres Consejeros titulares y cuatro suplentes y todo el Tribunal de Disciplina. Para alzarse con el triunfo, una lista deberá superar el 30 por ciento del padrón como piso. Las listas, que se inscriben en esta contienda deberán cerrarse y presentarse formalmente en el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires en abril, todavía no están confirmadas, pero se estiman que se confeccionarán de un momento al otro.

Estos comicios pueden ser catalogados como “legislativos”, haciendo un paralelo a la elección de octubre en el país. El más arrollador de los triunfos de un sector no pone en juego la presidencia actual, aunque sí partiría el Consejo Directivo. El voto doble del presidente sigue teniendo una fuerte incidencia en esta situación hipotética.

Sin la urgencia de pelear por el gobierno, las elecciones sirven para empezar a introducir en el seno del máximo colegio de farmacéutico de la Argentina –por cantidad de profesionales y farmacias y por su peso en el sector –las ideas necesarias para reconstruir algunos puentes de diálogo, además de líneas concretas de acción para asumir la responsabilidad de mejorar la actual situación de la farmacia bonaerense.

Para los farmacéuticos, estas elecciones son muy importantes pero no definitorias. En primer lugar, porque estamos cansados de cómo se dan las elecciones, con integrantes de listas que se conocen a último momento, con nombres que suenan desconocidos, con la obligación de votar (quien no concurre al acto eleccionario recibe una multa), lo que fastidia a veces y hace del supremo acto democrático un verdadero peso. Una autocrítica: la primera razón de este estado general de nuestra profesión es justamente, este desconocimiento y la desidia personal de los farmacéuticos, que no nos involucramos y dejamos que las cuestiones se decidan entre cuatro paredes.

La gravedad de la crisis que vive la farmacia independiente, mucho más profunda que la vivida en 2001 porque hay algunas cuestiones que se profundizaron, es también una oportunidad de atacar los males a partir de las ideas. Las elecciones son esa oportunidad para empezar a mostrar capacidad de acción, formas nuevas de hacer las cosas necesarias para combatir los males, a esta altura endémicos, por el terreno que pierde el sector en los espacios de discusión.

Los farmacéuticos debemos reflexionar qué nos sucede en este momento. Por qué dejamos que la situación casi nos sobrepase. Sabemos que más concentración de farmacias cadeneras es sinónimo de más pauperización en las condiciones laborales, ( hoy mismo acaba de comprar Farmacity 30 farmacias de una red de boticas – FARMACIAS MITRE- de las más importantes de la provincia de Mendoza y va por más) no sólo para los farmacéuticos independientes y propietarios sino para aquellos que trabajan en relación de dependencia, sólo hay que recordar la situación que se vive en los locales de la cadena del GRUPO PEGASUS – Farmacity-, con protestas incluidas de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF), incluido los profesionales farmacéuticos.

Desde estas líneas, proponemos que quienes ganen las próximas elecciones introduzcan acciones concretas con dos ejes para ser discutidos y puestos en marcha a la brevedad. Uno, de política comercial/empresarial, donde se ponga en consideración cuestiones en materia económica que los farmacéuticos independientes necesitamos para sobrevivir en este mercado de medicamentos. El segundo, basado en lo profesional, que combata las situaciones que coartan la posibilidad de desarrollar todo el potencial de la profesión. Tener respuestas dentro de la Ley que nos regula para aquellos profesionales que se reciben y quieren empezar a ejercer sin restricciones en su propia botica y la defensa a ultranza de los farmacéuticos que no pudiendo ser propietarios luchan día a día por subsistir a esta realidad de orfandad que los deja sin defensa para con sus salarios y esas “sobre-responsabilidades” que les demanda las sociedades encomanditas.

Todas las discusiones son válidas, excepto aquellas que buscan ofender, dividirnos mucho más de lo que estamos. Sería un verdadero acto de “primitivismo”, a veces tan típico y tan de nuestras elecciones del Colegio Central de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, que las elecciones sean una nueva forma suicidio colectivo, y a partir de este comenzarán otra vez las campañas de emails anónimos, de discusiones personalistas que nada aportan (como en ese tema de Serrat, donde esos “tipos juegan a ver quién la tiene más grande”). La descalificación personal sin más, sólo demuestra la falta de proyectos de gestión sostenible para mejorar nuestra profesión.

Queremos expresar y desear la mejor de las suertes a quienes presentarán listas. El ganador, seguramente, le tocará la tarea más ingrata de recibir una serie de exigencias en un contexto desfavorable. Recibirán reclamos más allá de lo que permita hacer el contexto. El bonaerense es un colegio histórico, importante, y debe bregar por la unidad del sector. Si estamos irreconciliablemente peleados, si no hay predisposición para la unidad mínima profesional, gana el que siempre se beneficia con esto. El campeón del “chiquitaje” que con un esfuerzo mínimo se eleva ante un mar de tontos que mira. Participar, discutir y ejecutar UN PLAN, es una forma de cambiar la realidad.

MIRADA PROFESIONAL