viernes, 26 de septiembre de 2008

Ambigüedad en la publicidad de los medicamentos


En el mundo de los medicamentos, esta situación de ambigüedad publicitaria se da de muchas formas y en casi todos los sectores que lo componen. Pero hay un ejemplo claro que es necesario analizar. La Buscapina es uno de los antiespasmódicos más populares del mercado, marca insignia de los laboratorios Boehringer Ingelheim. Desde que la Norma le cambió la calificación, este medicamento calificado como "venta bajo receta" paso a ser un producto OTC, es decir, de venta libre. Pero un detalle que pasa casi desapercibido en su nueva caja de presentación encendió algunas alarmas de ojos entrenados. Cuando pertenecía a la primera categoría, en mensaje del laboratorio era claro: "Venta exclusiva en farmacias". Ahora, con su nueva categoría OTC, esa consigna simplemente desapareció.

¿Qué pasó en el medio? La primera aclaración necesaria es que según la ley, cuando un medicamento es de venta libre, esto significa que no es necesaria la prescripción médica para adquirirlo, pero para nada afirma que esa "libertad" significa que pueda ser vendido en cualquier lugar, en cualquier ámbito. Esta diferencia es fundamental para entender la problemática que desde hace tiempo se viene denunciando en este espacio. La aparición de Buscapina y toda clase de medicamentos en estaciones de servicios, kioscos, almacenes, ferias y en la calle tiene que ver con muchos factores, entre ellos, esta ambigüedad que la ley genera y que es aprovechado para esta pequeña "picardía", que sería sólo eso, si no estuviéramos hablando que contribuye a aumentar un grave problema que afronta contra la salud pública: El medicamento ilegal.

Para que quede claro, OTC o venta libre, pese a lo que muchos proponen, no es libertad absoluta. La propia ley lo prohíbe. Según una resolución de la Administración Nacional de Medicamentos y Aplicaciones tecnológicas (ANMAT) "como consecuencia de la sanción del decreto 2266/91, que alcanzó a todos los bienes y servicios que se ofrecían en el país, los medicamentos de venta libre pueden ser expendidos tanto en farmacias como fuera de éstas (supermercados, quioscos o estaciones de servicio). Sin embargo, algunas provincias como Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe no refrendaron la vigencia de la ley, por lo cual dentro del territorio de éstas sólo pueden ser expendidos en farmacias". Simple y claro.

En este pequeño cambio, que mostramos en la foto, hay una diferencia casi semántica en la "cajita", que se ve a simple vista. En una sociedad como la nuestra, con esta cultura tan proclive a romper las leyes, es una tentación demasiado grande. El famoso decreto firmado por Domingo Cavallo en los 90 liberalizó la venta de OTC, a tal punto que le abrió la puerta a oportunistas y delincuentes que nada tiene que ver con el mercado de los medicamentos, con esta forma particular de violar la ley, o aprovechar alguna grieta sutil para poder vender más en más lugares de consumo.

La cultura de lo ambiguo hacen convivir a una marca líder con un producto trucho, e incluso pone en juego la reputación de una empresa como el laboratorio Boehringer Ingelheim. No hay necesidad de que un producto como la Buscapina N, reconocido por su calidad en el tratamiento médico, abandone su hábitat natural, la farmacia. Qué tipo de publicidad es para el laboratorio que los pacientes adquieran su producto en condiciones desfavorables, donde pueden estar vencidos o deteriorados. Incluso, esa necesidad de marcar las dosis individuales para poder fraccionarlos como si fueran caramelos sin poder leer detras de cada dosis, el número de lote, partida y fecha de vencimiento. A quién creen que va a culpar la gente cuando el medicamento le haga mal a alguien, al feriante que lo vendió o al laboratorio que lo fabricó.

Las pequeñas grietas que el sistema deja son aprovechadas por el mercado informal, que hace todo lo necesario por crecer a la sombra de esta ambigüedad. Mientras la educación y las campañas de concientización no logren desactivar esta fragilidad en las normas y en la conducta criolla de la "avivada", es necesario, por lo menos en materia de medicamentos, ser más taxativos, más rígidos en los controles y así acotar el poder de daño del medicamento que vive, se desarrolla y progresa en los lugares mas impensado de la marginalidad.

MIRADA PROFESIONAL