
La huida del país de las franquicias de las farmacias mexicanas Dr. Simi demostraron que el público argentino no hizo propio esta forma de comprar medicamentos. La ausencia en la atención de convenios de obras sociales y la imposiblidad de expandir el "negocio" a la provincia de Buenos Aires, pueden ser algunos de los motivos que decidieron el fin de este nuevo intento por terminar con el modelo de farmacia argentina.
Cuando un cuerpo es infectado por una bacteria, existen dos formas de combatirlo desde los medicamentos. Una, con los antibióticos, que de manera sencilla pueden ser definidos como aquellos que tienen la propiedad de matar a las bacterias. La otra, a través de un bacteriostático, que tiene la propiedad de inhibir la multiplicación bacteriana. La diferencia parece simple, pero puede ser muy profunda si tomamos en cuenta que muchas veces la bacteria resiste al agente de afuera. La segunda asegura, siempre en este esquema simple que trazamos, un mayor combate de este agente extraño. Algo de esto tiene el análisis de la noticia más trascendente en materia farmacéutica de los últimos tiempos: la salida definitiva del país de la cadena mexicana de farmacias Dr. Simi. La noticia apenas estuvo presente en algunas páginas, la mayoría dedicadas a la información económica (un detalle que no debe pasar desapercibido, los medios trataron esta noticia como una "del mundo empresarial y de los negocios" ajeno al de la salud, todo un dato) pero toma una trascendente importancia si la analizamos desde el punto de vista del futuro que nos deja esta casi huida.
El sistema de salud, representado en cuanto a medicamentos, en el modelo de farmacia independiente actuó como bacteriostático y no permitió que los locales de los Dres. Simi y Ahorro se reprodujeran, y de las 200 bocas de expendio que tenía previsto abrir en 2005 terminó en este cierre definitivo, cuando las persianas de las dos últimas farmacias de Once y Plaza Constitución se bajaron definitivamente. "La Argentina es un país hermoso para pasear, pero no para hacer negocios. Hay muchas regulaciones que frenaron nuestro crecimiento y por esa razón decidimos concentrar todos los esfuerzos en el mercado chileno, donde nos está yendo muy bien. Veníamos perdiendo bastante plata y con el cierre de las farmacias quisimos dejar de perder", explicó Vicente Monroy, director de la casa matriz del grupo. Detrás de esas palabras se esconden varias de las principales razones por las que esta cadena no logró intensificar su política en el manejo de medicamentos, que entre otras características tiene un fuerte desinterés en la seguridad social que implica el manejo de medicamentos y derivados.
La salida de Dr. Simi, que le valió a su dueño Víctor González Torres pérdidas de unos 4 millones de pesos, cierra un capítulo donde se puso en juego parte de las eventuales formas que tendrá la salud en el país. El sistema de franquicias masivas demostró en su corta vida el desprecio hacia el manejo de los medicamentos como un bien social. Cabe destacar el ejemplo "Farmacity"; en este caso, se estima que en esos negocios el 52 por ciento de las ventas están dadas por los productos de cosméticas y perfumería, es decir, que más de la mitad de los esfuerzos, el espacios y el tiempo que se dispone en cada local están dados para generar recursos a través de los productos que nada tienen que ver con los medicamentos.
Para muchos especialistas, el fracaso de las cadenas mexicanas se dio por muchos factores. Uno de ellos fue las diferencias entre el público argentino y el azteca. Mientras en nuestro país en el imaginario de la gente, la farmacia esta orientada al modelo europeo, más aséptico, higiénico, extensión natural del sistema de salud comunal, en el país azteca las formas de comercialización son más informales, reina el mercado "de abarrotes" y los locales tienen, en definitivo, de todo. Y este de todo incluye especias y verduras, ropa y hasta artículos de cotillón. Todo esto dentro de las farmacias. Las dos formas de entender a la profesión farmacéutica oficinal fueron una barrera para que los mexicanos y su modelo de franquicias prosperaran.
La batalla entre Dr. Simi y su competidora Dr. Ahorro, que tienen en México casi 5000 locales con una facturación de 400 millones de dólares cada uno estimada, terminó por desmoronar el modelo de farmacia como extensión del sistema de Atención Primaria de la Salud. Por lo menos en sus zonas de influencia. Esta forma de asumir la venta de medicamentos tiene correlato en las formas de consumo de la población, que termina aceptando como natural la situación.
Pero esta buena noticia es la primera de una batalla que se está dando. Si el sistema mexicano no funcionó entre los argentinos, el modelo que encarna Farmacity, vinculado al estilo de Estados Unidos y que tan arraigada que está en Chile, es harina de otro costal. Esta es la nueva batalla que debe asumir el sistema. Y es un poco más compleja. Porque estas nuevas cadenas apuntan a un target de consumidor joven, moderno y sofisticado, que busca maximizar el tiempo más allá de la atención. Este tipo de cadenas están "supermercadizando" las farmacias, con estrategias propias de las grandes formas de ventas minoristas. Así, cada vez hay más espacios en los locales destinados a los productos de cosmética, limpieza y perfumería, que ocupan los principales lugares de exhibición, dejando en un lugar secundario al medicamento.
Esta estrategia apunta en general a explotar esta idea de apuro y alto consumo que este nuevo target asume a la hora de comprar. Estas nuevas generaciones vienen con tiempos abrumadores sobre sus espaldas, y encuentran en estos locales mayor consumo en menor tiempo. La forma es simple, y utiliza el "gondoleo" como gancho, con ofertas tentadoras y un menos stock en materia de medicamentos. Además, estos nuevos consumidores utilizan Internet para informarse, y luego acuden a la publicidad como forma de tomar la decisión final.
La pregunta ante este nuevo desafío es saber si el mercado nacional aceptará esta nueva forma de expender medicamentos, y cómo reaccionarán las instituciones de la salud ante esta manera de captar un negocio que hace rato es una tentación para los oportunistas de turno.
La reacción natural debería ser apoyarse en la atención farmacéutica y los servicios que dan a estos locales un profesional del otro lado del mostrador. Darle la envergadura que merece la información sobre medicamentos y el espacio físico que va a necesitar la farmacia del futuro en cuanto a cuestiones relacionadas con el asesoramiento personalizado por parte de profesionales farmacéuticos. El medicamento en el centro de la planificación de una farmacia y ésta, articulándose con la salud pública, estatal -atención primaria- o privada.
Los mexicanos salieron del país pero dejaron varias conclusiones abiertas. Primero, que si bien se están transformando las formas de consumo en materia de medicamentos, los argentinos están todavía lejos de aceptar las formas extremas de consumo como sucede en países como Chile. Además, todavía quedan las viejas boticas como formas ideales de atención, en especial en el interior del país. Una imagen y una forma de entender la farmacia que esta en peligro.
MIRADA PROFESIONAL