sábado, 18 de junio de 2011

Movimiento farmacéutico : LOS 4 DE COPAS


Movimiento que quiere la unidad de todos los colegas y proponer cambios para la práctica de nuestra profesión. Adhierasé al email info@miradaprofesional.com

Próximamente compartiremos nuestro primer documento fundacional.

LOS ESPERAMOS.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Medicamentos “truchos”: un monstruo de tres cabezas




Una nueva banda de traficantes de medicamentos cayó esta semana. Una productora de asesinatos seriales que mata en silencio. Pero es también insoslayable el “gran el silencio de nuestra profesión”, la inacción de los funcionarios de la Superintendencia de Servicios de salud -SSS- y la falta de conciencia de los usuarios de medicamentos de las obras sociales. Estas son algunas reflexiones sobre el mundo real y el mundo virtual que vemos cada día.


Con la estridencia del caso, otra vez el mundo de los medicamentos saltó en los diarios y noticieros de las secciones de salud a las de policiales. La caída de otra mega banda que adulteraba y traficaba fármacos de alta complejidad (HIV, antihemofílicos, oncológicos y otros) ocupó un buen espacio de la agenda mediática.

No es para menos: 46 allanamientos, 14 detenciones, secuestro de miles de troqueles y envases “truchos”, toda una logística al servicio de este comercio mortal que pone en riesgo la vida de millones de argentinos. El monstruo silencioso, que mata más que varias enfermedades, volvió a mostrar su cara. Sus caras. Porque como vienen sucediendo, la noticia estuvo acompañada de tres ejes para discutir, tres facetas de una misma problemática: la falta de controles; la liviandad informativa y -tal vez la peor -el silencio de nuestra profesión, nuestro silencio gremial.

Cada vez que aparece una de estas noticias, que implica a sindicalistas, empresarios y hasta farmacéuticos inescrupulosos, se produce una especie de movimiento espasmódico. Hay alarma, preocupación, se habla de un sistema que no funciona, de corrupción, de negocios millonarios, de intoxicaciones, de muerte, etc. Se habla un par de días, hasta que otro nuevo desastre, otra nueva tragedia, ocupa su lugar.

No vamos a discutir las reglas mediáticas, no es nuestro tema Nos queda grande el sayo. Pero cuando “las luces de las cámaras se apagan”, estos sistemas de muerte que tanto asustan vuelven a funcionar. Es más, cuando la noticia se diluye, florecen al amparo de la falta de decisión de combatirlos. No se logra que, por ejemplo, la atención de las obras sociales vuelva a la farmacia. No se regulariza el sistema, y se entra en una doble realidad, una virtual y otra real.

Entonces, mientras que los medios denuncian estos negociados millonarios, en la práctica se siguen realizando sin que nadie asuma la responsabilidad de encauzar toda las obras sociales dentro de único lugar que ofrece seguridad a la vida de los consumidores: La Farmacia Comunitaria Profesional. La farmacia que todos tienen de confianza. Cerca de su casa. A la luz del día. Cuando esto no pasa, cuando esto es no tenido en cuenta por el funcionario de turno de la Superintendencia de Servicios de Salud y nuestros representantes farmacéuticos colegiados, lo soslayan; se hace más grande este circuito de atención de las obras sociales por fuera de las farmacias. Este mercado negro incontrolable.

Mucho hay de culpa en las instituciones del Estado por no logran resolver esto. La Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) es la que custodia los convenios de las obras sociales sindicales, y los que aseguran que se cumpla el Plan Médico Obligatorio y la dispensa correcta de medicamentos.

Nos consta que hubo normas que obligan a estas obras sociales a universalizar la prestación de los remedios, en toda la red de farmacias a lo largo y a lo ancho del país. Su no aplicación fue motivo de queja desde algunos colegios de farmacéuticos. Eso también nos consta. Pero, vale la aclaratoria personal, que se realizaron acciones (expedientes) de forma casi timorata. Testimonial. Se presentó una “queja” formal, que derivó en un número de trámite que hoy -previa circulación por todas las dependencias y subdependencias habidas y por haber- duerme el sueño de los justos, en algún escritorio de algún funcionario de dicha Superintendencia de salud.

Como correlato de esta negligencia oficial, nos encontramos con otra faceta de este monstruo que sigue matando. Y tiene que ver con un silencio ofensivo que hay de nuestra dirigencia gremial farmacéutica ante esta problemática. Muy pocas voces asumen la defensa de la farmacia como garante del medicamento seguro cuando estas noticias se conocen. Apenas somos parte del concierto de opiniones mediáticas, y muy pocas veces logramos hacer escuchar nuestra reivindicación sobre la necesidad de devolver todos los medicamentos al ámbito con más controles: a la farmacia comunitaria. La dirigencia profesional se limita a protestar formalmente, “para la tribuna”; abrir ese expediente que sabe no verá la luz, esperando que de forma casi mágica se de respuesta al reclamo. Pero eso no pasa.

En el país real, la burocracia se encarga de que cada día estemos un poquito más lejos de los medicamentos sólo en farmacias, lo que consolida esta turbia relación entre los empresarios y sindicatos.
Ampliar foto
Se consolidan y se hacen más fuertes.

Entre la complicidad oficial y el silencio gremial, una nueva cara del monstruo revela su lado maldito. Porque la espectacularidad mediática, que en otros casos sirve para tomar medidas inmediatas -después discutiremos su efectividad -en el caso de los medicamentos es casi nula. Porque si una terrible salidera bancaria hizo trabajar a diputados de todos los partidos, a funcionarios y dirigentes, y en menos de 15 días se creó un paquete de medidas contra este tipo de delitos, por qué cada vez que aparece una de estas bandas de traficantes de medicamentos, no hay un solo legislador que se preocupe. Por qué si el mercado negro de medicamentos mata mucho más que las salideras a nadie conmueve su presencia, como para lanzar una serie de medidas.

No se trata de ponderar cuál delito es peor. Hoy en día la seguridad es un tema sensible a la sociedad y moviliza a las autoridades, se tomen medidas, se prometen “nunca más”. Algo que no sucede con el mercado negro de los medicamentos, que de forma menos visible y más lenta, mata mucho más que esos delitos que ocupan a funcionarios y periodistas. En definitiva, hay una enorme celeridad para cuidar a clientes de bancos, pero nula actividad para proteger a la gente -que son también esos clientes de bancos -del peligro de los medicamentos falsificados.

Tres cabezas de un monstruo que asusta, porque parece que puede matar impunemente en un país demasiado acostumbrado a la tragedia. Cabezas que no pueden ser cortadas a la vez. Una, debe ser extirpada por los funcionarios de salud, que tienen en sus manos parar la burocracia y hacer cumplir las normas. Otra, que debe terminar con el silencio cómplice desde la profesión farmacéutica, en especial en la estructura dirigencial, que debe usar como arma la aplicación de la resolución 468 de la SSS. La última, tomar conciencia de que las muertes por más que no se vean están, y que se debe trabajar todos los días más allá de la agenda mediática. No salir a destrozar este monstruo de tres cabezas, en momentos donde queda tan a la vista este irremediable circuito de muerte.

No perdamos cada oportunidad histórica de poner blanco sobre negro. No esperemos, en definitiva, una nueva tragedia para tomar conciencia de que este monstruo vive de estos fármacos y que se alimenta de nuestra indiferencia.


Néstor Caprov

domingo, 19 de septiembre de 2010

A veces, en algún lugar, nuestra profesión es bella


La noticia, que llega desde Barcelona, es una inyección de optimismo para sacar a la profesión farmacéutica argentina de su letargo, la posibilidad de que el estado Catalán asuma el pago de algunos servicios sanitarios se concretó esta semana en España. Un paso a imitar para escaparle al jaque perpetuo en que vivimos los farmacéuticos de la Argentina.

Si algo tiene de conmovedor la multipremiada “La vida es bella”, película dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, es esa risa optimista que Guido, ese italiano empujado a un campo de concentración con su padre y su hijo, que ante las peores circunstancias logra tener una mirada optimista. Una llama de esperanza en medio de la peor tragedia de la humanidad. Esa mirada que muchas veces perdemos, agobiados por las constantes presiones diarias. No es cuestión de hacer un discurso “esperancista”, del tipo de “nunca está más oscuro que justo antes de amanecer”. Es solamente ver, que incluso, cuando todo parece perdido o intentado en el marco de nuestra profesión; siempre hay algo por hacer. Por ir a más.

La profesión farmacéutica vive un momento complicado, en la Argentina y en el mundo. El modelo sanitarista de la farmacia privada independiente, que defendemos y revindicamos, está acorralada. La farmacia anglosajona avanza en todas las altitudes, de la mano de los grandes capitales que alborotados por la crisis financiera internacional buscan nichos donde poner a salvo su rentabilidad. En Europa y América las noticias son amenazas para esta forma de ver y ejercer esta profesión, y el horizonte se ensombrece cada vez más.

Pero no todo está perdido. Para nada. A veces, la realidad nos da un respiro, y al estilo de Guido y su juego en “La vida es bella”, sonreímos. Hace unos días, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, uno de los principales de España, firmó con la Departament de Salut (secretaría de Salud de Cataluña) un acuerdo para que las farmacias catalanas presten servicios “por la vía remunerada”. La idea es que algunas prestaciones sean asumidas por el Estado como “servicios sanitarios adicionales” y por lo tanto solventados por el mismo estado. De esta manera, se intenta dar oxígeno a la castigada rentabilidad de la farmacia española, acorralada por el plan de recorte del gasto farmacéutico lanzado hace unos meses por el gobierno español.

En medio de la noche del “ajuste”, la luz de esperanza de esta noticia ilumina al sector. Según explican en Barcelona, se incluirá en los servicios remunerados “todas aquellas actividades de prevención de la enfermedad, intervenciones para la mejora de la adherencia terapéutica, seguimiento farmacoterapéutico e intervenciones de cooperación con la Farmacia Hospitalaria” (El Global, 10 de Septiembre de 2010). Para esto, las partes (Colegio profesional y gobierno) formarán la denominada Comisión Mixta de Seguimiento, que tendrá la tarea de poner en marcha la idea, que se espera esté funcionando en breve.

La idea es una bocanada de aire fresco en la profesión, una idea que desde MIRADA PROFESIONAL no podemos hacer más que saludar. Según trascendió, para lograr esta cobertura, deberán someterse previamente a un proceso de acreditación. “Queremos que todas nuestras farmacias pueda ser partícipes de este histórico acuerdo, por lo que desde los colegios potenciaremos la formación necesaria para la consecución de la necesaria acreditación”, indicó un comunicado firmado por el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

Para ser claros, el hecho es celebrado en España como “histórico”, y puede marcar un antes y un después en el ejercicio de la farmacología. “La cartera de servicios remunerada ha dejado de ser un concepto hipotético, un viejo sueño de las oficinas de farmacia, para convertirse en realidad. Al menos en la comunidad autónoma de Cataluña, región que no es la primera vez que lidera un cambio en la profesión. A este respecto, cabe destacar que las farmacias catalanas tendrán el honor de haber traspasado por primera vez esta línea entre sueño y realidad”, asegura un editorial del portal especializado Correo Farmacéutico.

Entendemos que este tipo de noticias, de casi nula divulgación en el país, son la muestra de que una mejor profesión es posible. Además, demuestra la forma de actuar en tiempos de crisis. Así lo hicieron los catalanes. Se enfrentaron al peor escenario, con achique brutal de márgenes de ganancias y un recorte que se estima cerrará la puerta de miles de farmacias. Con perseverancia e imaginación, lograron un paso fundamental para mantener a sus mostradores en el sistema sanitario, y a la vez lograron el compromiso del gobierno de sostenerlo gracias a una política integral.

Muchas veces, cuando los problemas abruman, no es necesario realizar un gran cambio inmediato, revolucionario, para salir de la crisis. A veces es necesario un pequeño paso, un leve movimiento que muestre que no se está paralizado, anestesiado en una virtual parálisis imaginativa sobre el devenir de nuestra profesión; un abandono repentino del grado de inmovilidad en el que hemos caído con la promoción simple y zonza de “ nuestra profesión esta mejor que nunca”; un paso hacia delante para devolverle al cuerpo la idea de que caminar es posible. Un paso que nos aleje del borde de barranca donde hemos construido nuestra práctica profesional.

“Queremos un papel más relevante como profesionales sanitarios, seguro que podemos aportar más en lo relacionado al menejo de los medicamentos, promoción de la salud, salud pública”, señala el titular de los farmacéuticos de Barcelona, Jordi de Dalmases (La Vanguardia, 16 de septiembre de 2010). Ese debería ser nuestro horizonte, nuestro norte. Sacar a la farmacia del jaque perpetuo y posicionarla como parte de la salud de los argentinos. Es difícil, lo sabemos, pero si damos un primer paso podemos avanzar. Porque confiamos en nuestra fuerza. Porque hay muchos colegas que piensan así, y que seguro están dispuesto a trabajar por esto.


El ejemplo que rescatamos hoy, un simple respiro de aire fresco que plantea y lleva a cabo la dirigencia farmacéutica del Colegio de farmacéuticos de Barcelona es bastante aleccionador. No debemos dejarnos convencer por los que predican que todo esta como esta mandado, que esta todo bien, que no se puede hacer mucho más de los que ya se hizo. Debemos resistir ese falso canto de sirenas que nos invita a dejarnos de joder. A no interrumpirles la siesta pesada que duermen. Deberíamos empezar por no escucharlos más. Y como dice un escritor y analista político de la actualidad que lee la gente que escribe en Mirada Profesional; el mismo de “flores robadas en los jardines de Quilmes” sobre algún político conocido y vale para cualquier caso en nuestro gremio: Hay alguno al que se le interrumpió la cadena de frío y se le pudrió para siempre la credibilidad.

Néstor Caprov

viernes, 10 de septiembre de 2010

Los elefantes, la dirigencia y la nueva convocatoria farmacéutica a debatir sobre la profesión.


La convocatoria a debatir el presente y futuro de nuestra profesión el 25 de setiembre a las 14.30 Hs. en Hipolito de Yrigoyen 1940 Capital Federal y que naciera en los espacios de comunicación informales de la Internet como facebook, msn, myspace y otras redes sociales, esta siendo tomado con una muy buena expectativa por los farmacéuticos de base y con cierta perplejlidad en otros estamentos. Las preguntas que surgen frente al encuentro son variadas y alguna dirigencia farmacéutica descuenta que sea ésta, una reunión de “cumpleaños”. Van aquí algunas reflexiones vagas para contextualizar lo que esta sucediendo.


Hay una interesante fábula hindú que cambió un tanto la idea occidental de la verdad única. La misma, relata la idea de seis hindúes sabios, inclinados al estudio, que quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: “Ya veo, es como una pared”. El segundo, palpando el colmillo, gritó: “Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza”. El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: “¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente”. El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: “Está claro, el elefante, es como un árbol”. El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: “Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico”. El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: “El elefante es muy parecido a una soga”. Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos con diagnósticos imprecisos de qué era en verdad un elefante. Este relativismo cambió parte de la tradición del pensamiento, y hoy puede rastrearse en la forma en que se desarrollan las calidades de representación política en general y en particular a la dirigencia farmacéutica.

En este país, no es cuento en materia de organización colectiva lo que sucedió en la década del ‘70, con una dictadura sangrienta, y los 10 años de neoliberalismo menemista. La primera destruyendo los gérmenes de rebeldía de una generación que creía en las ideas como transformadoras de la realidad. Así lo testimonian los días del Mayo Francés, por ejemplo, donde se entendía que una idea era, en definitiva, el motor de cambio. Esa generación que no está, que fue exterminada por la criminal dictadura, es la que debería hoy estar ocupando los roles principales del manejo del Estado o las estructuras políticas. Una generación que la fuerza de la reacción hizo desaparecer.

Esta es una visión muy personal, permítame, una reflexión del que firma casi de café a la que se puede o no estar de acuerdo. Una idea de que una generación que no está (los cómo o los por qué exceden las modestas intenciones de estas líneas), que produjo los grandes movimientos sociales y obreros que sintetizaron la idea y la acción en un solo espacio. Del “cordobazo” para acá, hay muchos ejemplos de esto. La marca registrada de esta generación. Pero la dictadura militar cambió el paradigma respecto a las ideas y su poder organizador. Antes de Videla y compañía, las ideas eran aglutinadores de personas, que se juntaban alrededor de ellas para llevarlas a la práctica. Pero el régimen genocida inyectó en la sociedad una dosis mortal de miedo. Así, hizo desaparecer -no sólo físicamente -esa generación que llevó hasta las últimas consecuencias la solidaridad de las ideas. Y creó un nuevo paradigma, basado en el miedo, en una mirada “hacia el propio ombligo” que hizo del pensamiento o la reflexión una cosa “mal vista”, y de quien la realiza una persona peligrosa. Esta es una mirada personal antojadiza, fácil de refutar sin mucho esfuerzo si usted quiere querido lector.

Pasaron los años y llegaron los ‘90, y otra vez un cambio de paradigma violento renovó la sociedad. La banalización de la política y la entronización del consumo como máxima actividad social, más la llegada de las nuevas tecnologías, armaron un nuevo paradigma basado en el “sálvese quien pueda”, que ya no sólo ignora la suerte del otro sino que intenta torcerla negativamente, para sacar esa mínima ventaja que nos permita sacar la cabeza del rebaño. Esos 10 años de menemismo, de medios masivos que adormecieron el pensamiento crítico, el acceso a una licuadora por encima de la destrucción del sistema productivo nacional o la condena a la exclusión de millones de personas. Como sociedad, fuimos condenados al consumo zonzo, donde la mirada al otro dejó de existir.

Estos dos hechos culturales -la dictadura y la década del 90 -nos dejaron sin capacidad de ver los problemas con una mirada colectiva. Y condenaron al pensamiento crítico a los márgenes de la sociedad. Además, nos heredó una clase dirigente que al estimo de los ciegos de la fábula tiene una vista parcial de la realidad, que entiende a la representación política o gremial una forma de ascenso (social y económico), una forma de realización individual a través del acomodo.

Este análisis vale para cualquier actividad que uno tenga, sobre todo en la práctica de una profesión liberal como la farmacéutica (liberal no en lo político sino en cuanto a la práctica de la profesión). Cuando uno habla de que la dirigencia intermedia en las estructuras gremiales de farmacias deberían tener grandes procesos de formación, porque evidentemente 20 años de grandes dosis de ese paradigma heredado de la dictadura y los 90 hizo que no podamos discutir con el otro, sintetizando posturas en común. Esto no le pasa sólo al gremio farmacéutico, hoy la representación política está en crisis, sino basta ver la realidad de los partidos políticos, que se estructuran sobre la imagen de un dirigente antes que sobre ideas o programas de acción.

Entonces, uno que bucea diariamente en la información de la profesión farmacéutica, que busca saber qué pasa con la Industria, cómo se manejan las grande cadenas, que analiza los problemas, y además se junta con colegas para intercambiar ideas, lo que uno ve es algo similar a esa fábula hindú, con una dirigencia que está tocando una parte del elefante sin tener una visión general del problema, que exige tener hoy un puesto de dirigencia y representación.

Y lo que es peor, nos peleamos por la mejor definición de este elefante, pese a que es parcial y muy particular.

“Se van a juntar a festejar un cumpleaños”. “Esto es un nuevo movimiento político dentro de las estructuras establecidas”. Son dos de la preguntas (malintencionadas) que giran en torno de la convocatoria de farmacéuticos lanzada para el 25 de septiembre en el hotel Presidente Perón. Estas chicanas, la primera descalificando y la segunda sospechando que esto es una movida para beneficiar a un dirigente determinado, son producto de estos 20 años de falta de trabajo de la dirigencia -de la cual uno es parte, dan paso a la crítica como un verdadera autocrítica -de la discusión basada en los nombres y no en las ideas. Que no están, o peor, están desvirtuadas.

Esta convocatoria que nace de esos gérmenes que recorren el sistema y son parte de las contradicciones del propio sistema (una mirada cínica diría que las propias contradicciones del sistema son los que terminan por destruirlo), que circulan en esos medios alternativos de internet, para preguntarnos si no es la hora de juntarnos sin distinción de banderías políticas, sin distinción de territorios, y empezar a discutir qué nos pasa como farmacéuticos, ya sean propietarios o empleados. Discutir estos problemas que amenazan con llevarse de un solo golpe a la profesión.

Lamentablemente, vemos que es más noble una convocatoria a rediscutir toda la profesión, sintetizando todas las posturas con participación y coraje, que las reuniones con la dirigencias solamente, discutiendo lo mismo sin más futuro que el “siga siga” que nos proponen a menudo. Esta convocatoria que girará en torno a un hecho central: el salario farmacéutico y la rentabilidad de la farmacia privada. En el marco de la pluralidad que buscamos, intentaremos entre todos discutir cómo mejorar los ingresos de todos los profesionales, y de esta manera asegurar la dignidad de quienes nos comprometemos día a día con esta profesión, tan vinculada a la salud de las personas.

Somos hijos de la carencia generacional que dejó la dictadura. Somos hijos del pensamiento anestesiado de la década neoliberal. Somos fruto de ese miedo de pensar, de esa mirada individualista que nos separó del otro. Y la dirigencia también. Por eso la importancia de esta convocaría, respuesta nacida en los márgenes que busca comunicarse sin filtros de esta realidad adormecida con dosis altas de lexotanil. Una convocatoria que corona una serie de muy buenas intenciones, que dependerá de la capacidad y la inteligencia que tengamos para ir a ellas sin miedos, para decir nuestra verdad sin temor a equivocarse -porque el que escrituró la verdad a su favor es un chanta -de crear una discusión sin camiseta partidaria, sin la desacreditación asegurada de fábrica y sin argumentos. De lograrse, será una victoria en sí, y una exigencia de profundizar esta comunicación y de ir por esas banderas reivindicativas que hoy están guardadas debajo de la cama. Vaya el 25/9 a las 14.30 Hs. a Hipolito de Yrigoyen 1940 Capital Federal; colega, desprejuiciado y con ganas de respetar a todo el mundo y a usted mismo.


Néstor Caprov

viernes, 27 de agosto de 2010

Locatel, el nuevo jugador del mercado que pone cerca del jaque mate a la farmacia privada e independiente




El ajedrez suele ser un deporte de caballeros. “El deporte de los reyes”, aseguran. Aunque muchas veces las partidas sean verdaderas “batallas sin cuartel”. El título mundial de 1972, entre el norteamericano Robert Fischer y el soviético Boris Spassky, es un buen ejemplo de esto, un partido que enfrentó a las dos potencias mundiales de esos días. En esas partidas lo amable escaseó. Si la llegada de la cadena Locatel fuera parte de una partida de ajedrez entre los principales jugadores del mundo farmacéutico, esta sería tan agresiva como esa, y cada movimiento podría cambiar la historia del sector. Si fuera una partida de ajedrez, la nueva franquicia estaría tomando la iniciativa, y la farmacia independiente estaría defendiendo sus piezas. Porque un inmortal jaque mate , hipotéticamente, se acerca.

a información que pudo recoger MIRADA PROFESIONAL asegura que la cadenera venezolana no viene sola, en realidad son la cara visible de un grupo inversor que viene a plantarse con 1500 farmacias en los lugares más “calientes” del país, es decir, las zonas de mayor facturación, para competirle de forma directo a Farmacity y a cualquiera. La idea es “franquiciar” un negocio millonario , tanto en Capital Federal como en provincia de Buenos Aires y el interior del país. Vienen a jugar fuerte.

Pero quién o qué es Locatel. La firma es un fideicomiso generado en el exterior, con un fondo de inversión detrás como pilar: Mark Ventures. Detrás de esta firma, si uno ve su directorio y composición societaria, está nada menos que un prestigioso y famoso laboratorio nacional de primera línea. Esta información, para los menos desprevenidos, confirma las sospechas que fuimos teniendo desde hace tiempo. Incluso ya están cerrando (mientras usted lee estas líneas) las negociaciones con las farmacias a las que le interesa sumar a su sistema de franquicia. Todo muy aceitado. Como una buena partida de ajedrez.

Así, vemos como el patrocinador de esta nueva amenaza para la farmacia es un viejo conocido del sector, que desde hace rato impone reglas que favorecen la concentración del mercado. Como ejemplo de esto es el importante porcentaje de venta directa que se hace a las farmacias concentradoras, una medida que perjudica a las droguerías tradicionales. En este sector la preocupación por esta noticia es grande: saben que tienen ya hoy un 20 por ciento de los medicamentos por fuera del canal droguería-farmacia, elegidos discrecionalmente por los laboratorios para mejorar su rentabilidad (para no hablar de los que directamente no se ofrecen en las farmacias, y salen de los laboratorios a las obras sociales o a droguerías "fantasmas" armadas para tal fin).

Ese modelo profundizará la concentración, que ahora con la chapa de Locatel buscará concentrar las 1500 farmacias más facturadotas de la Argentina. Cuando uno ve la fotografía del escenario del sector, una cadenera puede llegar a 1500 (lo damos por hecho porque está chequeado que las negociaciones empezaron, y están avanzadas), a las que se le suman la cadenas ya establecidas y las dedicadas a los mal llamados medicamentos genéricos, lo que queda es un cada vez más restringido mercado para el sector privado independiente.

Este tipo de farmacias -sobre todo las llamadas Economed -son un (mal) ejemplo de lo que sucede hoy con las distorsiones del mercado farmacéutico. Aquí, lo que se hace es plantearle al farmacéutico que quiere tener una farmacia un local con el stock ya instalado, y el profesional le entrega un porcentaje medido en medicamentos de la facturación diaria a la franquicia. Este modelo está proliferando en zonas periféricas, ya que compiten por un segmento B del mundo de los remedios. Un paso más en la pauperización de la profesión, que da lugar al “farmacéutico repositor” necesario para que la farmacia esté habilitada pero sin mayores atributos que la firma autorizada.

Lo que estamos narrando es una película tan actual como verídica, que sucede aquí y ahora. El nuevo desembarco traerá, además, no capitales novedosos que llegan al sector atraídos por la posibilidad de hacer negocios, sino un laboratorio de primerísima marca nacional. Que correrá con una ventaja adicional: no sólo tendrá en su oferta la familia de medicamentos que produce, sino que podrá cambiar las reglas de compra habitual de la farmacia argentina, a través de una posición de privilegio en el mercado.

Esto se dará en muchos frentes. Por ejemplo, cuando uno concentra la oferta y realiza compras a escala, tiene ventajas comparativas para discutir con las obras sociales las bonificaciones, o para establecer un precio costo de sus productos diferenciado para sus cadenas. Estos mostradores podrán pagar más bonificaciones porque manejar la diferencia a través de los costos de producción, empujando al resto de las farmacia a achicar sus márgenes o renunciar a atender determinadas prepagas y obras sociales, que terminarán en los mostradores concentrados. Por algo similar, el gobierno nacional impulsó la denominada Ley de Medios, buscando que el productos de contenidos (los canales de TV) no sea además dueños de los canales de distribución (los servicios de cable). Eso se llama, sin más, monopolio.

Estamos frente a un escenario viciado de nulidad. A esos colegas que aseguran que nuestro problema principal es que hay una ley que no deja expandir en número de farmacias a los nuevos profesionales, les preguntamos qué posibilidad económica puede tener ese nuevo farmacéutico si el mercado se reduce a dos o tres cadenas en cuestión. Si uno no piensa una estrategia inmediata, que detenga la destrucción de la farmacia privada independiente, la fuente de trabajo en la farmacia va a disminuir, y con ella la mano de obra profesional. Después discutiremos cuántos profesionales necesita una franquicia, si más o menos que las farmacia independientes, y cuál será su nivel de pago, teniendo en cuenta que pasaremos de tener una profesión “sobre demandada” a “sobre ofertada”, es decir, con menos demanda de puestos y más trabajadores disponibles.
Ampliar foto


La onda expansiva de este movimiento en el mercado farmacéutico comenzará en las grandes ciudades pero se extenderá, y va a llegar a todos los pueblos. El armagedón (disculpen en tremendismo del término) está acá, a la vuelta de la esquina. La pregunta es dónde está nuestra dirigencia, nuestras estructuras gremiales que hemos construido con esfuerzo y paciencia. Porque uno escucha por ahí que la farmacia argentina goza de muy buena salud, sólida en su base, y que esto que advertimos algunos es parte de algo que siempre existió. Que se está bien, aunque haya hechos -no percepciones, hechos concretos -que ameriten la preocupación. “Siempre hay alarmistas que llaman a los botes” dicen sonrientes. Pero la realidad nos miente. Y hoy nos enfrentamos no a una cadenera como Farmacity, que es capaz de generar un desequilibrio comercial importante en cada territorio donde se instala. Hoy hablamos de una cadenera con un poder de fuego varias veces superior, apoyado en la logística y distribución de uno de los principales laboratorios del mundo.

El mercado de las droguerías va a cambiar. Esto ya no es una cuestión de mostradores. Las primeras que sientan el cimbronazo de la llegada de esta nuevo actor, porque estas nuevas farmacias no van a proveerse de sus servicios, serán las droguerías justamente. Las que sobrevivan al primer golpe irán adelgazando su flujo hasta desaparecer. El mercado de las droguerías será, tal vez, el primer en sucumbir al nuevo escenario. Después caerán, siempre de manera hipotética, las farmacias medianas de los centros urbanos, después serán las pequeñas, ya que los costos de los medicamentos no siguen la inflación, y así sin parar. No es ficción. Es apenas un ejercicio de reflexión con los datos que nos ofrece la realidad.

Lo que decimos merece discusión y análisis. Merece una estrategia común para tener un diagnóstico concreto y empezar a PLANTARNOS frente a esta realidad. No vemos que en ninguno de los casos nuestras farmacias estén discutiendo este tema. Y nos avergonzamos cuando escuchamos que la principal discusión en el seno de la profesión gira en torno a 10 pesos más o 10 pesos menos en el valor de la matricula. Qué pasara en este nuevo escenario con la caja de jubilaciones, ejemplo de conquista gremial histórica en la provincia de Buenos Aires, que deberá afrontar la nueva realidad sin que nadie se preocupe al respecto. Eso tampoco se discute.

El paradigma es este. Los jugadores del otro lado del tablero están jugando. Movieron sus piezas, y esperan respuesta. Mientras, el reloj sigue marchando. Vemos algunos gérmenes de rebeldía, corren en los chat y foros de discusión, lejos de donde debería ser su ámbito natural: la estructura gremial. El germen está, el tema es donde esta la dirigencia -en todos sus niveles -donde esta discusión para frenar este y otros cambios que nos ponen jaque mate de cara al futuro. Yo no los veo, será mi presbicia y usted querido lector; los ve?

Néstor Caprov